Desde hace varios días he estado hablando con mi compañera de cuarto sobre cómo se sentiría vivir una vida de ensueño, en donde sólo tuviéramos que despertar y preocuparnos por mantener una rutina para la estabilidad emocional, física y mental y viviéramos sin la complicaciones diarias que acongojan a la mayoría del país, cómo el hecho de que un kilo de , tortillas esté llegando a ¡sobrepasar los veinte pesos!, o que las posibilidades de trabajo se ven reducidas y que nuestros profesores con maestría y doctorado no ganan más que un taquero. Nos cuestionamos todo el tiempo si realmente vale la pena seguir trabajando, seguir levantándonos cada mañana y hacernos de comer, ir a clases, contar el tiempo y el dinero para economizar, cuidar y ser responsables. Para mantener una agonizante rutina en búsqueda de algo que vemos tan lejos e imposible de alcanzar.
Pero me detengo para preguntarme si es justo que tenga compañeros que tienen que trabajar en las tardes y pasar la madrugada en vela para entregar sus tareas y asistir a clases al día siguiente con las ideas revueltas y el cuerpo deshecho, con la promesa de que un título nos concederá libertad; cuando existen niñas en este mismo país que nacen en mansiones, con sirvientes y la estudian las carreras de sus sueños, viven para verse bellas y les llega tan simple el dinero, que su esfuerzo se ve glorificado cuando lavan un plato. Gente vacía existe derrochando dinero y desaprovechando las mil oportunidades que se les ha dado en charola de plata. Pero todo esto por qué sucede, por qué estoy yo en medio, siendo bendecida con la oportunidad de unos padres que han dado todo para que yo esté en donde estoy, observando ambos extremos y sólo pudiendo agradecer la oportunidad de haber aprendido el valor del esfuerzo y la responsabilidad que esta libertad implica. Me encantaría poder hacer algo real por todos ellos, mis compañeros, tener ese momento Robin Hood y ser parte de una solución, pero no puedo, sólo soy una estudiante que escribe esto cuando debería estar estudiando. Así que les diré esto, que es lo único de lo que sí soy capaz: no desistan, no se rindan, no vean todas las millones de posibilidades de fracaso y enfóquense en sus sueños, persíganlos por más complicados que parezcan y sé que su trabajo será tres veces mayor que quienes han nacido con la vida resuelta, no será justo pero al menos será suyo, un éxito dado a partir de sus propias lágrimas, construído con sus propias manos y aprendido desde lo profundo de su alma.
Ya no perderé más tiempo con mi roomie soñando la vida que no tenemos, lo prometo, haré lo mínimo para traer a la realidad mis anhelos al final, la vida es demasiado corta como para vivir quejándonos. ¿Les parece si comenzamos ahora?
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Desde mis ojos
PuisiDesde mis ojos es mi percepción del mundo, es un conjunto de ideas, ensayos y poemas que he recopilado a lo largo de mi vida y lo he decidido compartir con ustedes, queridos lectores. Aquí hablo sobre el amor, la muerte, la felicidad, la amistad...
