Emma.
Era una noche especial, pues esa mañana Regina me había besado en plena calle como si solo fuésemos nosotras dos y me encantó, sumado el hecho de que mi padre aceptó nuestra relación, sería perfecto si mi madre también hiciera lo mismo y entonces, todo estaría en su lugar.
Convencí a Regina de comer pizza en casa, estábamos pasando un tiempo muy agradable las tres, me encantaba esto, sería un reto con el nuevo bebé, pero no le temía a eso. Cuando iba a tener a Hope estaba aterrada, aunque ya había tenido un hijo, no contaba porque no lo había criado, todo el trabajo lo había hecho Regina y me enorgullecía en el hombre que se había convertido Henry, pero con Hope fue hacerlo desde cero, han sido días buenos y malos, días desesperantes y algunos tranquilos y maravillosos, pero éste bebé sería distinto y no solo por ser nuestro hijo, sé que sería especial, sin mencionar lo poderoso que podría llegar a ser.
- ¿en qué piensas tanto? –me preguntó Regina.
Estábamos recostadas en su sofá, ella sobre mí, la mantenía abrazada, acariciando su espalda y su cabello al mismo tiempo, Hope estaba distraída en el suelo, viendo la película que se supone estábamos disfrutando en familia, pero mi imaginación estaba en otro lado.
- ¿Cómo sabes que estoy pensado en algo? –le pregunté.
-porque piensas muy alto, cariño. –dijo poniendo su mentón en mi pecho para mirarme - ¿Qué sucede?
-pensaba en lo interesante que será nuestro bebé, mi embarazo con Hope fue bastante tranquilo, pero éste bebé es bastante especial.
- ¿a qué te refieres?
-bueno, es nuestro bebé, ambas tenemos poderes y somos casi indestructibles juntas, imagina eso en un bebé.
-no he experimentado nada raro en mi magia, pero no había pensado en eso. –dijo y en sus ojos hubo un destello de preocupación.
-oye, nuestro bebé será perfecto ¿está bien? –dije acariciando su mejilla –además, no todos los días nace un Swan Mills –dije con una sonrisa de satisfacción –no tienes idea de lo que siento cada vez que recuerdo que vas a tener a mi bebé, aun no lo creo.
-pues créelo, porque está aquí y saldrá en veintidós semanas. –dijo y se levantó de encima de mi pues estaban llamando a la puerta.
-buenas noches, Jay. –escuché que dijo.
Hope levantó la cabeza al escuchar ese nombre y salió corriendo a la entrada, me impresionaba lo mucho que le agradaba, pues ella no era dada con la gente adulta, me levanté y también fui a la entrada.
- ¡Jay! – gritó Hope al verlo.
- ¿Qué pasó, Eich? –dijo e hicieron ese saludo tonto.
Cuando se agachó para chocar el puño con mi hija noté un morado en su hombro, pues la camiseta blanca que llevaba puesta tenia las mangas dobladas hasta los hombros dejando ver sus musculosos brazos.
- ¿está bien? –le pregunté señalando el golpe.
Él miró su brazo como si no recordara que tenía el morado –digamos que pasé por el lugar y momento equivocado.
- ¿Qué significa eso? –pregunté con curiosidad.
Él se encogió de hombros –digamos que llovieron tazas por unos segundos.
- ¡abuela! –gritó Hope.
Justo detrás de Jay apareció mi madre, cargando a Hope parecía algo avergonzada, miraba a Jay con algo de pena y disculpa.
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Be my beginning
FanfictionEs obligatorio leer la trilogía de SwanQueen Story pues esta historia comienza 25 años antes de los acontecimientos
