Treinta y uno: Si no soy yo, nadie lo hará.

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El acuario era quizás un lugar poco romántico, no es donde llevarías a alguien para declararle tu amor, aunque la realidad es que Shousuke tenía un nulo conocimiento sobre cómo declararse a alguien, quería salir un poco con Yuki buscar el momento perfecto a lo largo del día y que las cosas pudieran ser espontáneas, porque sabía que si planeaba algo esto terminaría arruinado con la mala suerte que se cargaba.

—¿Qué animal te gustaría ver? yo quisiera ver... Bueno la verdad no lo sé, nunca antes había pensado en venir al acuario —comentó intentando dar inicio a una conversación, para que el viaje en metro no fuera tan silencioso.

—Cualquiera será interesante, solo quería pasar algo de tiempo contigo.

—Oh, yo también extrañaba pasar tiempo contigo —Juntó sus manos tratando de distraer su mente al jugar con sus dedos ¿Por qué lo tenía que decir de esa forma? solo hacía que sus ilusiones aumentaran y no quería eso.

—¿Te hubiese gustado ir a otro lugar?

—No creo que el lugar importante, porque mientras estés tú será bueno.

Ambos se mantuvieron en silencio, sabiendo que si esa clase de comentarios seguían a lo largo de toda la conversación sus corazones no serían capaces de tolerarlos. Luego de unos minutos bajaron del metro para dirigirse al acuario, en el corto camino Yuki habló un poco sobre las noticias que había capturado para publicar el lunes en el periódicos, así como Shousuke mencionaba un poco de los nuevos platillos que había aprendido a cocinar.

—¿Cuándo voy a poder probar tus exquisitos platillos? —preguntó con una pequeña sonrisa, sosteniendo la puerta para que él entrara.

—¿Quieres ir a mi casa mañana? podría prepararte algo.

—Oh, claro, si tú quieres que vaya —Contuvo tanto como le fue posible sus ganas de sonreír, sentía las mariposas revoloteando en su estómago, aun cuando lo más probable es que no estuvieran solos, esa invitación se sentía como un enorme paso.

Luego de pagar sus boletos comenzaron a caminar por el acuario, había algunos niños paseando con sus padres así como parejas, adultas tanto como jóvenes. Por su parte, Yuki se concentraba en admirar a los animales y se entristeció por haber dejado su cámara en casa ya que el lugar era bastante hermoso y podría haber tomado algunas fotos buenas, aunque sea para tener un lindo recuerdo de ese día.

—Mi padre solía hablar demasiado sobre peces cuando nos traía a mi hermana y a mí de niños.

—¿En serio? que lindo.

—No para un niño de seis años, era algo aburrido pero también recuerdo muchas cosas que nos contó —señaló uno de los peces—, él se sabe todos los nombres pero no pienso aprenderme eso.

Una risita escapó de los labios de Yuki.

—Está bien, yo tampoco lo aprendería, supongo que de verdad debes amar el tema como para aprenderlo a ese nivel.

Continuaron caminando por el lugar, observando a los animales nadar en esa enorme pecera con un bello color azúl, por instantes se olvidaban que no eran los únicos en el mundo y es que todo era tan bello que se sentían los protagonistas de su propia historia de amor.

—Debí haber traído mi cámara, este lugar es hermoso —comentó a la vez aue detenía sus pasos para admirar con mejor detalle a los peces.

—No creo que debas capturar todos los momentos, a veces es bueno solo disfrutarlos.

—Lo sé, pero quiero que sea un lindo recuerdo en mi carpeta de fotos.

Hubo silencio por unos segundos, Shousuke se colocó al lado de Yuki para ver a los peces, aunque su mente estuviera lejos de pensar en ellos, respiró profundo, reuniendo toda su fuerza de voluntad para acercar su mano a la de Yuki y lograr entrelazar sus meñiques.

—Creo que los recuerdos más memorables suelen vivir en tu cabeza y no en las fotos.

Aquella acción lo tomó desprevenido, no alejó su mano pero si volteó a ver a Shousuke, asegurandose que no hubiese sido su imaginación o un accidente, su corazón se aceleró todavía más al verlo sonreír y entonces él también sonrió, por supuesto que no podía ser un accidente; Yuki se atrevió a ir más lejos haciendo que sus manos se entrelazaran por completo.

—Sí, tienes razón.

Salieron del acuario cuando el sol se encontraba descendiendo, pero aún no se ocultaba así que aprovecharon para pasear un poco antes de regresar al metro para ir a sus casas. Durante todo el camino Yuki parecía admirar su alrededor como si se tratara de algo irreal, Shousuke quería saber qué era lo que pasaba en su cabeza pero no se animó a preguntar.

—El día de hoy ha sido demasiado bello —comentó con una sonrisa nostálgica en sus labios—, quisiera que todos los días se sintieran de esta manera.

—Sería lindo, pero entonces ¿Cómo podrías diferenciar los días lindos de los normales?

—Bueno, es cierto —soltó una risita—, solo quisiera que el día pudiera ser un poco más largo.

—Sí, yo también —murmuró dándose cuenta como los colores del cielo comenzaban a cambiar con el atardecer, el ambiente se tiñó de violeta y el cielo ahora era una mezcla de tonalidad rosas, azules y moradas; el tiempo se le estaba acabando y no tenía tiempo para elaborar una asombrosa declaración— Yuki —lo llamó mirando alrededor ¿En qué momento la calle quedó tan vacía? se podían ver a algunas personas dentro de las tiendas y algunos más cruzaban por la acera antes de alejarse de la visión de Shousuke.

—¿Pasa algo? ¿Quieres que nos vayamos ya?

—Sí, eso estaría bien, pero primero —detuvo su paso al colocarse delante de Yuki para estar cara a cara—, necesito que hablemos de algo importante.

—Me estás preocupando un poco ¿Está todo bien?

—Lo está, es solo —apretó sus labios, estaba seguro de que sería correspondido pero eso no evitaba que los nervios lo estuvieran atacando, tomó el rostro de Yuki entre sus manos obligando a que sus miradas se mantuvieran conectadas—. Me gustas, realmente me gustas en todos los sentidos que una persona puede gustarle a otra.

Yuki no pudo reaccionar, sus labios apenas se abrieron para decir algo, pero lo único que salió fue un extraño ruido de emoción mezclada con incredulidad; podía sentir las manos de Shousuke temblando y podía notar la sinceridad en su mirada ¿Acaso estaba soñando? ojalá ese sueño jamás llegara a su fin.

—¿Lo dices en serio? ¿No estás jugando conmigo?

—Jamás lo haría, de verdad me gustas, Yuki.

Colocó su mano sobre la de Shousuke acariciándola con su pulgar para transmitirle calma y que el temblor se detuviera.

—Dios, tú también me gustas pero es que... No es suficiente con decirlo, yo solo- quisiera- —cubrió su boca con una mano, sentía como si las palabras se le atoraran en la garganta y cuestión de segundos sintió como su cabeza estaba recostada contra el pecho de Shousuke, teniendo una mano sobre su cabello que trataba de tranquilizarlo.

—Está bien, estoy feliz con solo esas palabras.

Yuki se sentía aún incrédulo, apenas podía reaccionar a la situación cuando Shousuke hacía algo que lo sorprendía más, ahora era él quien temblaba, correspondió al abrazo con fuerza, porque si era un sueño del cual tarde o temprano despertaría, quería disfrutar hasta el último segundo.

HOPE FOR THE UNDERRATED YOUTH | KOMI SHOUSUKEHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora