cap 43:cuarto año

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Los aldeanos de Pequeño Hangleton seguían llamándola «la Mansión de los Riddle» aunque hacía ya muchos años que los Riddle no vivían en ella. Erigida sobre una colina que dominaba la aldea, tenía cegadas con tablas algunas ventanas, al tejado le faltaban tejas y la hiedra se extendía a sus anchas por la fachada. 

En otro tiempo había sido una mansión hermosa y, con diferencia, el edificio más señorial y de mayor tamaño en un radio de varios kilómetros, todos coincidían en que la vieja mansión era siniestra en esa casa vivían. El señor y la señora Riddle eran ricos y generosos, aunque no tanto como Tom, su hijo ya crecido que es divorciado ya que antes estaba casado con merope gaunt, algo de lo que todavía gustaban hablar los habitantes de la aldea cuando los temas de chismorreo se agotaban.

Habían relatado tantas veces la historia y le habían añadido tantas cosas, que nadie estaba ya muy seguro de cuál era la verdad. Todas las versiones, no obstante, comenzaban en el mismo punto: en el amanecer de una soleada mañana de verano, cuando la Mansión de los Ryddle aún conservaba su imponente apariencia se escuchaban ruidos de golpes y gritos dentro de la mansión 

Los aldeanos se preguntaban dónde estaban merope y su hijo tom porque era evidente que se fueron pero no había pistas de dónde estaban....tom riddle sr arrepentido siguió buscando a su esposa e hijo para poder disculparse y poder volver a hacer una familia 

selene se hallaba acostada boca arriba, jadeando como si hubiera estado corriendo. Acababa de despertarse de un sueño muy vívido y tenía las manos sobre la cara se incorporó en la cama y encendió la lámpara que tenía a su lado y se levantó de la cama; cruzó el dormitorio, abrió el armario ropero y se miró en el espejo que había en el lado interno de la puerta. Una delgada muchacha de 14 años le devolvió la mirada con una expresión de desconcierto en los brillantes ojos verdes, que relucían bajo el enmarañado pelo negro.

su serpiente se serpenteo sobre ella preocupado

Hades:estas bien cria

Sele:si solo fue una pesadilla

selene apartó las manos de la cara, abrió los ojos y observó a su alrededor tratando de descubrir algo inusitado en su dormitorio. 

En realidad, había una cantidad extraordinaria de cosas inusitadas en ella: a los pies de la cama había un baúl grande de madera, abierto, y dentro de él un caldero, una escoba, una túnica negra y diversos libros de embrujos; los rollos de pergamino cubrían la parte de la mesa que dejaba libre la jaula grande y vacía en la que normalmente descansaba Hedwig, su lechuza blanca; en el suelo, junto a la cama, había un libro abierto. Lo había estado leyendo por la noche antes de dormirse.

Todas las fotos del libro se movían. Hombres vestidos con túnicas de color naranja brillante y montados en escobas voladoras entraban y salían de la foto a toda velocidad, arrojándose unos a otros una pelota roja.

selene fue hasta el libro, lo cogió y observó cómo uno de los magos marcaba un tanto espectacular colando la pelota por un aro colocado a quince metros de altura. Luego cerró el libro de golpe. Ni siquiera el quidditch podía distraerlo en aquel momento. Dejó Volando con los Cannons en su mesita de noche, se fue al otro extremo del dormitorio y retiró las cortinas de la ventana para observar el patio casi hiba a amanecer Y aun así, aun así... regresó a la cama, se sentó en ella y volvió a llevarse un dedo a la cicatriz estaba tan acostumbrada . En una ocasión había perdido todos los huesos del brazo derecho, y durante la noche le habían vuelto a crecer, muy dolorosamente, su pierna se torció y tuvo que levar un yeso y durante el último curso, sin ir más lejos, se había caído desde una escoba voladora a quince metros de altura.

Estaba habituada a sufrir extraños accidentes y heridas: eran inevitables cuando uno iba al Colegio Hogwarts de Magia y Hechicería, y él tenía una habilidad especial para atraer todo tipo de problemas. al final de aquel verano comenzaría el cuarto curso. Y contaba los días que le faltaban para regresar al castillo. Pero todavía quedaban dos semanas para eso. Abatida, volvió a repasar con la vista los objetos del dormitorio, y sus ojos se detuvieron en las tarjetas de felicitación que sus mejores amigos le habían enviado a finales de julio, por su cumpleaños.

la aventura de Selene iris Potter GauntHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora