Estoy en una sala pequeña. Está vacía y me siento sola. La habitación tan solo contiene una mesa y dos sillas, estoy sentada en una.
Tengo la cabeza agachada, mirando mis rodillas, y juego nerviosamente con mis manos.
Al rato oigo como la puerta se abre y levanto la cabeza, aunque ya se quienes son. Les estaba esperando.
-Janson-saludo.-Teresa.
Ninguno responde.
Janson se sienta en la silla restante y Teresa se coloca a su lado derecho, de pie.
-No hay tiempo.-dice él dejando unos papeles sobre la mesa.-¿Te sabes el plan de memoria?
-Como la palma de mi mano-me limito a contestar.
-Bien-dice.-Te dejo los papeles-se inclina y apoya los brazos sobre la mesa.-Tienes una semana, ¿lo entiendes?-me señala con el dedo.-Una semana y luego te irás sin recordar nada.
Debería estar nerviosa y asustada. Debería gritarle y pegarle. Debería oponerme. Pero, en vez de eso, me limito a sostenerle la mirada sin pestañear.
Janson se da la vuelta y empieza a caminar para irse.
-Sería muy amable por tu parte que borrame la memoria fuera poco doloroso.-digo esbozando media sonrisa.
Él se detiene, se da la vuelta y me mira con una sonrisa cruel.
-El resto no sentirá nada. Me encargaré personalmente de que el tuyo sea extremadamente doloroso.
-Lo suponía-respondo y mi sonrisa se hace más grande.-Una niña de trece años desobedeze a la asociación más poderosa del mundo-digo un superioridad.-No podéis controlarme, a ellos tampoco. Por mucho que lo intentéis no podréis tratarnos como si solo fuésemos proyectos y ratas de laboratorio. Con memoria o sin ella lucharé contra vosotros. Y créeme: ganaré.
-Con memoria o sin ella recibidas tu castigo-responde.-Y créeme: sufrirás.
Teresa nos mira fría, sin expresión. Pero puedo notar como baja ligeramente la cabeza y me mira con ojos llorosos.
"Lo siento" dice en mi mente.
Yo solo asiento en señal de respeto. La entiendo. Yo sé porqué hace esto.
-Fuera-ordeno.
Los dos salen de la habitación y me dejan sola, otra vez. Nada más escuchar la puerta cerrarse me apoyo sobre la mesa y me entran ganas de llorar, pero no lo hago.
Ahora parezco valiente y fuerte, eso es solo porque no he sufrido aún. Cada vez que desobedezco, me comporto como si fuera superior y me río en su cara un castigo más se añade a mi lista. Y ellos podrán activar los castigos siempre que quieran. Y yo no podré hacer nada, solo resistir y demostrar que esto no está bien.
Que el mundo no está bien.
ESTÁS LEYENDO
La chica, la corredora, la optimista (Newt y tu)
FanfictionElla fue la primera en llegar al Claro. Después empezaron a llegar más, pero esta vez solo chicos. Ella era pequeña, de unos trece años, por lo que todos la cogieron cariño al momento. Todos la querían y la protegían, como a una hermana pequeña pero...
