Dieciocho: Confiar, creer y amar.

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A mediados de la semana, Yuki y Shousuke hablaron sobre algo que cambiaría la trayectoria en la vida de este último, de alguna manera que no quiso explicar, Yuki había conseguido el dinero suficiente para pagarle una primera sesión de terapia, algo que era más que nada para la comodidad de Shousuke y descubrir si se encontraba listo para tomarla o aún había más que trabajar antes de dar ese paso; en un inicio deseó negarse, pero las cosas ahora eran diferentes, Shouko tenía conciencia sobre su situación y si mejoraba quizás existía la mínima posibilidad de que ella no le mencionara nada acerca de esa conversación a sus padres, que eran los que menos quería que se enteraran de la situación.

-¿Qué te parece? encontré un buen psicólogo y puedo agendarte una cita esta semana, solo si tú quieres, no te estoy forzando a hacerlo, es solo una opción.

-¿Crees que funcione?

-No es algo que funcione o no funcione, creo que te ayudará a empezar un proceso en el que sanes y descubras todo aquello de ti mismo que necesitas mejorar y reevaluar -Sostenía el celular entre sus manos, el chat con el terapeuta estaba abierto y solo faltaba hacer la confirmación-; en ocasiones sentirás que no quieres seguir, pero a veces cuando externalizas tus emociones el peso se cae de tus hombros y dejas de arrepentirte por haber tomado esa decisión.

-Es aterrador -murmuró abrazando su estómago, sintiendo como gruñía.

Yuki colocó su mano sobre las palmas de Shousuke, haciendo que él volteara a verlo y pudiera notar la sonrisa que le estaba dedicando, la misma sonrisa genuina llena de gentileza que transmitía seguridad.

-Lo sé, pero voy a ir contigo, si sientes que es demasiado podemos irnos, no estarás solo en esto ¿Si? -la mano de Yuki tembló por un segundo y Shousuke se preguntó si estaba dudando-, en realidad, no voy a permitir que estés solo nunca más.

Alejó la mirada con rapidez luego de decir eso, sentía su corazón acelerarse con tanta rapidez que juraría que podía escucharse el "badum badum" que hacía con cada latido. Shousuke se quedó un poco sorprendido ante sus palabras, no entendía por qué seguía desconfiando de él si lo único que hacía era confirmarle una y otra vez que su amistad era genuina, incluso se había esforzado a este nivel para conseguirle un poco de ayuda extra.

-Está bien, iré solo si tú me acompañas -accedió finalmente, manteniendo la mirada baja, comenzando a pensar en cómo podrían salir las cosas de esa situación y si era sincero, nada se veía favorecedor.

Yuki se sintió aliviado y confirmó la cita para el viernes, esperaba que esto funcionara para Shousuke porque de otra forma no sabría cómo quitarse esa negatividad hacia sus emociones de encima, solo deseaba estar tranquilo una vez más y dejar de sentir que estaba sacando provecho de esta situación cuando sus intenciones jamás fueron esas; pero sobre cualquier otra cosa, deseaba que Shousuke mejorara y pudiera dar los pasos necesarios para salir adelante por su propia cuenta, aunque eso no significaba que no estaría ahí si es que llegaba a necesitar ayuda.

💭

El viernes llegó antes de lo esperado, ambos se encontraban parados frente al consultorio, solo debían abrir la puerta a la recepción y ya no habría vuelta atrás, Yuki tomaba la mano de Shousuke para transmitirle calma, aunque la realidad fuera que él se encontraba igual de nervioso.

-¿Estás listo?

-No -hubo silencio por unos aegundos antes de que apretara la mano de Yuki con mayor fuerza-, entremos.

Ambos caminaron a la puerta y no soltaron sus manos hasta que Yuki la abrió, para que Shousuke pudiera pasar y él lo siguiera, en la recepción se encontraba una mujer detrás del escritorio, Yuki decidió acercarse y le pidió a Shousuke que tomara asiento porque tal vez el psicólogo aún no estaba libre; no tardó más de dos minuto hablando con la mujer antes de que ella indicara que quien fuera el paciente podría entrar.

-Oh, muchas gracias -exclamó antes de alejarse para ir con Shousuke e indicarle que podía pasar-, aún podemos irnos ¿Sabes? si no te sientes seguro -comentó al notarlo un tanto perdido en sus pensamientos.

-No, ya estamos aquí -murmuró antes de levantarse, mirando a Yuki por unos segundos como si buscara llenarse de la confianza que él emanaba.

Respiró profundo y caminó a la puerta de la oficina donde sería atendido, tocó la puerta un par de veces antes de oír un "pase" desde el interior, abrió la puerta para entrar, cerrándola con sumo cuidado como si usar la mínima fuerza fuera a romperla. Miró al hombre que se encontraba esperándolo, no sabía nada acerca de él de la misma forma en la que ese hombre lo desconocía, completos extraños por lo cual no había razón para sentirse juzgado.

-Buenas tardes.

-Buenas... Tardes -murmuró un tanto dudoso mientras tomaba asiento delante de aquel hombre.

-¿Podrías decirme tu nombre, por favor?

-Ah -apret.
ó sus labios en una línea recta-, Komi Shousuke -respondió sin dirigirle la mirada aún.

-Un placer conocerte, Shousuke -comentó el hombre quien había anotado su nombre en la libreta que tenía entre sus manos-, mi nombre es Keitaro, ¿puedo saber qué te traer por aquí?

Shousuke jugó con sus dedos, ni él mismo sabía la respuesta a esa pregunta si era sincero consigo mismo, fue por la respuesta más cierta que podría dar.

-Mi amigo creyó que esto sería bueno para mí.

-¿Y tú crees que esto será bueno para ti?

Hubo silencio por unos segundos, el estómago se le revolvió porque no sabía cómo responder a ello, confiaba en Yuki y por ello confiaba en que con esto podría avanzar, pero, de manera personal ¿Él realmente lo creía?

-No lo sé, quiero creer que sí, pero es algo incierto para mí.

-Entonces ¿Es tu primera vez viniendo a un psicólogo? -asintió con la cabeza como respuesta-, está bien, Shousuke, quiero que tengas en mente que esto no va a funcionar si tú no crees que lo vaya a hacer, quiero que seas muy sincero contigo mismo ¿Crees que estar aquí pueda ayudarte de cualquier forma? aunque sea en lo más mínimo, si crees eso, estaremos bien.

Shousuke pasó saliva y respiró profundo, una parte suya sabía que esto era lo mejor, pero había otra parte que se llenaba de temores e inseguridades porque si no servía ¿Qué otra le quedaba?, no podría descubrirlo si no lo intentaba; asintió una vez más para responder aunque aún siguiera dudoso, si la respuesta valía aún cuando ese sentimiento fuera mínimo, entonces no estaba mintiendo.

HOPE FOR THE UNDERRATED YOUTH | KOMI SHOUSUKEHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora