"Si no quieres tomártelo con calma, y solo quieres llevarme a casa, cariño, di que sí. Y déjame besarte"....
El calor abrazaba con intensidad cada rincón de la ciudad, pero la castaña no pareció inmutarse, pues dormía cómodamente cómo si no hubiese un mañana. De repente el vibrar de su teléfono bajo la almohada hizo que se despertara de un sobresalto. Frotó sus ojos y emitió un quejido cuando al estirar su brazo sintió el dolor de los moretones en sus hombros.
- Definitivamente debo aprender a pelear, o la próxima no viviré para contarlo - Pensó para sí si misma, para luego tomar el móvil.
Un mensaje de Miguel brillaba en la pantalla de su celular : "Recuerda, hoy a las 9:30 am en esta dirección. Espero que puedas venir"
Seguido del mensaje se encontraba adjunta la ubicación del sitio donde sería la práctica del nuevo dojo.
Aún medio dormida se levantó de la cama y dió un vistazo por la ventana para notar que ya había amanecido. Al darse cuenta de la hora corrió hasta su armario y tomó lo primero que encontró, se vistió rápidamente y bajó las escaleras como si su vida dependiera de ello. Su padre aún dormía, mientras que su tío se encontraba en el salón principal tocando el piano. La melodía resonaba con potencia en cada rincón de la casa, lo que a Mila le resultó extraño, ya que no tenía idea de que el hombre supiera tocar dicho instrumento y menos que lo hiciera con tal pasión. De todos modos tenía prisa, por lo que le restó importancia y decidió continuar, aunque antes de marcharse llegó a escuchar una voz que se le hizo algo familiar. Mientras daba su entusiasta serenata, su tío recibió una llamada y del otro lado una voz masculina respondió con un tono algo cínico, pero luego la llamada finalizó y el piano nuevamente empezó a sonar.
Sin decir palabra Mila pasó a velocidad de rayo y salió hasta la entrada para pedirle al chófer que la llevara al entrenamiento.
- Señorita, debo informar a su tío cada vez que sale, es por su seguridad. Órdenes del Señor - Dijo el hombre apoyado sobre uno de los tantos automoviles del tío de Mila.
- No hay tiempo de explicar ahora. Solo conduce y te explicaré en el camino. Si prometes no decir nada te lo compensaré luego - Pronunció Mila acelerada.
*
Finalmente se hizo la hora de comenzar con el entrenamiento. El señor Larusso ya se encontraba en el dojo junto a sus estudiantes, y a su lado estaba Johnny a la espera del resto de la clase. Uno a uno fueron llegando los chicos de Colmillo de Águila. Demetri sonrió ampliamente al ver a su viejo amigo Eli, ahora Halcón, quien se colocó junto a él y le dió un cálido apretón de manos. Por su lado Miguel volteaba cada tanto hacia la puerta de entrada con la esperanza de que su misteriosa chica decidiera aparecer. Al notar esto, Sam lo miró confundida y solo se limitó a fruncir el ceño y bajar la mirada.
- ¿Listos? - Preguntó con emoción el señor Larusso.
- ¡Empecemos! - Agregó Johnny determinado.
Todos los presentes se lanzaron miradas de confusión.
- ¿Empezar qué exactamente? - Preguntó Demetri.
- Una nueva era - Volvió a hablar Daniel - Muchos de nosotros éramos enemigos, pero las rivalidades no deben durar para siempre. El torneo All Valley será en pocos meses y este año las apuestas estarán más altas.
- ¡Auch, torpe planta! - Se quejó Mila al chocar con una de las decoraciones del dojo.
Llevaba puesta una sudadera gris ancha que dejaba ver los tirantes de su brasier, el cabello amarrado en una coleta mal hecha, shorts negros y zapatillas deportivas con calcetines de diferentes colores. Miguel se quedó mirandola durante unos segundos y una gran sonrisa no tardó en formarse en su rostro, lo que hizo molestar una vez más a Sam.
- Lo siento mucho- Dijo la castaña.
- Mejor tarde que nunca- Respondió Daniel gentilmente.
- Nada que cien flexiones de brazos no resuelvan - Interfirió Johnny haciéndole una seña para que se acomode junto al resto de la clase.
- Luego discutiremos los métodos del sensei Lawrence, ahora continuemos.
Después de dos horas que parecieron eternas, la práctica al fin terminó. Cuando estaba recogiendo su bolso para irse, Miguel se acercó a Mila.
- Vaya que te gustan las entradas a lo grande - Habló el moreno entre risas.
- Créeme que no fue a propósito, supongo que la torpeza ya es parte de mí.
- ¿Y que te pareció todo esto?
- Algo extraño la verdad , pero supongo que no está tan mal. De todos modos tú los conoces mejor que yo. ¿Crees que se pondrán de acuerdo alguna vez?.
- Y tratándose de Johnny y el Señor Larusso es difícil saberlo, pero al menos lo intentan, o eso creo - Contestó Miguel mientras volteaba a ver a los senseis que se encontraban hablando a un costado del dojo.
- Espero que sí, porque por lo que escuché no la tendremos nada fácil contra los de Cobra Kai - Dijo la castaña con algo de preocupación en su voz.
- ¿Acaso la niña nueva tiene miedo?
- ¿Yo? Para nada, si sabes que soy la mejor peleadora del valle - Continuo Mila en tono de broma.
- Apuesto que sí.
- Como sea, ¿Tienes planes justo ahora? - Le preguntó ella.
Miguel giró la cabeza y notó como Sam no dejaba de mirarlos, pero trató de ignorarla.
- ¿Porque? ¿Acaso planeas invitarme a salir?.
- No lo sé, eso depende.
- ¿De qué?
- De que tú también lo quieras - Continúo ella algo sonrojada.
- ¿A qué hora nos vamos? - Respondió él extendiendo su mano para que lo siguiera.
Los dos se sonrieron y salieron juntos del dojo. Fueron a comprar unos smothies y caminaron por la playa durante un largo rato. Entre charlas, anécdotas y risas notaron que ya era hora de almorzar y decidieron ir juntos al centro comercial para comer algo.
- Tienes algo ahí - Le dijo la castaña mientras se levantaba de su asiento para limpiar la mancha de ketchup a un costado del labio de Miguel.
Un silencio se formó entre ambos, pero Mila rápidamente se acomodó nuevamente en su silla. Miguel rió ligeramente y esta vez fue él quien se levantó y fue hacia ella.
- Y tú tienes algo aquí - Le dijo tomando de su mano para que se levante.
- ¿ En dónde ?
- Justo Aqui- Dijo el chico para darle un dulce beso en los labios.
Y ese fue el verdadero comienzo de todo...
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Start Again || Miguel Díaz
Fanfiction"No todas las chicas bonitas son felices, ni todos los chicos rudos tienen la vida resuelta." La adversidad cruzó sus caminos, pero el karate forjó entre ellos una conexión inquebrantable. Para seguir adelante a veces lo único que necesitas es empez...
