cap 75:El número 12 de Grimmauld Place

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Sele:¿porque estamos en casa de tio sirius?

Moody:¡Aquí no, muchacha! —gruñó —. ¡Espera a que estemos dentro! 

Moody le arrebató a selene el trozo de pergamino y le prendió fuego con la punta de la varita. Mientras las llamas devoraban el mensaje, que cayó flotando al suelo, selene volvió a mirar las casas que había a su alrededor. Estaban delante del número 11; miró a la izquierda y vio el número 10; a la derecha, sin embargo, estaba el número 13.

Selene lo pensó, y en cuanto llegó a las palabras «número 12 de Grimmauld Place», una maltrecha puerta salió de la nada entre los números 11 y 13, y de inmediato aparecieron unas sucias paredes y unas mugrientas ventanas. Era como si, de pronto, se hubiera inflado una casa más, empujando a las que tenía a ambos lados y apartándolas de su camino.

Hermione se quedó mirándola, boquiabierta. El equipo de música del número once seguía sonando. Por lo visto, los muggles que había dentro no habían notado nada.

Moody:Vamos, deprisa —gruñó Moody, empujando a selene por la espalda. 

Selene subió los desgastados escalones de piedra sin apartar los ojos de la puerta que acababa de materializarse. La pintura negra estaba estropeada y arañada, y la aldaba de plata tenía forma de serpiente retorcida.

No había cerradura ni buzón. Lupin sacó su varita y dio un golpe con ella en la puerta. selene oyó unos fuertes ruidos metálicos y algo que sonaba como una cadena. La puerta se abrió con un chirrido. 

Remus:Entren niñas, rápido —le susurró Lupin—, pero no te alejes demasiado y no toques nada.

Selene y sus amigas cruzaron el umbral y se sumergió en la casi total oscuridad del vestíbulo. Olía a humedad, a polvo y a algo podrido y dulzón; la casa tenía toda la pinta de ser un edificio abandonado. Miró hacia atrás y vio a los otros, que iban en fila detrás de él; Lupin y Tonks llevaban su baúl y la jaula de Hedwig, y los otros con los baules de pansy, hermione y luna 

Moody estaba de pie en el último escalón soltando las bolas de luz que el apagador había robado de las farolas: volvieron volando a sus bombillas y la plaza se iluminó, momentáneamente, con una luz naranja; entonces Moody entró renqueando en la casa y cerró la puerta, y la oscuridad del vestíbulo volvió a ser total. 

Moody:Por aquí... 

Le dio unos golpecitos en la cabeza a selene con la varita; esta vez selene sintió que algo caliente le goteaba por la espalda y comprendió que el encantamiento desilusionador había terminado. 

Moody:Ahora quédense todos quietos mientras pongo un poco de luz aquí dentro — susurró 

Los murmullos de los demás le producían a selene una extraña aprensión; era como si acabaran de entrar en la casa de alguien que estaba a punto de morir. Oyó un débil silbido, y entonces unas anticuadas lámparas de gas se encendieron en las paredes y proyectaron una luz, débil y parpadeante, sobre el despegado papel pintado y sobre la raída alfombra de un largo y lúgubre vestíbulo, de cuyo techo colgaba una lámpara de cristal cubierta de telarañas y en cuyas paredes lucían retratos ennegrecidos por el tiempo que estaban torcidos.

la aventura de Selene iris Potter GauntHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora