Me levanto de la silla, pensando que no contestará, pero, como es
habitual en ella, me sorprende y lo hace. Soy incapaz de resistirme.
De: Mónica carrillo
Para: Vanesa Martín
Asunto: ¡Autoritaria!
Sí… Señorita.
Es muy autoritaria.
Moni.
No lo sabes tú bien, nena.
De: Vanesa Martín
Para: Mónica Carrillo.
Asunto: Controlando
Mónica, no te imaginas cuánto.
Bueno, quizá ahora te haces una ligera idea.
Haz los deberes.
Vanesa
Contente un poco, Martín.
He salido por la puerta antes de que Mónica tenga
oportunidad de volver a distraerme.
La señorita carrillo tiene preguntas. No ha abandonado el juego, todavía
no ha dicho que no, y el intercambio de e-mails ha alimentado mis
esperanzas. Camino por Elche mientras voy
pensando en lo cómoda que se siente cuando escribe; bastante más que
cuando habla. Tal vez sea su medio de expresión preferido. Bueno, ha
estudiado para eso. Espero que al volver a la habitación haya otro
correo suyo, tal vez con preguntas, o con más bromitas insolentes.
Sí, esto último es bastante probable.
Mientras entro a un café pienso en la posibilidad de
que acepte mi propuesta. La idea me resulta estimulante.
Son las 8.15 cuando ocupo de nuevo la silla del salón tengo el
portátil abierto y encendido, por si llega algún correo importante, y cojo
el informe que he impreso y que habla de las zonas industriales en plena
recalificación.
—Al final tendrá que ser allí—rezongo en voz alta, y empiezo a
leer.
Pocos minutos después oigo el tono de mensaje entrante.
Se trata de un correo cuyo asunto reza: «Universitaria escandalizada».
El encabezamiento hace que me incorpore en la silla.
De: Mónica carrillo
Para: Vanesa Martín
Asunto: Universitaria escandalizada
Bien, ya he visto bastante.
Ha sido agradable conocerte.
Moni
¡Mierda!
Lo releo.
Joder.
Es un no. Me quedo mirando la pantalla sin poder creérmelo.
¿Y ya está?
¿Sin discutirlo?
Nada.
¿Un simple «Ha sido agradable conocerte» y listos?
Pero ¡qué cojones…!
Vuelvo a arrellanarme en la silla, boquiabierta.
¿Agradable?
Agradable.
AGRADABLE.
Yo diría que le resultó más que agradable cuando echó la cabeza hacia
atrás mientras se corría.
No te precipites, vane.
¿Y si es una broma?
¡Menuda broma!
Me acerco el portátil para responderle.
De: Vanesa Martín
Para: Mónica Carrillo
Asunto: ¿AGRADABLE?
Sin embargo, me quedo mirando la pantalla con los dedos sobre las
teclas y sin saber qué decir.
¿Cómo ha podido rechazarme con tanta facilidad?
Su primer polvo.
Manos a la obra, vane. ¿Qué opciones tienes? ¿Y si voy a verla para
asegurarme de que es un no? Tal vez pueda hacerle cambiar de opinión.
Lo cierto es que no sé qué contestar a este correo. Quizá se ha metido en
alguna página especialmente hardcore. ¿Por qué no le he pasado unos
cuantos libros? No me lo creo. No me lo creeré hasta que no me lo diga
mirándome a los ojos.
Eso es. Me froto la barbilla mientras pienso en un plan y momentos
después me encuentro frente al armario, en busca de la corbata.
Esa corbata.
El trato todavía puede cerrarse. Saco varios preservativos de la bolsa de
piel y me los meto en el bolsillo trasero de los pantalones, después cojo la
chaqueta, bajo mi mano a la fuerte correa del arnés que está en mis caderas y sonrío, abrocho el botón de mis pantalones y busco una botella de vino blanco del minibar. Mierda, es un
chardonnay… pero tendrá que servir. Recupero al vuelo la llave de la
habitación, cierro la puerta y me dirijo hacia el ascensor para ir a buscar
el coche al parking del hotel.
Aparco el R8 frente al apartamento que Mónica comparte con Patricia
mientras me pregunto si no estaré cometiendo un disparate. Hasta ahora,
nunca había ido a visitar a su casa a ninguna de mis sumisas; ellas siempre
venían a verme a mí. Estoy traspasando todos los límites que me había
impuesto, y no me gusta la sensación que tengo cuando abro la puerta del
coche y salgo. Es imprudente y muy presuntuoso por mi parte venir hasta
aquí. Aunque también es cierto que no es la primera vez… pero en las dos
ocasiones anteriores solo me he quedado unos minutos.
En caso de que
acepte, tendré que hacer algo con sus expectativas. Esto no volverá a
suceder.
Te estás precipitando de nuevo, vane.
Estás aquí porque crees que es un no.
Patricia sale a abrir cuando llamo a la puerta. Le sorprende verme
allí.
—Hola, Vane. Moni no me ha dicho que venías. —Se hace a un lado
para dejarme entrar—. Está en su habitación. Voy a avisarla.
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50 sombras de Martín (v)
Teen FictionAlgunos privilegiados volverán a adentrarse en el mundo de cincuenta sombras de Martín y otros conocerán sólo una perspectiva. Celebrando el año de la historia y toda la buena recepción que ha tenido esta adaptación/historia decidí hacerles pasar u...
