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Editado: 28/11/2017

Se escuchaban unos ligeros, pero no muy lejanos, pasos acercarse al pasillo de los casilleros. Rápido y horrorizado, por la idea de ser descubierto, metió la hoja en la pequeña ralladura.

— Listo —caminó apresurado hacia el pasillo que daba con el patio, sabía que la persona que venía hacia ahí entraría por la puerta principal.

Salón 302, 2:12 PM

— Changmin —necesitaba saber cómo le había ido a su mejor amigo, tirándole pequeños pedazos de papel llamó su atención.

— Ya párale Junsu —susurró despacio, no quería ser encontrado mientras moderaba a su compañero.

— Cuéntame — insistió pasándole una pequeña bola de papel, hizo unos ademanes con sus manos tratando de que le entendiera.

El castaño no lograba entender nada de lo que quería decirle con aquellas señas, él era demasiado malo tratándose de esas cosas. No le entendía, hasta que el pelirrojo se cansó tomando su lápiz y un pedazo de papel, lo vio escribir rápido para luego levantar en sus manos.

< Lee la nota. Tonto. >

Leyó despacio, cuando terminó le miró y con una sonrisa sacó su lengua sacándole una pequeña risita que no tardó en ser callado por el profesor.

< ¿Como te fue con el mensaje secreto para Micky? >

Su estómago fue invadido por diminutos mariposeos cuando leyó el ultimo nombre, hace unos años se había enamorado del príncipe basquetbolista, no se había dado cuenta de su dirección sexual hasta que apareció en su vida.

Tomó su lápiz y comenzó a responder la pregunta que le habían hecho, el rubor en sus mejillas lo hacían parecer un niño enamoradizo de secundaria.

< En el casillero que me dijiste se encuentra el mensaje. Gracias por advertirme que iban para allá. Te debo una Junsu. >

< No hay de que Changmin. Claro que me la debes, cuando se me ocurra como me la pagas, te aviso. Eso sí, me cuentas como te va en la cita, ¿entendiste? >

Una sonrisa se escapó de sus labios al ver que su amigo le ordenaba a contarle todo lo que podría ocurrir en ese día tan especial y esperado para él.

< Se leyó más como orden que petición. Pero si, te la contaré discretamente. >

< Quiero saber todo con lujo de detalles y es una orden Maxie. >

Changmin elevó la cabeza al techo al leer aquel apodo que tanto odiaba. Años atrás, cuando eran unos pequeños infantes de cinco y seis años, Junsu le colocó aquel sobrenombre por culpa de las travesuras que realizaban y también porque le sobrellevaba en estatura. Como venganza de aquello, él optó por colocarle uno.

Aunque su hyung lo molestaba bastante y se burlaba de él, lo apreciaba mucho. En Junsu había encontrado un gran amigo, un confidente. Igual que Hyeri, su amiga que se unió a ellos en su segundo año escolar, junto a ellos compartió momentos especiales, felices y tristes.

Estaba perdido en sus pensamientos cuando una segunda bola de papel llegó a él. No otra vez, se quejó. La miró y ésta era diferente, color rosa y al tomarla entre sus manos la escritura limpia y clara resaltaba.

— Riri —pronunció mirando a su izquierda para encontrarse con un pelirrojo concentrado en lo que el profesor, aparentemente explicaba.

< Changmin concéntrate. Tranquilo, el día de hoy saldrá perfecto... porque simplemente es tu día. No estés nervioso. Riri. >

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