Amigo

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Me despierto. Alby está tumbado a mi lado, aún dormido. Me fijo en su rostro. Quiero grabar su imagen en mi cabeza, él es la única persona que recuerdo, puede que también sea mi amigo. No lo sé, no recuerdo como eran los amigos. Me acaricio la mejilla con la mano, ¿cómo seré yo? No recuerdo nada; ni mi edad, ni mi cara, ni mis costumbres, ni mis manías, ni mis amigos... Eso me entristece. Alby se despierta.
-¿Qué te pasa?- dice acariciandome la mejilla, apartando una lágrima. No sabía que había empezado a llorar.
-Es que no recuerdo como soy.-digo bajando la mirada.
No sé porqué pero no quiero mentirle, le quiero decir la verdad y siento que le puedo contar lo que sea. No tengo miedo de que crea que soy una niña llorona.
Alby asiente, se levanta y se dirije hacia la cocina. Me siento con las rodillas dobladas, como un indio, y espero. Al rato vuelve con un cuenco en las manos, me lo da.
-Mira tu reflejo.-me dice.
Asiento y me miro. Veo a una niña, de unos trece años, con el pelo rubio oscuro ondulado, una nariz pequeña, unos labios carnosos y unos ojos verdes. Sonrio, mis dientes no están torcidos, están perfectos, seguro que de pequeña me pusieron aparato.
-¿Cuántos años crees que tengo?-le pregunto a Alby.
Se lo piensa.
-Trece.
-Yo pensaba lo mismo.-digo sonriendo.
Ahora, al menos, ya sé como soy.

Nos pasamos toda la mañana, después de haber comido algo, hablando sobre lo que haremos a partir de ahora.
-Si van a venir más personas, tendremos que explicarles todo, puede que reaccionen como tú así que tenemos que estar preparados, y tendremos que responder a sus preguntas. ¿Qué te parece hacer como una visita?-pregunto a Alby.
Él asiente.
-Ahí responderemos sus dudas mientras le enseñamos esto.-digo señalandolo todo, en general.
-Habrá que ponerle nombre, ya sabes, a todo, así nos resultará más fácil comunicarnos.
Asiento.
-¿Qué has pensado?
-Pues mira, esto puede ser el Claro, eso-dice señalando hacia la cosa que nos trajo aquí- la Caja, eso-dice señalando al laberinto.- el Laberinto...
-Qué nombre más original.-comento.
Me fulmina con la mirada.
-¿Cómo quieres llamarlo si no, el país de los unicornios?- dice en un tono cursi mientras agita las manos.
-Sin duda ese nombre es más alegre.-digo intentando reprimir una sonrisa, sin éxito.
-Eres increíble.-dice dándose con la palma de la mano en la frente.
-Lo sé.- sonrío con suficiencia.- Y también maravillosa, preciosa, graciosa, estupenda...
Alby me tapa la boca y se tira sobre mi. Antes de que pueda preguntar nada, este empieza a hacerme cosquillas. Empezamos a rodar hasta que el terreno se vuelve llano. Tengo los ojos llenos de lágrimas y me duele la barriga de tanto reír. Miro a Alby, él es mi amigo, mi amigo de verdad, y es maravilloso tenerlo. Quiero más, más amigos. Voy a intentar ser amiga de todos los que vengan.
Ahora sé algo más de mí; me gusta hacer amigos, disfrutar con la gente, reírme con ellos..., y también me gusta hacer feliz a los demás, no puedo aguantar más de un minuto seria, no me gusta la tristeza, tengo que hacer que todos se lo pasen bien.
Tengo que ser la optimista.

La chica, la corredora, la optimista (Newt y tu)Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora