Día 15 De Marzo.

2 0 0
                                        

Los rayos de luz invadían mi habitación la mañana del Sábado

—Agh ¿porque siempre olvido cerrar las cortinas?

Me levanté de mala gana a cerrarlas, y aproveche de ver la hora en mi celular.

Ya eran las 10 am

—Bueno, creo que es hora de desayunar.

Me puse un poleron y salí de mi habitación, el sonido de una de las cámaras me asustó, pues sonó apenas abrí la puerta.

Desde temprano la madre de Lake estaba vigilando, por lo que saludé a la cámara y me dirigí a la cocina.

Decidí hacer unos panqueques de desayuno, necesito algo dulce o moriré de angustia.

Ayer Esteban no me respondió ningún mensaje, y no quize nombrar lo del empujón para evitar más enojo de su parte.

Me tiene preocupado que no responda, tanto por el traje que se entrega el jueves, y del cual no llevamos nada, como por nuestra amistad, no quiero perder a Esteban por nada del mundo, ha sido mi segundo mejor amigo hombre que recuerdo, y con lo que me cuesta relacionarme con hombres, perderlo seria terrible.

¿De verdad temes que esa es la única razón?

Ese pensamiento resonó en mi cabeza mientras terminaba los panqueques.

Creo que no, aún no me saco ese beso de la cabeza, aún tocó mi mejilla pensando en el tacto de sus labios. Dios Esteban, porfavor aparece.

Escuche unos gruñidos provenientes del pasillo, Lake había despertado.

—Buenos días estrellita, el mundo te dice hola— le dije mientras servía el desayuno

—No me digas estrellita— respondió molesta y asesinandome con la mirada.

—Lo siento— respondí evitando mirarla a los ojos —Sabes que no fue con mala intención

Ella soltó un suspiro

—Lo sé, es solo que se parece a tu sabes que

—Lo sé, lo siento

—Deja de disculparte bobo— me dijo con un tono mucho más dulce, pero yo seguía sin mirarla.

José ya la cagaste Con Esteban, no te atrevas a repetir tu error con Lake, te lo prohíbo.

—Mis felicitaciones al chef, esta vez no se quemaron— dijo probando mis panqueques.

—Ja, ja, que graciosa, fue solo una vez ¿cuando vas a olvidarlo?

—Nunca, ahora siéntate que no me gusta comer sola

Yo le sonreí y me senté frente a ella.

—Estaba pensando que podríamos salir hoy

—¿A dónde?— preguntó Lake con emoción

—¿Te parece el lago? Podríamos hacer un picnic

—Me parece fantástico, aunque no usaré traje de baño

—Cosa estamos como a 10 grados ¿quien en su sano juicio se metería al lago con este frío?

—un amante del agüita helada

—Pero nosotros no somos amantes del agüita helada— contesté mientras la apuntaba con un tenedor

Ella me apuntó también y comenzamos una pequeña guerra de tenedores, en donde ella ganó, haciendo trampa.

—No es justo, usaste tus 2 manos

—No seas mal perdedor, ahora te toca lavar los platos

—ñiñiñi, esta bien, tu revisa si la cabaña está abierta

Mi Cabeza Es Un DesastreHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora