"No importa lo que pase, incluso si soy el último en pie, mantendré la cabeza en alto"....
Luego de un no muy amistoso intercambio de opiniones, y un día completo de entrenamiento entre Johnny y el señor Larusso, poniendo en práctica los métodos de cada uno, podía decirse que al fin llegaron a un acuerdo sobre como entrenar a los chicos. Daniel se encargaría del grupo de Johnny, mientras que el Sensei Lawrence practicaría con los estudiantes de Miyagi do.
Era muy temprano en la mañana, y la mayoría de los colmillo de Águila ya se encontraban en el dojo para empezar la práctica con Daniel, todos excepto aquella despistada castaña que como de costumbre estaba llegando tarde. Mientras hacían estiramientos, Miguel hablaba con Halcón acerca de cuánto le preocupaba que las cosas funcionaran con Mila :
- No tienes porqué estresarte tanto. La besaste, ella te correspondió, ahí tienes tu respuesta, es más que sencillo.
- Entiendo tu punto, pero es que prácticamente no conozco nada de su vida. Solo basta con ver la clase de autos en los que llega a la escuela, tiene chófer privado y vive en una enorme mansión a la que no me ha invitado aún . Lo único que me ha comentado es que su padre enfermó y al no tener otros familiares, su única opción fue venir aquí y quedarse con su tío, que por lo que tengo entendido es dueño de la mitad del Valle. Yo no tengo dinero para comprar ni siquiera un auto usado, mucho menos para la universidad. ¿Y si piensan que no soy bueno para ella? - Habló Miguel desanimado.
- Amigo, eres el Serpiente, el campeón del Valle. Solo date tu lugar y muestrales de qué estás hecho - Halcón le dió ánimos - Por lo pronto concéntrate en la práctica de hoy, sé que aplastaras lo que sea que nos lancen.
- Sí, comparado con el Sensei Lawrence, serán unas vacaciones - Agregó Mich o aliento de gorila, como solían llamarlo sus compañeros de dojo.
- ¿Quién se va de vacaciones? - Intervino Daniel apareciendo para dar inicio al entrenamiento.
Todos estaban listos para escuchar lo que el Señor Larusso tenía preparado para ellos, cuando Mila entró corriendo en el dojo, disculpándose una vez más por llegar a horas inapropiadas. Rápidamente se formó junto a los demás, pero no sin antes saludar a Miguel con un dulce beso en la mejilla, seguido de una enorme sonrisa.
- Bien, sé que les han enseñado a golpear primero. Pero, ¿Qué hacen cuando su oponente es más rápido? - Dijo Daniel apuntando hacia un estanque lleno de peces Koi - La lección de hoy es simple: Atrapar un pez. Pero como sé que a ustedes les gusta tanto competir, lo haremos interesante. El primero que lo consiga tendrá el honor de dirigir la clase esta semana.
Ninguno parecía muy convencido con la propuesta de Larusso, hasta que este les ofreció también elegir el sabor de Gatorade que beberían luego de las prácticas, y todos asintieron sonrientes.
- ¿Y las cañas? - Preguntó Mila algo confundida.
- Están en el garaje. Las manos serán todo lo que usarán y lo único necesario.
El reto parecía imposible. Y luego de mil intentos fallidos, a Miguel se le ocurrió una gran idea.
- Vamos entren - Indicó el pelinegro, y aunque la mayoría se miraron extrañados, Mila fue la primera en seguirlo.
Comenzaron a caminar en círculos dentro del agua, alrededor de la tarima ubicada en medio del estanque, y cuando los peces pasaron por debajo, Miguel logró atrapar uno. Todos celebraron eufóricos, y por la emoción Mila no pudo evitar abalanzarse sobre él haciendo que ambos quedarán completamente empapados, pero más que felices. Por su parte Johnny había llevado a Sam, Demetri, y el resto de los Miyagi do al techo de un enorme edificio del que pretendía que saltaran para llegar hacia el otro lado. Claramente ninguno quiso hacerle caso a las locuras del Sensei Lawrence, hasta que luego de varios chantajes emocionales e intentos de persuasión, finalmente la única en atreverse al reto fue Samantha.
La jornada estaba llegando a su fin, y cuando Johhny iba entrando en el dojo, junto al resto de los chicos, pudo ver cómo el Señor Larusso colocaba en la frente de Miguel una banda idéntica a la que acostumbraba a llevar desde sus comienzos en el karate con el Señor Miyagi :
- Esto representa la perseverancia, el valor y la fuerza - Le decía con orgullo - También te sirve para evitar que el sudor caiga en tus ojos - Añadió tras una sonrisa.
Johnny observaba la escena con una mirada de enojo y preocupación, pues era evidente que le afectaba ver cómo su mayor némesis tanto en el karate como en la vida, se estaba robando el cariño de su mejor estudiante, y a quien él consideraba prácticamente un hijo.
*
Al momento de regresar a casa, Miguel se ofreció a acompañar a Mila, pero como siempre un auto ya estaba esperándola en la entrada. No pregunten cómo , pero después de varios sobornos, finalmente logró ganarse la confianza de Nathan, el chófer que su tío le había designado, por lo que este prometió no decir nada de lo que la dulce niña hacía todas las tardes después de la escuela.
- ¿No puedes decirle que te espere? Me gustaría pasar un rato más contigo, sin entrenamientos raros de por medio - Miguel le pidió con cara de dulce cachorrito, esperando que ella accediera.
- Pues, mi Tío no se encuentra en casa en estos momentos, y dudo mucho que regrese hasta la noche. Si quieres puedes venir conmigo. Papá, por su parte, no dirá nada si le digo que invité a un amigo, de todos modos a lo mejor ni siquiera se entera, como debe guardar reposo casi siempre está encerrado en su habitación.
- ¿Estás segura? No quiero causarte problemas.
- Para nada, si te estoy invitando es porque en verdad quiero que vengas - Le dijo ella con una dulce sonrisa.
Miguel estaba emocionado, pues era la primera vez que Mila lo invitaba a su casa, y técnicamente lo más parecido a una cita que tendrían desde aquel beso, pero en el fondo temía hacer algo equivocado y terminar dando una mala impresión, en caso de que su padre o su tío decidieran aparecerse.
- Umm, bueno. Supongo que no es una mala idea.
- ¡Genial! Pero dilo más convencido la próxima - Añadió Mila, para luego jalarlo del brazo y conducirlo hacia el auto con ella.
- Pero, ¿Crees que al menos debería cambiarme de ropa? No me veo muy presentable ahora - Dijo apartando la mirada.
- Éstas perfecto - Respondió, para luego darle un cálido y dulce beso en los labios.
Sin más pretextos, ambos subieron al coche y emprendieron viaje hasta la gran mansión. Durante el camino ninguno pudo apartar la mirada del otro, se sentía surrealista, como si fuera todo parte de un hermoso sueño. Desde el primer momento en que Mila vió a Miguel en ese hospital, cuando este no sabía nada de ella, supo que su vida daría un vuelco, pero jamás imagino que hoy en día estaría sentada a su lado, con la cabeza recostada en su hombro, disfrutando el comienzo de algo que esperaba fuera realmente duradero.
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Start Again || Miguel Díaz
Fanfiction"No todas las chicas bonitas son felices, ni todos los chicos rudos tienen la vida resuelta." La adversidad cruzó sus caminos, pero el karate forjó entre ellos una conexión inquebrantable. Para seguir adelante a veces lo único que necesitas es empez...
