Eran alrededor de las cinco de la tarde y Mila llegó a la clínica para visitar a su padre, y obviamente también a Miguel. Tenía solo media hora antes de que el horario de visitas acabara, por lo que debía darse prisa.
Llegó a la habitación del pelinegro y se alegró al ver qué estaba solo.
- Hola - Dijo con una sonrisa
- Vaya sorpresa. Comenzaba a pensar que no te vería de nuevo - Respondió el chico.
- Pues, aquí estoy y eso es lo que importa.
Por fin me dirás más de tí, chica misteriosa
- Solo si tú me cuentas sobre ti Bello durmiente - Respondió Mila entre risas.
- ¿Bello durmiente? Definitivamente me gusta como suena eso.
La dulce chica se sentó cuidadosamente a un costado de la camilla de Miguel y comenzó a contarle un poco sobre su vida, y el porque estaba en el Valle. Por su parte, Miguel también la puso al tanto de lo que estuvo ocurriendo los últimos meses y todo el asunto del karate.
- Déjame ver si entiendo - Interrumpió la castaña - ¿Me estás diciendo que aquí son todos unos locos Karatecas?, Eso no se ve todos los días por dónde vivo.
- Bueno si lo dices así cualquiera pensaría que soy un psicópata. Pero no voy a mentirte, desde que me mudé todo ha sido raro - Continúo Miguel.
- Créeme, se cómo se siente. Y eso que llevo muy poco en esta ciudad. Aún así no puedo evitar sentirme fuera de lugar.
- No somos tan distintos después de todo - Agregó el moreno seguido de una sonrisa.
La conexión entre ambos era más que evidente, pero no de un modo raro o incómodo. Se sentía como si se conocieran de toda la vida. Sin embargo el tiempo es algo que no se puede controlar por más que se quiera. La enfermera entró en la habitación para anunciar que su hora de visita había terminado e inevitablemente Mila tuvo que irse.
- Prometo venir mañana, bueno si es que logro escaparme de nuevo - Dijo desde la puerta.
- Esperaré con ansias.
- Oh, una última pregunta y me iré - Agregó la chica - ¿Tienes novia? .
Miguel abrió los ojos sorprendido y algo sonrojado.
- Emm, No. Bueno la tuve, pero eso no salió muy bien que digamos.
- Okey, bye - Dijo ella soltando una pequeña risa y desapareció como le era costumbre últimamente.
*
Cuando regresó a casa de su tío, este la estaba esperando con una noticia.
- Hola Mila, que bueno que llegas. Hay algo de lo que quiero platicar contigo - Dijo el hombre.
- ¿Que pasa? - Respondió mientras le daba un mordisco a una manzana que tomó de la cocina.
- Cómo sabes, tu padre debe ser operado para descartar cualquier problema mayor en su salud, pero luego de la operación será necesario que alguien se encargue de él - Continúo
- Claro, y esa puedo ser yo.
- No es tan fácil como piensas. Cuidar de un enfermo implica mucho sacrificio y gastos que no puedes afrontar por tu cuenta. Es por eso que su estadía en el valle se extenderá un poco más de lo planeado.
- ¿Cuánto más ? - Preguntó confundida
- Por ahora, diremos que un par de meses, pero nunca se sabe. Quiero que ambos tengan lo mejor. Nada les faltará estando conmigo - Respondió su tío.
- ¿Eso significa que nos mudaremos aquí?
- Ya verás que vas a acostumbrarte, vivirán mejor que nunca. Y como tu padre no quiere que pierdas el año escolar, decidimos inscribite en la secundaria West Valley - Anunció sin más, como si no le importara en lo absoluto la opinión de su sobrina.
Sin decir nada más Mila se fue a su cuarto, cerró la puerta con llave y se tumbó en la cama con la mirada hacia el techo. ¿Cómo se suponía que debía tomar esta noticia?. En definitiva era una decisión que lo cambiaría todo. Dejar atrás su hogar, los amigos que tenía, por pocos que fueran y la familia que había construido con su padre. Más allá de todo, le emocionaba saber que tendría más tiempo para conocer a Miguel, pues, quién sabe que podría pasar en esos meses.
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Start Again || Miguel Díaz
Fanfiction"No todas las chicas bonitas son felices, ni todos los chicos rudos tienen la vida resuelta." La adversidad cruzó sus caminos, pero el karate forjó entre ellos una conexión inquebrantable. Para seguir adelante a veces lo único que necesitas es empez...
