El Laberinto

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Me despierto gritando. El sudor me recorre la frente y la espalda. Me asusto. Este "recuerdo" acaba de confirmar mis sospechas; ahora lo tengo claro, no somos más que sujetos de experimentos. Suspiro. ¿Quiénes eran los chicos de mi sueño? Thomas y Teresa. Sus nombres me vienen rápido a la cabeza, eso quiere decir que eran muy amigos mios. ¿Dónde estarán ahora? No lo sé, aunque puede que sea muy probable que los envíen aquí.
Muchas preguntas y pocas respuestas, eso es lo único que tengo.
El sol empieza a alzarse sobre el cielo, me levanto y me dirijo hacia los chicos.
-Hey, chicos despertad- los llamo, no me responden, lo único que hacen es emitir un pequeño gruñido de queja.-¡Despertad he dicho!-les grito y empiezo a sacudirles.
Minho y Alby se despiertan.
-Jo, cinco minutitos más, porfa.-dice Minho mientras hace un puchero y se restriega el ojo con el puño.
-No.-le regaño.-Tenemos que irnos ya, las puertas están a punto de abrirse.
Suspira y coge sus cosas, Alby y yo hacemos lo mismo, y al cabo de unos minutos ya estamos en frente del laberinto, esperando a que se habra. Me fijo en Alby, se le ve muy nervioso; las manos le tiemblan y la frente le brilla por el sudor.
-¿Alby, te encuentras bien?-pregunto con preocupación.
Alby sacude la cabeza.
-No, solo es que no he dormido bien.-comenta apartando la mirada.
Me pongo en frente suyo.
-Alby, si no quieres hacerlo no tienes por qué venir con nosotros...
Suspira. He acertado, eso es lo que le pasa.
-Pero entonces pensaréis que soy un miedoso, y que no sirvo para nada...-agacha la cabeza.-Quiero ayudar.
-Puedes ayudar. No tienes por qué salir ahí fuera para servir de algo. Alby, de verdad que no pasa nada.
Levanta la mirada.
-¿No estáis enfadados?
-Para nada.-dice Minho y le da una palmada en la espalda.-Es mejor que alguien se quede aquí, vigilando. Nunca se sabe, puede que, a lo mejor, a los creadores les dé por robarnos cosas o algo mientras no estamos.
Las puertas se habren con el mismo ruido de siempre. Minho y yo nos preparamos para correr.
-Hasta luego.-comenta Alby mientrsa alza la mano para despedirse.-Volved.
-Eso está hecho.-sonrio y comienzo a correr.

Primero empezamos a correr muy rápido, la adrenalina nos recorre el cuerpo. Llegamos a un cruce donde hay varios caminos que se habren.
-¿Por cuál vamos?-pregunta Minho.
Me lo pienso. Si vamos a cambiar mucho de camino vamos a tener que recordar por donde hemos venido, así que tenemos que encontrar una manera para no perdernos.
-Iremos primero derecha, luego izquierda, derecha, izquierda...Así sabremos el camino de vuelta.
Asiente y sonríe.
-¿Sabes? En el fondo eres muy lista.
Hago un puchero.
-Claro que lo soy.
Minho suelta una carcajada y me contagia la risa.

Cuando el sol llega a su punto más alto, nos sentamos para comer algo.
-Por ahora no hemos encontrado nada.-comento dándole un mordisco a mi sándwich.
-Claro, que te esperabas, ¿que encontrariamos la salida el primer día?
Niego con la cabeza, la verdad es que no esperaba encontrar nada.
-Vámonos ya, -digo estirándome.-no me apetece pasar la noche con los laceradores.-varias partes del cuerpo me crujen, bostezo.
-Yo nunca he visto uno.
Sonrio amargamente.
-Mejor, le verdad es que es asqueroso. No te lo recomiendo. Venga vámonos ya.
Minho asiente y se incorpora como yo, empezamos correr. El camino es fácil; el último giro que hicimos hasta maternos aquí fue hacia la derecha, lo que significa que ahora debemos ir hacia la izquierda, luego derecha, izquierda, derecha...

El camino es largo. Cuando llegamos estamos sudados y muertos de cansancio. Alby nos espera en la puerta, su rostro se ilumina al vernos y grita de la emoción. Él me coge en brazos y me abraza, luego le revuelve el pelo a Minho, y nos sonríe.
-No será así cada vez que volvamos, ¿no?.-pregunto cruzandome de brazos.-Porque si es así dimito.
Alby y Minho me miran y se ríen. Pasamos el resto de la noche hablando de todo en general; del laberinto, de las pruebas, de los creadores...aunque, al final siempre acabamos hablando de una estupidez o tontería. Me duermo mientras Alby y Minho siguen hablando.

La chica, la corredora, la optimista (Newt y tu)Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora