Estaba claro que no iba a despertar pronto, y al tercer día en que su situación fue clara, tuvo que dejar entrar a los demás.
Habían colocado diferentes medidas de soporte vital. Sueros e intravenosas.
Fue un infierno observar cómo lo atravesaban con agujas y movían para observarlo. Una vez cubierto ese aspecto, lo pudieron dejar solo con él otra vez.
Le explicaron cómo debía de ponerlo para dormir, lo que tenía que untarle para cuidar su piel, entre otras cosas.
Aunque suene relajado, se lo tomó en serio, ser enfermero era algo que respetaba demasiado.
Le dijeron que evitará los estímulos innecesarios, pero fue inevitable el darle, aunque sea un poquito cada vez que podía, si se sentía muy solo, ansioso o descuidado, procedía a besarlo como la primera vez.Si sus sirvientes vieron la herida en el hombro con la que no llegó, no dijeron nada. Se limitaron a atenderla como se debía.
De todas formas, únicamente lo podían atender unos cuantos minutos al día. Le gustaba estar solo ellos dos, pero era cansado, tener que procurar a una persona que no se podía cuidar a sí misma, desvelarse o a veces no dormir por vigilarla. Sumando al estrés que había acumulado, su cuerpo, a pesar de ser divino, le estaría pasando factura pronto.
No se había enterado de mucho de lo que ocurría afuera, su prioridad era y sería Jack, así que fue una sorpresa cuando supo que nadie estaba haciendo nada, querían asegurarse que los recién recuperados estuvieran en su máximo esplendor para retomar los cabos sueltos.
Cómo el exterminio de la humanidad.
Se había acostado al lado de su humano al cabo de una semana de inactividad, acariciando le el vientre despacio. Contemplando la idea de mentir sobre su vida, diciéndoles a todos que no sobrevivió al regreso, para que nadie le hiciera daño, para que nadie se lo quitará.
Yo te traje de vuelta, no es justo- Junto su frente con el costado de su abdomen, aguantando las lágrimas- Tu debes vivir, estar conmigo.
Sus manos temblaban, y su cuerpo tenía espasmos por el llanto contenido.
Justo en ese momento de mayor miedo en incertidumbre, sintió un movimiento que no era suyo.
Fue como si supiera que el semidiós lo necesitaba. Despertando por fin de su letargo.Primero movió los hombros, tensando el abdomen, ahí es cuando delató su acción. Sus brazos y piernas se retorcieron levemente y los gemidos que liberó expresaban que intentaba volver a la conciencia.
Durante este proceso, Hércules se levantó, observando atentamente cada minúsculo cambio en el cuerpo frente a él. Atento específicamente a su rostro.
Apretó los párpados, torciendo su boca, buscando fuerza para realizar una acción tan simple como despertar. Abrir los ojos.
Lentamente, cuando su respiración se reguló, los abrió, dejando ver dos hermosas joyas de diferente color.
Tan brillantes, vivas y gozando en plenitud como siempre fueron, cómo Hércules las recordaba.
No esperó un reconocimiento más profundo, o que entendiera su situación. Solamente se aventó encima de él, ocultado su rostro en el cuello ajeno, sollozando y llorando a moco tendido.Paso demasiado tiempo, tantos meses con pesadillas, semanas enteras con solo él en su mente, días completos llenos de amargura, horas interminables con llanto apenas contenido.
Se desahogo en ese momento, todo lo que se guardo fue liberado.Y como caído por gracia divina, Jack solo lo consoló. Cómo si supiera que ese era su trabajo.
Puso una mano en su cabeza y la sobó. Cómo apaciguar la tristeza de un niño perdido, salvando al desamparado, resguardando al sin hogar. Acababa de regresar de la muerte, de una semana completa dormido, y, aun así, lo primero que hizo fue abrazar a aquel dios que le mostró tanto. Aunque fuera simplemente poner una extremidad sobre su cabello, y luchar para que el cansancio mental no le ganara.
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Jaulita de Oro
Fanfiction¿Qué pasaría si los dioses ganaran? ¿Qué pasa si te conviertes en la pertenencia de un dios? ¿Un objeto? O ¿Una brillante joya? · · · · · · · · · · · · · · · Los dioses ganan el Ragnarok, pero esto dej...