Cinco: La vida diaria de Komi Shousuke.

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La rutina era la misma de todos los días, él detestaba eso más que cualquier otra cosa en el mundo.

Salía de la cama alrededor de las cinco de la mañana, otra noche en la que no pudo dormir bien ¿Qué hora había sido esta vez? ¿dos de la mañana? ¿tres de la mañana? no estaba seguro, solo era consciente de que las horas de sueño eran menos conforme los días pasaban. Arrastró sus pies sintiendo el suelo helado, un escalofrío recorrió su espalda; las ganas de faltar a la escuela estaban ahí igual que todos los días, siempre firmes.

Se vistió, tardando casi una hora en tan solo quitarse la ropa, no cuando quedó en ropa interior se sentó sobre la cama en un vago intento de abotonarse la camisa, sintió el nudo en su garganta ¿Por qué todo se sentía tan pesado? Terminó de vestirse antes de que las cosas se volvieran más complicadas. Ese día no desayunó, solo lavó sus dientes y estuvo en cama por al menos media hora más antes de tomar la suficiente fuerza para caminar a la escuela, el silencio del camino le daba algo de paz, aunque sabía lo que le esperaba al llegar y no le agradaba para nada.

-¡Hola, Shousuke! -escuchó esa voz tan irritante que comenzaba a cansarle tener que escuchar a diario- ¿Cómo amaneciste? Estaba pensando que almorzaramos juntos en la cafetería hoy, con Ai y unos amigos más ¿eso te gustaría?

Shousuke no respondió, ni siquiera le regresó el saludo, solo siguió su camino como si estuviera solo, detestaba que eso no fuera suficiente para que esa chica mantuviera su distancia, parecía que ciertas personas eran inmunes a su actitud o simplemente eran demasiado positivos como para pensar "este chico realmente no quiere hablarme". Tampoco es como si se fuera a molestar por mandarla al diablo, no era esa clase de persona.

Las clases, igual que siempre, eran igual de monótonas, oía las voces de sus profesores y la de sus compañeros al participar, pero en su cabeza era como si fueran lejanos, apenas conseguía procesar los temas que estaban tratando; la falta de sueño verdaderamente le estaba afectando. Movía su pierna en un intento de mantener su cuerpo ocupado en algo que le recordara que debía mantenerse despierto, fue inútil, solo lo abrumaba más, escuchó como su lápiz caía al suelo pues el movimiento había generado que se deslizara por el pupitre; se inclinó para recogerlo, su cabeza comenzó a doler de la nada y, aún así, su mirada neutral se mantenía sobre su rostro.

Komi Shousuke es el chico perfecto.

Atractivo, inteligente, atlético, su voz es hermosa y, aún detestando el conversar con la gente, no deja de ser un caballero, jamás le diría a alguien que deje de molestarlo por más que le gustaría hacerlo.

Komi Shousuke es el chico perfecto.

Todos a su alrededor lo veían de esa manera, lo alababan y la mayor aspiracion de varios era poder convertirse en, al menos, su amigo. Aunque no podíamos dejar de lado a todos aquellos que deseaban ir por mucho más que una simple amistad.

Komi Shousuke es el chico perfecto, y ese día terminó en la enfermería porque su dolor de cabeza se volvió más insoportable de lo que podía ser. Recostaba su cabeza en la almohada, intentando consiliar el sueño, pero las punzadas no dejaban de lastimarlo.

-Disculpa la tardanza, acaban de avisarme que había -escuchó la voz de la enfermera que se interrumpió a si misma- ¿Otra vez aquí, Shousuke?

No respondió, ella ya lo conocía, lo había analizado mejor de lo que cualquier otra persona podría haberlo hecho pues ese era su trabajo. Un suspiro escapó de sus labios, si las cosas seguían así, le preocupaba que el chico llegara al punto de "no retorno" y no pudiese mejorar. Tomó una pastilla para el dolor de cabeza, las pocas veces que había estado ahí era por lo mismo, no dudaba que esa vez fuera diferente pero aún así preguntó y recibió una confirmación a sus sospechas. Se la entregó junto a un vaso de agua y tomó asiento a su lado.

-¿Quieres que hablemos sobre esta situación? -dijo apoyando sus manos sobre sus piernas para inclinarse hacia él, como si estuviera a punto de contarle un secreto.

Shousuke solo tomó la pastilla, al parecer ese día quería hacer las cosas rápido.

-Quiero dormir.

-Eso se nota -indicó sus ojeras con un toque en su propio rostro-. Supongo que ha sido una misión fallida ¿No es cierto? -él afirmó con un sonido-, bien, sería bueno si pudieran recetarte algo para el insomnio o quizás podríamos resolver qué es eso que no te deja dormir.

-No es nada.

-¿Igual que la semana pasada? parece que siempre es "nada" pero el estado en el que te encuentras no parece ser simplemente "nada".

Shousuke se removió en la camilla, dejando que sus cabellos cubrieran su mirada, ella tenía razón, no es que no hubiera "nada", simplemente no sabía qué era ese algo y le aterraba el hecho de que quizás nunca lo descubriría.

-Está bien si no quieres hablarme, pero piénsalo ¿Sí? quiero ayudarte a avanzar un poco si no tienes los ánimos de hablarlo con un profesional -Shousuke abrió sus labios, ella sonrió, sabiendo que nada saldría de ellos, era demasiado pronto como para que él mostrara un avance tan grande; así fue, su boca se cerró en segundos-. Descansa, le avisaré a tu profesor para que justifique tu ausencia y cuando te sientas mejor vuelve a clases ¿Si?

Shousuke asintió ligeramente con la cabeza antes de que la enfermera saliera de la habitación, estaba muy preocupada por ese chico ¿Sus padres estarían notado eso y solo lo estaban ignorando o definitivamente no eran conscientes del estado en el que su hijo se encontraba? realmente no sabía cuál de las dos era mejor, la segunda podría conllevar a la primera pero con un poco de esperanza quizás, y solo quizás, Shousuke podría recibir la ayuda que necesitaba.

HOPE FOR THE UNDERRATED YOUTH | KOMI SHOUSUKEHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora