¡Ay! Esta imagen no sigue nuestras pautas de contenido. Para continuar la publicación, intente quitarla o subir otra.
Emma.
Cuando supe que Regina había llegado de Boston, porque sí, fue ahí a donde se fue a ocultar, fui directamente a su casa, no avisé, simplemente conduje y fui hasta la mansión, tenía que decirle que recordaba todo y que no me arrepentía de esa noche, que yo siempre he sentido cosas muy hondas por ella y que si nunca se lo dije fue porque temía a su rechazo.
Iba con esa idea en mente cuando toqué la puerta de su casa, y ella me abrió sorprendiéndose al verme.
Y en lugar de decirle lo que tenía ensayado, otras cosas se me salieron por la boca.
- ¿quieres decirme a donde rayos te fuiste? ¿Y sin avisarme?
La mujer me miraba aturdida y confundida - ¿disculpa? No tengo que darte explicaciones de nada, Swan -dijo caminando dentro de su casa
Yo la seguí de cerca –¡por supuesto que sí! ¡no sabía dónde estabas, si estabas bien!
-Zelena sabía dónde estaba –dijo encogiéndose de hombros de espaldas a mí.
La tomé del brazo para que se girara y quedar frente a frente, puse mis manos en cada hombro y la miré profundamente.
-no sé cuántas veces tengo que decirte que me importas, no sé cuántas veces tengo que decirte que me preocupo por ti, por tu bienestar y que si te grité hace un momento era porque estaba desesperada. Regina, lo quieras entender o no eres parte de mi familia.
Ella devolvía mi mirada y buscaba algo en ellos, su respiración era agitada y me preocupé aún más, no lo pude evitar y la abracé
-lo lamento, Gina. No era mi intención gritarte, es solo que estaba tan preocupada por ti y no contestabas mis llamadas o mensajes. Por un momento pensé que no te volvería a ver
Regina dio un paso atrás y me dio la espalda de nuevo, caminó hasta su estudio y yo la seguí.
-que exagerada eres, solo me fui una semana, necesitaba irme de aquí.
-quiero entender por qué te fuiste sin decir nada, como si yo no te importara. –le reproché –¿o en realidad no te importo?
Se giró y me enfrento
- ¿Por qué crees que esto es sobre ti? –dijo molesta –tengo una vida, Emma, y te aseguro que no tiene que girar en torno a la tuya.
- ¿entonces, por qué has estado evitándome desde aquella noche? –dije y ella se quedó petrificada –si tu repentina desaparición no se trata de mí, ¿entonces por qué no respondías mis llamadas?
-porque necesitaba pensar –dijo finalmente hundiendo los hombros.
- ¿pensar en qué? – pregunté dando un paso hacia ella. –¿en lo que nos pasó? –su mirada estaba en el suelo así que agaché mi cabeza para mirarla - ¿acaso fue tan malo para ti lo que paso? ¿fui un mal polvo? –dije bromeando. Regina se veía tan preocupada y taciturna con mi broma apenas sonrió - ¿quieres que me disculpe por lo que paso? –pregunté, si era así, sería la mentira más grande que diría en mi vida.