Capítulo 14.

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Crudas realidades.
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La castaña hizo chocar su uña con insistencia sobre el volante, sus nervios estaban a flor de piel y lo cierto es que no sabía cómo sentirse acerca de esto. Jake le había dicho que todo estaba bien, que era lo correcto.

—Jake.- murmuró tras unos segundos de silencio.- ¿estás seguro? No hay vuelta atrás.

—Aly fuiste tú la que me dio la idea.- hizo una mueca, tenía razón.

—Secuestrarla no era mi idea.- murmuró.

Alysa cortó la llamada en cuanto vio que una figura delgada, alta y rubia salía del hotel con cartel luminoso. La castaña hizo avanzar su vehículo hasta la esquina donde ella miraba su teléfono ignorando su al rededor.

—Lily.- la ventanilla fue bajada lentamente y la nombrada se agachó levemente para observar dentro del vehículo.

—¡Aly! Hola, ¿Qué haces aquí?- la menor giró levemente la cabeza haciendo ver su confusión.

—Venía por ti.- intentó que su voz sonara lo más firme posible.- últimamente solo te veo cuando voy al hospital.- en realidad tampoco había sido mucho.- y pensé en ir a algún lugar, juntas.

Durante unos segundos, la conductora mantuvo su sonrisa débil viendo como Lily la analizaba con la mirada. Posiblemente, la rubia era quien más la intimidaba del grupo, no solo porque al principio de conocerse dejó ver su carácter fuerte y su determinación cuando cree llamar llevar la razón, también porque piensa que la menor es de las personas más inteligentes que ha conocido.

Cuando trabajaba en un hospital anteriormente, había médicos y médicas que solían tener el mayor IQ y presumían altamente de ello pero era diferente, la mayoría de ellos, en realidad no era tan inteligentes como parecía o su soberbia y prepotencia nublaba toda capacidad intelectual que pudieran tener. Lily en cambio poseía esa inteligencia innata, calculadora, ese tipo de cerebro que no se desarrollaba conforme más estudias, no a base de conocimientos, sino puro razonamiento y lógica.

Por ello, la rubia conseguía intimidar la, perfectamente con un gesto sospechoso podría deducir que mentía. Alysa no pensaba que fuera tonta, tampoco una eminencia estaba claro, pero sí es verdad que ella creía ser algo, demasiado, emocional. Era tan sincera acerca de sus sentimientos, que muchas veces vencían a su propia lógica.

—me parece bien.- la menor sonrió sincera y abrió la puerta de un leve tirón, entrando en el vehículo.

La castaña comenzó una conversación enseguida, preguntándole por el trabajo, algo cotidiano. Lily habló durante varios minutos, contándole alguna experiencia acerca del hotel o comentando que había notado que mucha gente de pueblos vecinos había venido por el próximo festival. Al que había aceptado ir con Phil, recordó. Alysa intentó mantener la conversación viva, dándole respuestas cortas, preguntando, mirándola de vez en cuando, pero no pudo evitar que la rubia mirara la carretera y frunciera el ceño, confundida.

Se había dado cuenta antes de lo que pensaba.

—Aly, ¿dónde vamos?- su pregunta fue calmada pero reflejaba toda su confusión.

La conductora miró de reojo su al rededor, ya habían salido de Duskwood por lo que no podía inventar que estuviera cogiendo otra ruta.

—Aly, para el coche.- fue la siguiente orden de Lily, Alysa la miró suplicante.

—no puedo hacerlo, no aquí.- si se detenía corría el riesgo de que alguien las viera y bastante suerte parecían tener con que la carretera estuviera solitaria.

—¿A dónde me llevas?- la voz de la rubia ya parecía más molesta.

—Lo entenderás en un rato.

Tal vez todo podría ser más fácil si le explicará a donde se dirigían, para ver a quién más bien. Pero Jake le había dicho que no lo hiciera, no hasta que estuvieran delante de la casa. Alysa no lo había entendido al principio, no solo porque evidentemente complicaba bastante su trabajo sino porque tampoco veía que podía pasar de malo si se lo decía.

Return to DuskwoodHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora