🔱 MAISIE 🔱
Desperté totalmente regañada por el dolor.
Me dolía todo el cuerpo, como si un camión me hubiese pasado por encima unas trescientas veces.
Percatándome de la presencia que había a mi lado, miré a Liam un tanto sorprendida y avergonzada.
Mierda, por un momento había olvidado que le había dicho que se quedara hasta que me durmiera, pero debió de quedarse dormido él también.
No queriendo moverme demasiado para no despertarlo, me dediqué a contemplarlo.
Su pacífico rostro le daba un toque angelical maravilloso, y nunca mejor dicho.
Liam se había convertido en nuestro ángel de la guarda sin ninguna duda.
Eso me hacía pensar en la conversación que había mantenido con él anoche.
Lo último que me imaginé que haría al bajar a por un vaso de agua era que hablaríamos sobre lo que pasaba entre nosotros.
Ahora bien. ¿Qué pasaba exactamente entre nosotros?
Me gustaba, sí, y quizás me había costado un poco más de la cuenta aceptarlo, pero ya era un hecho.
¿Yo le gustaba a él?
Era una posibilidad, o eso creía tras nuestra conversación, pero también me había dado cuenta de cómo su rostró cambió al descubrir mi edad.
¿Es qué era de esas personas a las que no le gustaba la diferencia de edad? Porque me había dado cuenta que a mí me daba absolutamente igual.
¿A quién le importaba la edad que tuviésemos mientras nos respetaramos mutuamente en todos los ámbitos?
Madre mía, ¿pero qué hacía yo teniendo estos pensamientos desde tan temprano?
Suspirando, cerré los ojos antes de volver a abrirlos para concentrarme en sus labios.
Anoche me habían dado ganas de besarlo, y si no fuera porque había notado que se había enfadado un poco, lo hubiese hecho.
Le hubiese confesado mis verdaderos sentimientos y lo que me hacía sentir cada vez que lo tenía al lado.
«Aún estás a tiempo... »
Hmm... Sí lo besaba ahora, quizás no se daba cuenta...
¡A la mierda!
Inclinándome sobre él con temor a despertarlo, pegué mis labios a los suyos suavemente.
Cómo se le ocurriera abrir los ojos en este momento, iba a darme algo, pero literal.
Me separé igual de lento antes de volver a acostarme con la cabeza apoyada sobre su pecho.
Anoche no nos habíamos acostado así, pero en algún momento tuvimos que acercarnos para despertar abrazados.
-Mmm... ¿Estamos en un cuento de hadas? –Mi cuerpo se paralizó al oírlo hablar. –¿Mai? ¿Estás dormida? – Seguí sin responder. –Acabas de besarme...
-¡Eso no es verdad! –Me defendí haciéndolo reír.
-Sabía que estabas fingiendo. –Se incorporó haciendo que me quejara de dolor al moverme sin querer. –¡Mierda! Lo siento... Voy a por las pastillas.
Salió casi corriendo de la habitación regresando minutos después con un vaso de agua y las medicinas en la otra.
-Gracias...
ESTÁS LEYENDO
Corazones Solitarios
सामान्य साहित्यLiam Reened siempre había vivido en el pleno de la juventud. Independiente, sin ganas de entablar relación seria con ninguna mujer que se le cruzara delante o de formar una familia... O eso creía... Sin embargo, Maisie Díaz era una chica introverti...
