Día 31 De Marzo

2 0 0
                                        

Hoy era el día, hoy presentaríamos nuestros trajes en la feria artística.

Junto a Esteban habíamos trabajado como locos para terminar todo, y por suerte pudimos hacerlo a tiempo, el hecho de no hacerle cambios al traje de Lake también ayudó bastante.

Y bueno, aquí estamos, montando nuestro stand en el salón del colegio.

Lake me dio una idea, montar un pequeño escenario en donde nos pondríamos para lucir el traje, tapando el fondo con una tela negra y decorando con unas luces blancas de navidad, las cuales saqué de mi antiguo cuarto.

Lake me estaba ayudando a ordenar las mesas, mientras Esteban y las chicas armaban el mini escenario.

—¿Nervioso?

—Solo quiero obtener una buena nota, no nos esforzamos tanto para nada

—Tranquilo, todo saldrá bien

—Eso espero— dije antes de soltar un pesado suspiro.

—José ¿nos cambiamos ahora?— preguntó Liz mientras estiraba un mantel

—Creo que es mejor, asi no están apuradas después.

Esteban les entregó sus trajes mientras yo veía el escenario.

Todo se veía bien, dejamos carpetas en la mesa, en las cuales se veía el proceso creativo de los trajes, así cuando nos tocara presentar los trajes, los profes podrían ver la carpeta respectiva.

—me gusta como queda, y las luces blancas con el fondo negro le dan un buen toque— dijo Esteban, el cual llegó a mi lado

—fue idea de la cosa lo de las luces

—tu amiga tiene buen gusto

—en estas cosas si, en hombres no

Esteban comenzó a reírse, y al oírlo no pude evitar sonreír, este bastardo aún tiene ese efecto sobre mi.

—Estas feliz— dijo delatando mi sonrisa

—Feliz, nervioso, ansioso, toda una mezcla de sentimientos— respondí poniendo una mano sobre mi estómago.

EL me dijo que todo saldría bien, antes de irse a buscar algo a su mochila.

Trajo unos cintillos en los cuales puso unas orejas de raton.

—¿Y esto?— pregunté soltando una risa

—Ya que no hubo traje para nosotros, seremos los ratones de cenicienta— dijo con una gran sonrisa —Por eso te dije que vinieras de blanco

—Unos lentes negros y soy la rata ciega de shrek

Esteban se largó a reír, provocando una sonrisa calida en mi.... por un demonio lo quiero besar...

Quería dejar de mirar, concentrarme en algo más, pero mis ojos no dejaban de verlo y menos si a mí mente se le ocurre recordar mi sueño en donde le di un beso.

El niño se fue a saludar a más gente mientras yo me quedé cuidando las cosas y arreglando los últimos detalles, me siento ridículo con estas orejas pero es lo mínimo luego de destruir el sueño de Esteban.

Él se demoro más de lo esperado, así que comencé a enfadarme un poco, pues yo también quería ir a hablar con Alex, pero debíamos cuidar las cosas.

Al parecer mi enojo lo hizo notar que lo estaba observando, pues apenas cruzamos miradas se despidió y volvió junto a mi.

—Te demoraste— dije enfadado

—Alex y su novio me retuvieron, no podía dejarlos hablando solos

¡Demonios! Otra vez perdí la oportunidad de conocer al novio de Alex, Ugh si este imbécil no se viera tan tierno estaría más enfadado.

Mi Cabeza Es Un DesastreHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora