Treinta y dos: ¿Puedo hacerlo otra vez?

223 35 2
                                        

Yuki se miraba frente al espejo una vez más, el día anterior había sido una explosión de emociones que tuvo que terminar porque estaba anocheciendo y ambos debían volver a casa, pero ahora no había impedimento para dejar claras todas las cosas que no pudieron hablar con calma. Desabrochó los botones de su camisa, dándose cuenta que los colocó mal ¿Por qué su cerebro estaba tan nervioso y distraído? sus sentimientos eran correspondidos, pero aún así no podía desvanecer por completo la idea de que no se merecía ese sueño vuelto realidad.

Se alejó del espejo, sabía que de seguir parado ahí encontraría miles de errores en su apariencia que ni siquiera eran la gran cosa pero que se sentirían como tal; se acercó a su escritorio y tomó entre sus manos la libreta en donde había escrito toda eaa declaración de amor que hizo para Shousuke, una vez más, dudando si era correcto entregársela o prefería mantener su dignidad; terminó guardandola en su mochila, solo tendría que dejar que las cosas fluyeran y la respuesta llegaría en el momento adecuado.

Salió de su casa faltando unos veinte minutos para la hora que él y Shousuke habían acordado, el suficiente para llegar a tiempo, aunque la realidad es que la cabeza se le estaba llenando de dudas absurdas ¿La invitación si era real? ¿Qué pasaba si Shousuke cambió de opinión a último minuto? ¿No se había equivocado de hora o de día? trató de alejar esos pensamientos concentrándose en los lugares a su alrededor, las casas, las tiendas, los animales; las parejas ¿Después de este día Shousuke y él podrían tomar sus manos al caminar como ellos lo hacían?

Tocó el timbre al llegar, sintiendo que el tiempo comenzaba a volverse eterno, como si los segundos que tardó Shousuke en abrir la puerta en realidad hubiesen sido horas; sus miradas se encontraron apenas por unos segundos y era obvio que ninguno de los dos sabía que decir bajo la situación en la que se encontraban.

——Hola Shou-

—Pasa —pidió, abriéndole la puerta sin dirigirle la mirada.

—Oh- ah- sí, gracias —Apretó sus labios un tanto enternecido por los notorios nervios de Shousuke.

Ambos entraron, el interior era silencioso pues solo se encontraban ellos dos y Yuki trataba de apreciar hasta el más mínimo detalle del lugar, se sentía como si acabara de entrar a un mundo desconocido que, aunque era desconocida, seguía siendo una simple casa cualquiera. Shousuke se detuvo en la cocina, ya había empezado a preparar la comida que le había prometido a Yuki, quien se había olvidado por completo de esa promesa.

—Oye —murmuró un tanto dudoso de sacar ese tema a flote.

—¿Hm?

—¿Vamos a hablar sobre lo de ayer?

—Oh —sus manos se detuvieron abruptamente— ¿Eso se tiene que hablar? —preguntó con una sonrisa nerviosa.

—Claro que se tiene que hablar —respondió soltando una ligera risa, acercándose a la barra donde él cocinaba, para poder ver un poco su rostro.

—¿Y qué tenemos que hablar?

—No lo sé ¿Qué es lo que quieres que pase ahora?

Shousuke dejó el cuchillo sobre la tabla, apretó sus labios como si de verdad necesitara pensarlo y giró su cabeza para ver a Yuki.

—Quiero ser tu novio —dijo haciendo un intento fallido de contener una sonrisa— ¿Tú quieres que lo sea?

—Por supuesto que lo quiero —Cubrió su boca con una mano, su corazón estaba latiendo tan rápido y no estaba seguro de si era por la pregunta o por lo lindo que se veía sonriendo en ese instante.

La palabra resonaba en la mente de Yuki "novios" eso eran, estaba saliendo con alguien y no era una persona cualquiera, era la persona de quien genuinamente se encontraba enamorado, decidió alejarse de la cocina para dejar a Shousuke tranquilo y se sentó en el comedor, aprovechando que no estaba recibiendo la atención de su pareja, sacó la libreta de su mochila, pensando dónde sería un buen lugar para dejarla y que solo él pudiera encontrarla.

Eso le hizo pensar en que alguno de los cuartos debía ser la habitación de Shousuke y solo tenía que dejar la libreta en el suelo de la habitación, ni siquiera tenía que entrar; quería pensar que sería sencillo adivinar cuál de todas era pero tenía miedo de arriesgarse y cometer un error.

—¿Qué tienes ahí? —preguntó tomándolo por sorpresa, tomando una de las sillas para colocarse delante de Yuki.

—¿Eh? ¿Tú no estabas cocinando? —Apretó con fuerza la libreta, quizás esta era la manera más segura de que solo él la tuviera o al universo le gustaba ponerlo de nervios 24/7.

—Ya tenía casi todo listo cuando llegaste, en un rato lo iré a revisar  —aclaró—, pero eso no responde mi pregunta.

—Uhm —extendió la libreta para que pudiera tomarla—, te la quiero dar —explicó, aflojando su agarre cuando Shousuke la sostuvo—, pero no la abras hasta que me vaya ¿Si?

—Eso hace que me preocupe ¿Sabes?

—¡Es que es algo muy vergonzoso!

—Está bien, calma, la abriré hasta que te vayas ¿Al menos puedo saber qué es?

—Solo es algo que escribí, nada malo, te lo prometo.

Un tanto dudoso, pero a la vez lleno de curiosidad, Shousuke se resignó a que Yuki estaba siendo sincero y no pensaba hacerlo enojar o estresarlo rompiendo su petición.

—La pondré en mi habitación ¿Eso está bien?

Cuando tuvo una respuesta afirmativa se levantó de la silla y fue a su cuarto, se quedó unos segundos de pie y abrió la libreta, solo para asegurarse que no fuera nada malo y con leer la primera línea fue suficiente para entender de qué se trataba todo.

Komi Shousuke, me gustas.

Su corazón se aceleró y lanzó la libreta sobre su cama antes de salir de su habitación, porque si se quedaba más tiempo no se contendría y leeria toda la carta entera y lo que menos necesitaba era romper su palabra con Yuki, aunque con leer esa corta línea ya lo había hecho. Regresó a la cocina para revisar la comida, necesitaba unos minutos antes de regresar a la mesa porque estaba seguro que sus mejillas se habían teñido de rojo.

—¿Quieres algo de beber? —preguntó al darse cuenta que a la comida aún le faltaba y necesitaba perder aunque sea unos segundos más.

—Claro, lo que tengas está bien —respondió con calma.

Shousuke sacó dos vasos y sirvió agua helada dentro de ambos, regresó al comedor y dejó el de Yuki sobre la mesa para beber del suyo.

—Estás rojo —comentó sin pensar antes de darle un trago a su vaso, luego de procesar unos segundos sus ojos se abrieron de par en par y casi se ahoga con el agua— ¿A-acaso leíste...?

—Solo la primera línea, lo juro —respondió con rapidez—, quería asegurarme que... No fuera nada malo.

—¿Solo la primera línea y estás así de rojo? que bueno que no te deje leer lo demás —Una sonrisita se apareció en sus labios.

—No te burles de mí.

—No me burlo —dejó el vaso de lado y movió la silla para estar un poco más cerca de Shousuke—, solo me resulta algo tierno que te preocupes —aclaró con un tono que reflejaba lo perdido que se encontraba en sus pensamientos.

Antes de poder decir algo más, Shousuke recibió un beso en la mejilla y cuando Yuki se alejó las miradas de ambos se mantuvieron conectadas por al menos un minuto entero sin saber qué decir, ambos se mostraban sumamente sorprendidos por aquella acción y entonces Shousuke decidió sorprenderlo más, robándole un beso en los labios, uno que se sintió eterno incluso cuando apenas duró más de dos segundos.

—A-ah... —fue lo único que se sintió capaz de exclamar.

Y entonces volvieron a besarse, siendo torpes e inexpertos pero disfrutandolo como si fuera el mejor beso que recibirían en toda su vida.

HOPE FOR THE UNDERRATED YOUTH | KOMI SHOUSUKEHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora