Nombre: Gretel More
Edad: 17 años
Trastorno depresivo mayor.
Cuando eres una chica como yo, no hay mucho que puedas esperar por parte de la vida. Nada de lo que puedas querer importa porque al final terminarás hundida en un bucle donde nada te sale bien por mucho que intentes.
Los únicos sentimientos que existen para mí, son: desesperación, miedo e ira; no siento más nada. ¿De qué forma podría creer en algo como el amor, si no tengo idea de cómo se siente?
Quizás sea un error mi existencia, alguien tan miserable no debería vivir. Lo peor es la cobardía del alma, que a pesar de querer ser libre, no tiene el valor suficiente para autoliberarse.
-¡Señorita! -la voz impaciente de la joven camarera hizo que reaccionara asustada y cerrara de golpe la laptop dónde estaba escribiendo -Aquí tiene su café.
-Gracias -dije apenada.
El Starbucks estaba casi vacío, ya era de noche. Hacía mucho que no sentía pasar el tiempo tan rápido.
Miré mi perfil de Wattpad por última vez, mi libro depresivo, cada vez alcanzaba más popularidad; no podía creer que a tanta gente le gustara esa mierda. Me atreví a publicarlo con la esperanza de que alguna persona se identificará conmigo y así podríamos acabar con nuestra miserable vida juntos, pero nada que ver.
Guardé mis cosas en la mochila, recogí mi largo cabello en una coleta, le di un sorbo a mi café mientras miraba a la calle a través del cristal.
Mi teléfono vibró en la mesa y era mi madre otra vez, ignoré la llamada como lo hice con las otras 10 y seguí mirando hacia fuera.
Aquel hombre estaba parado al otro lado de la calle, ya me extrañaba que no hubiera aparecido antes. Todos los miércoles lo veía en el mismo sitio mirando hacia el Starbucks. Siempre me sentaba en el mismo lugar donde podía verlo. Lo más extraño es que nunca entraba y nunca estaba acompañado, solo llegaba, se recostaba en la pared con las manos en los bolsillos de su chaqueta, permanecía ahí una o dos horas y luego se marchaba.
Terminé mi café, tomé mis cosas y salí . Miré a aquel hombre que también me miraba fijamente y sentí una extraña sensación de vértigo en el estómago, como si hubiese estado en un montaña rusa.
Dejé de mirarlo, intenté detener un taxi pero siguió de largo. Caminé un poco y me detuve junto a un grupo de personas que miraban las noticias a través de la vidriera de una tienda de equipos.
...a vuelto a actuar, dejando sin vida esta vez a Eilen Turner, culpable del asesinato de dos miembros de su propia familia, incluyendo a un niño de 6 años. Se encontró el cuerpo de la víctima mutilado, con los ojos en el interior de su boca en el hospital psiquiátrico donde residía; la policía investiga a los trabajadores de dicho lugar ya que el asesino tendría que pertenecer al grupo de máxima seguridad para tener acceso al lugar.
En la habitación se encontró en una de las paredes la inicial de la víctima, tachada con una clave de sol pintada con sangre; una prueba más de que "El músico" fue el culpable de tan cruel asesinato...Las autoridades siguen trabajando en la casería de éste cruel e indomable justiciero...
-Esa perra se lo merecía -dijo un chico que miraba la noticia justo a mi lado.
-Nadie merece una muerte tan cruel -mi timidez me obligaba a hablar en voz baja casi inaudible -. A demás era una enferma mental, no sabía lo que hacía.
-Claro, dile eso a la tumba de un niño de 6 años que ahora podría estar vivo siendo feliz con su madre -una expresión de rechazo en su rostro me hizo alejarme de allí casi corriendo.
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Culpables Inocentes
Mystery / Thriller¿Matar? ¿Por qué alguien pensaría en cometer tal atrocidad? ¿Acaso un asesino no tiene sentimientos? Este es el juego de preguntas que nos hacemos intentando explicar el instinto humano más cruel, cuando sabemos que todo sucede por una razón: un imp...
