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Siete: Los sueños de Watanabe Yuki.

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Yuki se levantó alrededor de las ocho de la mañana, era fin de semana, por lo cual se tomaba la oportunidad de despertar un poco más tarde que entre semana, sin llegar a excederse pues eso solo arruinaba su horario de sueño. Salió de su cama, arrastrando la sábana hasta que cayera al suelo, maldijo en voz baja y la levantó con rapidez para dejarla correctamente tendida.

-Muy bien -murmuró para si mismo dejando escapar un bostezo mientras estiraba sus brazos-, empecemos.

Caminó al baño mientras se quitaba la ropa, tomó una ducha rápida y en menos de veinte minutos ya se encontraba secando su cabello y cepillandolo mientras lavaba sus dientes, no le gustaba perder ni un segundo, el día había amanecido demasiado hermoso como para no sacar provecho de este mismo.

Comenzó a meter todo lo necesario en su mochila, su laptop, dinero, su celular y por supuesto, su cámara en mano; salió de su habitación viendo a su madre que comenzaba con la limpieza de la casa, su padre en el comedor bebiendo algo de café junto a un plato vacío, ya había terminado con su desayuno.

-¿Vas a salir? ¿Tan temprano? -preguntó inmediatamente al notar como su hijo cargaba con la mochila.

-El día es bastante lindo, le llamaré a Chihiro para que me acompañe y desayunaremos fuera ¿Si? no te preocupes, mamá -explicó caminando a la entrada para colocarse los zapatos.

Un suspiro escapó de sus labios, aún un tanto insegura, no le gustaba que saliera de casa sin desayunar pero tampoco tenía motivos para desconfiar o creer que haría otra clase de cosas.

-Ve con cuidado y regresa temprano ¿Bien?

-Por supuesto, manten la calma -Le dedicó una sonrisa para que mantuviera la calma y se despidió de ambos una vez más antes de salir de la casa.

Justo antes de cerrar la puerta pudo escuchar las voces de sus padres, no era correcto espiar, pero aún así se quedó unos pocos segundos escuchando sus palabras.

-Sigo sin estar convencido de este extraño interés que tiene por la fotografía, todo su tiempo libre está fuera de casa -exclamó su padre-, no creo que sea solo para tomar fotos.

Yuki hizo una ligera mueca ante sus palabras ¿Por qué desconfiaba tanto de él? jamás le dio motivos para que pensara esa clase de cosas.

-Relájate, seguro solo es una excusa para juntarse con esa chica de la que tanto habla -escuchó a su madre reír-, a ella debe gustarle la fotografía y quiere impresionarla -aseguró como si creyera firmemente sus palabras.

Se encogió sobre si mismo y se alejó de la puerta sin cerrarla, hacerlo hubiese sido un llamado de atención que conllevaria a un momento incómodo entre él y sus padres, no eran malos o él no creía que lo fueran, pero muchas veces hacían comentarios fuera de lugar que no eran del todo de su agrado.

Sus ánimos volvieron a subir a mitad de su camino, pensaba dirigirse al parque para comenzar a tomar fotografías de los paisajes, sin embargo, las cosas bellas se hicieron presentes desde mucho antes, algunos animales como gatos y perros, también las flores se miraban hermosas; su mente se centró muchas ocasiones en las personas, pero jamás les tomaba fotos pues esto iba completamente en contra de su moral, jamás le tomaría fotos a desconocidos sin su permiso.

Aún así no podía evitar distraerse con ellos, principalmente con las parejas, observar a esa chica tomando la mano de sus novio mientras lo abrazaba, a ese par de chicos compartiendo un helado sentados fuera de la neveria o ver a esas chicas tomándose una foto mientras una besaba la mejilla de la otra; la calidez que su corazón sintió en esos momentos era tan inexplicable, jamás había experimentado algo como ello, en su momento consideró que el amor no estaba en sus planes de adolescencia, sin embargo, él realmente deseaba algo como ello.

La primera persona en llegar a sus pensamientos fue Shousuke y su rostro ardió en vergüenza, como si el chico, donde fuera que estuviera, pudiese leer su mente; cuando consiguió calmarse y caer en cuenta de que eso era imposible siguió con sus absurdas y cursis fantasías.

Caminar tomados de la mano.

Tomarse fotos juntos.

Tener citas.

Besarse, besarse, besarse.

Su corazón se aceleró en ese instante, era consciente de que su atracción a Shousuke era meramente física, apenas había convivido con él y aunque lo consideraba una buena persona sabía poco o nada acerca de él, pero eso no era ningún impedimento para que tuviera deseos de conocer cada parte de él, las películas que le gustan, lo que quiere ser de grande, su comida preferida, los detalles más pequeños y los más grandes.

¿Qué estás haciendo con mi cabeza?

Fue su pensamiento al darse cuenta que ya estaba por pasarse el parque, había llegado en "automático" pues en realidad no estaba prestando atención al camino, revisó la hora, ya eran las nueve, el día seguía siendo perfecto, se dedicó a tomar fotos de cada precioso detalle que hallaba hasta que el hambre comenzó a hacerse presente, causando que su estómago gruñera.

Decidió ir a comer algo en una cafetería cercana al parque, había ido unas cuantas veces antes por lo mismo de salir de casa sin desayunar así que sin mirar la carta pidió el mismo platillo que siempre, pancakes con fruta y un café para acompañar. No tardarían demasiado, pero aún así debía esperar.

Parecía que iba a ser una mañana tranquila luego de casi morir por sus fantasías románticas, pero el universo le dio una bofetada a esa idea casi al instante en que la tuvo; la puerta de la cafetería se abrió y su mirada instintivamente se dirigió hacia ella, sus ojos se abrieron de par en par al notar que quien entraba por la misma era nada más y nada menos que el chico que estaba haciendo latir su corazón como loco. Komi Shousuke y justo detrás suyo venía un hombre de lentes que al instante Yuki dedujo quien era: su padre, era imposible no pensarlo, después de todo por la edad que aparentaba, el atractivo que tenía y el hecho de que venían juntos era lo más acertado para imaginar. Evitó mirarlo, pero ahora que sabía que estaban en el mismo establecimiento esa tarea sería sin duda complicada.

Sal de mi mente Shousuke.

Rogó recostado entre sus brazos en el único intento eficiente por dejar de verlo.

HOPE FOR THE UNDERRATED YOUTH | KOMI SHOUSUKEHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora