Capitulo 9.

508 42 0
                                        

Comida china

º

Alysa se preguntaba seriamente cómo de gafe tenía que ser, ya que por veinte minutos que tuvo que esperar fuera, la lluvia la había calado de lleno. Un coche paró justo delante de ella y la castaña no esperó dos segundos, abrió la puerta y buscó cobijo en el interior del vehículo.

—Lo siento.- murmuró el conductor al verla plenamente empapada.

Sí, sin duda tenía mucha mala suerte.

—Da igual, estoy bien.- río porque de verdad no podía creer que de un segundo a otro comenzara a llover tan fuerte.

—Será mejor que ponga la calefacción si no te vas a resfriar.- le dio a un botón y luego, giró una manilla. Se aseguró que saliera aire caliente por las pequeñas rendijas.

—Jake, estoy bien, arranca, no nos conviene estar mucho tiempo parados.- él asintió de acuerdo.

Pisó el acelerador, saliendo de la zona de forma inmediata. Por cosas como esta Alysa no era muy fan de los días lluviosos, siempre de alguna forma la pillaba en malos momentos.

—¿Qué llevas en la bolsa?- preguntó mirando con el ceño fruncido la bolsa de papel que descansaba en sus pies.

—Ahora verás.- dijo mirando su reflejo en el espejo.

El pelinegro le echó una mirada rápida viendo como Alysa intentaba orden su desastrosa melena. El teléfono en su chaqueta vibró varias veces seguidas y luego dio pasó a una llamada. La castaña frunció el ceño por el ruido y respondió llevándose el teléfono a la oreja.

—¿Aly? ¿Dónde estás?- Jessy se escuchaba algo agobiada.- Pensaba que estabas con Dan pero me ha dicho que te fuiste hace unas horas, ¿dónde estás? ¿Te estás mojando? ¿Necesitas que pasemos a por ti?

—Jessy, tranquila, estoy bien y no, no estoy bajo la lluvia.- intentó apaciguar a su amiga.

—Alyssa, ¿dónde estás? Estoy con Phil, pasamos a buscarte.- se llevó una mano a la frente al verse obligada a mentirle.

—no puedo irme, estoy buscando a Jake.- una exclamación sonó al otro lado.

—¿Enserio te parece buen momento para ir tras él?- escuchó la voz grave de su hermano pero no supo entender lo que dijo.- Alysa, va a haber tormenta.

—No te preocupes por mí, aquí no me mojaré, iré lo antes que pueda al apartamento.

La pelirroja al final entendió que no le diría su ubicación actual y aunque no se quedaba tranquila, tuvo que ceder a ello. La llamada se cortó a los pocos minutos. Alysa bufó, sabiéndole mal que su amiga estuviera tan preocupada.

—¿Quieres que te deje en casa?- la pregunta del pelinegro la sacó de sus pensamientos.

—No, quiero ir contigo.- lo dijo claramente.- es solo que me da pena mentirle, me hace sentir mal.

—Siento que tengas que hacerlo.- hizo una mueca con los labios.

—Deja de disculparte, no es tu culpa.- Alysa quería que él dejará de echarse cargas encima, los dos sabían lo que tocaba y ambos debían aceptado.

Tras llegar al lugar, Jake imitó las acciones de la última vez, abrió el granero y guardo el coche. A Alysa le dio pena los cerditos, se les escuchaba más alterados que la última vez posiblemente por la lluvia.

—Están acostumbrados, son animales de granja.- el pelinegro tiró de su mano aunque aquello no hizo que su cara de pena cambiara.

Corrieron los pocos metros de distancia que habían para no mojarse hasta llegar al porche de la cabaña.

Return to DuskwoodHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora