Nombre: Alicia Stuart.
Edad: 57 años
Madre de Lamdon.
Eilen entró al hospital muy joven, hace 17 años. Tenía esquizofrenia y se sospechaba que padecía también de un raro trastorno de personalidad múltiple del que no teníamos el suficiente conocimiento.
Normalmente veíamos su personalidad noble de niña buena e indefensa; pero la otra era como un demonio encarnado en un cuerpo femenino, delgado de tez hermosa.
Se comportaba exactamente como mi hija, la diferencia era que Eilen se controlaba mas que ella: Luna no era capaz de estar junto a una persona sin intentar matarla.
Cuando Eilen entró al hospital, supe que ella era la clave para estudiar los comportamientos de ambas y encontrar alguna solución; pero su personalidad malvada intervino, descubrió mi verdadero plan y se llevó mis anotaciones y una carpeta durante una consulta, aprovechando mi distracción mientras conversaba con una enfermera. Al menos eso creía.
Ese cuaderno junto con la carpeta tenían demasiada información, si llegaba a manos equivocadas, mi hijo Lamdon y yo iríamos a la cárcel y el hospital que siempre perteneció a nuestra familia, quedaría a merced de otro. Nadie debía saber que Luna mató a su propio padre y que Lamdon y yo ocultamos el cuerpo. Luna permanecía encerrada en el sótano del hospital, en un laboratorio al que sólo mi hijo y yo teníamos acceso.
Sabía que mi hija tenía un problema psicológico, mostraba múltiples personalidades; pero jamás pensé que sería capaz de matar, mucho menos a su padre. Intentó acabar conmigo también; solo permanecía tranquila con Lamdon, quizás por su conexión de mellizos.
Tenía miedo de que la verdad saliera a la luz. Para todo el mundo mi esposo y mi hija estaban desaparecidos; el detective Charles Taylor me presionaba buscando respuestas y era muy difícil mantener la mentira.
Lamdon se ofreció a infiltrarse como paciente para acercarse a Eilen y descubrir donde estaba el cuaderno y la carpeta pero todo se complicó para él cuando cometió el error de acostarse con ella.
-Mamá, estoy yendo demasiado lejos -me dijo ansioso caminando de un lado a otro en la oficina.
-Lamdon, tú decidiste ponerte en ésta situación hijo mío, no puedes dar marcha atrás ahora.
-¿Crees que no lo sé? Te recuerdo que si le hubieras dado el tratamiento adecuado a Luna, no estuviéramos pasando por esto.
-¿Me vas a culpar otra vez? Sabes perfectamente que Luna no parecía estar enferma -susurré.
-Si nos hubieras dedicado más tiempo todo sería diferente -dijo Lamdon antes de marcharse.
Me tiré de golpe en el sillón y suspiré agobiada; estaba consciente de que él tenía razón. Descuidé a mis hijos por el trabajo, tratando de ayudar a otros dejé de ayudar a mi hija; ignoré las señales que mostraban que ella no estaba bien.
Pasé mucho tiempo preocupada por Lamdon y por Luna, ella cada día me odiaba más, tenía que aumentar la dosis de los sedantes porque Lamdon no podía verla porque tenía que estar con Eilen.
Mi instinto maternal falló de nuevo; pero esta vez fue Lamdon el perjudicado. Se obsesionó tanto con la obligación de encontrar el cuaderno y la carpeta que terminó haciendo una locura.
-Madre, ya sé dónde está lo que buscamos.
-¿Lo dices en serio? -pregunté sorprendida luego de pararme del sillón del escritorio y caminé de prisa para ponerme frente a él.
-Los tiene Luna.
-¿Qué? ¿Estás loco? Es imposible, nadie tiene acceso a la habitación de Luna; solo tú y yo -comencé a caminar nerviosa por toda la oficina.
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Culpables Inocentes
Mystery / Thriller¿Matar? ¿Por qué alguien pensaría en cometer tal atrocidad? ¿Acaso un asesino no tiene sentimientos? Este es el juego de preguntas que nos hacemos intentando explicar el instinto humano más cruel, cuando sabemos que todo sucede por una razón: un imp...
