Capítulo -11- Valeria González

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Nombre: Valeria González.
Edad: 17 años.
Trastorno de la personalidad dependiente.

Siempre me hice las mismas preguntas: ¿Quienes eran? ¿Por qué me abandonaron?

Según Roberto me rescataron en algún lugar de la frontera, unos hombres me estaban trasladando de Estados Unidos hacia México; eran traficantes, no se sabe de qué tipo. Armando los mató a todos antes de averiguar nada, ni si quiera quienes eran mis padres.

Tenía 4 años, pero aún así no puedo recordar nada, mi memoria solo guarda recuerdos a partir de los 6 años cuando ya vivía en aquella ascienda podrida de narcos.

Mi único refugio era mi hermano, el único capaz de protegerme en aquel lugar. El impidió que mi vida fuera la más miserable, me salvó del asqueroso de Armando sin saber si quiera lo que me hacía en las noches.

Roberto González es mi héroe, a él le debo mi vida, por él hice tantas cosas malas; y no me arrepiento de nada.

Después de la primera masacre, él tomó el control de todo, contrató nuevos empleados, comenzó varios negocios, se encargó de encontrar la mayor parte del dinero de Armando y por último se encargó de que yo fuera feliz. Me daba sorpresas a diario, vivía solo para mí; hasta que ella apareció en nuestras vidas para robarme a mi hermano.

Juliana era una chica de último año de mi colegio, sentía adoración por mi hermano; él era el hombre más deseado del pueblo, joven, rico y poderoso, el mejor partido para cualquier chica. Roberto siempre se divertía con todas, nunca se tomaba ninguna relación en serio; pero con Juliana fue diferente, ella casi logra quitarmelo.

—Rober ¿Ya no me quieres?
—pregunté casi llorando.

—¿Por qué dices eso Valeria?

—Ya lo hemos hablado, llevas un mes saliendo con Juliana, me ignoras todo el tiempo por su culpa —dije en tono suave tratando de controlar mi rabia.

—Otra vez con eso. Es normal que si tengo novia le preste atención Valeria, no significa que ya no te quiera.

—No me mientas. Me vas a dejar sola, me vas a abandonar —me acerqué a él y lo abracé —. Moriría sin ti.

—Val, no seas exagerada —dijo acariciando mi rostro —. Eres la persona más importante para mi. Sólo tienes 14 años y no sabes nada de una relación, por eso no puedes  entenderme; pero cuando tengas más edad ya vendrá un idiota que te hará olvidarte de todo, incluyendome a mí.

—Eso no va a pasar nunca —me paré de puntillas y le di un beso en la mejilla —. Pero tengo miedo que tú si te olvides de mí por su culpa.

—¡Rayos! Pensé que Juliana te agradaba  —se dió la vuelta y salió de la habitación.

—Sí me agrada, solo que... —dejé de hablar cuando lo perdí de vista en el pasillo.

Pasaron un par de meses y la situación empeoró para mí. Juliana supo la verdad sobre la vida de mi hermano, supo hasta de la matanza y no le importó; de hecho se mudó a nuestra casa. Pensé que contándole todo se alejaría asustada; pero no.

Su presencia me volvía loca, no me daba ningún chance para estar con mi hermano, solo podía hablar con él a la hora de la cena y ella se metía todo el tiempo.

Me sentía sola, no quería hacer nada sin él, era como si mi vida se estuviera acabando por completo. Caí en una depresión horrible, intenté ocultar como me sentía para no incomodarlo. También intenté borrar de mi cabeza la idea espantosa y macabra que no dejaba de atormentarme; aunque tenía la certeza de que era la única manera de deshacerme de ella para siempre.

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