Rumores en San Petersburgo

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Regina.

Las dos semanas pasaron volando, así las sentí, Emma volcó su atención en mí, me ponía algo nerviosa porque Hope estaba la mayor parte del tiempo con nosotras y cuando no, dábamos rienda suelta a nuestra pasión, o al menos lo permitido, porque no podía hacer ningún esfuerzo físico. En las mañanas desayunábamos las tres juntas, al mediodía Emma se escapaba de la comisaria y se quedaba un par de horas y luego por las noches, mi parte favorita, dormíamos juntas y abrazadas. Lo curioso era que al día siguiente amanecía con su mano en uno de mis pechos. Y lo sorprendente, es que no tuve pesadillas mientras ella estuvo conmigo.

Estábamos en el hospital para mi consulta, en ella se decidiría si seguía en reposo o podía continuar con mi vida. While dijo que todo estaba bien conmigo y con el bebé, debía tomar mi regreso al trabajo con calma y lo haría si con eso mi bebé no corría peligros, reduciría hasta mi jornada, trabajaría desde casa si era necesario.

Alguien tocó la puerta del consultorio donde estábamos While, Emma y yo, el doctor le dio permiso a entrar, era una enfermera.

-el expediente del John Doe. –dijo al extendiéndole una carpeta.

-gracias. –dijo al recibirla y despedir a la enfermera.

- ¿a cuál John Doe se refiere? –pregunté – ¿a Jay?

-no tiene que decirnos de quien se trata. –dijo Emma –si ya está todo bien, podemos irnos.

Me quedé justo donde estaba y me crucé de brazos, yo no me movería hasta saber de quien se trataba.

Víctor levantó una ceja y suspiró –hace dos semanas tuvo un accidente –dijo y yo miré a Emma ella en cambio miró el suelo –se astilló una costilla y unas horas después se desmayó, unas horas después despertó hablando francés. –dijo y yo me quedé asombrada –hicimos unas pruebas, le di algunos textos y resultó que no solo habla francés, habla alemán e italiano muy bien, y también ruso. Creó que debí estudiar neurología hace tiempo, el cerebro humano es fascinante.

- ¿Cómo es que sabe esos idiomas? –pregunté.

Él se encogió de hombros –es muy probable que los estudió hace años y que gracias al trauma de la caída también haya olvidado esas habilidades. Quisiera poder hacer más estudios, pero el stripper no quiere.

Que mencionara el apodo que le había puesto la clientela de Granny's me molestara.

-Doctor While, no vuelva a mencionar ese apodo frente a mí –dije mirándolo como la reina que soy - ¿quedó claro?

Él trago fuerte y asintió.

- ¿vendrá en dos semanas para su chequeo?

-ni que estuviera loca, gracias. –dije y salí de ahí con Emma pisándome los talones.

- ¿hacía falta todo eso? –preguntó caminando a mi lado.

- ¿hacía falta que no me dijeras todo? –pregunté en el mismo tono.

-de acuerdo, hablaremos cuando lleguemos a casa. –dijo decidida.

En el camino ninguna de las dos dijo nada, la tensión se podía cortar con un cuchillo, lo cual no era bueno para mí, acababan de darme el alta médica, pero no se suponía que lo primero que haría sería pelearme con Emma por no haberme dicho las cosas.

Una vez en casa subimos a mi cuarto y comencé a cambiarme, quería ponerme un pijama, pues no pretendía salir.

-si no te conté lo de Jay fue porque no podías recibir noticias fuertes.

- ¿ahora tú decides por mí lo que tengo que oír y lo que no? –pregunté molesta. –si esta relación será así, mejor dímelo de una vez, para saber a qué atenerme.

Be my  beginningHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora