"No todas las chicas bonitas son felices, ni todos los chicos rudos tienen la vida resuelta."
La adversidad cruzó sus caminos, pero el karate forjó entre ellos una conexión inquebrantable. Para seguir adelante a veces lo único que necesitas es empez...
Habían pasado tres días desde que Mila habló por primera vez con Miguel. Cada vez que iban a la clínica, su tío no le quitaba la vista de encima para evitar que volviera a escaparse.
Era casi mediodía y Mila entró en la cocina, aún medio dormida. Llevaba puesta una sudadera, auriculares grandes y unas bermudas viejas de su padre que solía usar como pijama.
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Al verla, su tío se sentó junto a ella para tratar de sacar conversación y cortar la tensión que claramente había entre ambos.
- La próxima vez tendré que atarte. Tu padre literalmente se infartaría de nuevo si te pierdo - Le dijo entre risas - No recordaba que fueses tan inquieta de niña.
- Pues te perdiste de mucho - Contestó la chica poniendo los ojos en blanco.
- Nada que tiempo de calidad sobrina y tío no solucione. ¿Que te gusta hacer? Podríamos ir de compras. Te vendría bien algo de ropa nueva, más formal - Dijo el hombre mientras la examinaba detenidamente.
- Emm, no suele emocionarme la idea de pasar horas dando vueltas en un centro comercial, y menos tener que aguantar vendedoras con sonrisas gigantes diciéndome lo bien que me queda algo solo para que lo compre - Respondió.
- Bien, haremos otra cosa entonces. ¿Te gusta el teatro?, ¿La ópera?, ¿Los museos? - Indagó el hombre
- Eso es tan de viejitos, bueno sin ofender, tu no te ves tan grande. Pero honestamente preferiría ir a la playa, al cine o quedarme aquí viendo televisión - Contestó la castaña.
- Bueno, en el segundo piso hay una sala de cine, no es muy grande, pero puede funcionar - Le dijo.
- ¿Lo dices enserio? Cada vez me sorprendes más tío. Siento que estoy en un hotel cinco estrellas. Como sea, funciona para mí. Vayamos a ver una película allí - Dijo tratando de poner buena cara, para no despreciar el intento de su tío por acercarse a ella.
* Por la tarde el tío de Mila tenía una junta de negocios, lo que significaba que se quedaría sola. Si bien había varias cosas con las que podría entretenerse en la enorme mansión, lo único que le interesaba era ver a Miguel, y sabía que esta era su oportunidad. Volvió a tomar prestada la bicicleta del otro día y salió rumbo al hospital.
Esta vez si había ido en horario de visitas, pero eso no significaba que las cosas le saldrían tan bien como esperaba. Al llegar a la habitación vió por la ventana que una chica estaba hablando con Miguel. Su cabello era castaño al igual que el de ella, solo que de estatura era más baja, y tenía unos enormes y hermosos ojos azules.
- ¿Será su novia? - Pensó mientras se mordía las uñas.
Cómo no podía ser de otra manera, decidió quedarse detrás de la puerta para averiguar más.
- Espero que esté bien que me aparezca así - Dijo la chica.
- Si - contestó Miguel algo distante.
- ¿Cómo estás? Perdón, es una pregunta tonta - Agregó la joven con voz temblorosa.
- Está bien. Me operan el viernes, un doctor de afuera que al parecer hace milagros - Respondió el moreno tratando de disimular su preocupación
- Eso es genial ¿No?.
- Yo no me hago ilusiones aún. La cirujía cuesta una fortuna y mí madre se endeudará, además no hay certeza de que funcione .
Ambos siguieron hablando por un rato, pero podía notarse cierta tensión en sus voces indicando que había pasado algo entre ellos.
Mila estaba decidida a irse cuando notó que alguien se acercaba a la puerta. Un chico alto, con el cabello pintado de rojo y un peinado en forma de cresta se paró frente a ella.
- Vaya, no sabía que Miguel tuviera amigas tan lindas. Me temo que nos han presentado - Dijo el chico extendiendo su mano.
- Emm, Hola, soy Mila - respondió ella correspondiendo el saludo.
- Halcón - Agregó él mientras dejaba caer el peso de su cuerpo contra la pared.
- ¿Te llamas Halcón? - Preguntó soltando una pequeña risita. Que creativo nombre, y eso que pensé que el mío era poco común.
- Bueno no exactamente, pero suena mucho más cool que el verdadero - Agregó - Y bien, ¿Eres amiga de Miguel? .
- Uhm, sí supongo .
- ¿O acaso tiene una novia secreta de la que no me he enterado?
- No, no es eso. De hecho nos conocemos hace muy poco, aunque es difícil de explicar. No quiero ser grosera pero debo irme, mi tío me está esperando en casa - Contestó sin dejar sonar amigable.
- De acuerdo, pero espero volver a verte pronto linda - Le dijo alzando una ceja.
- Tal vez, pero quién sabe, la vida está llena de sorpresas. En fin, Adiós Halcón, gusto en conocerte - Dijo la castaña con una sonrisa mientras giraba para irse.
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- Es lindo - Pensó Mila - Pero no creo que sea de mí tipo, además se ve que debe portarse así con todas. Cómo sea,el único chico que dá vueltas en mí cabeza por ahora es Miguel y no me detendré hasta saber más de él.