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Llevabas algo de tiempo hablando con Max. Realmente no era una persona fácil de tratar, acercarte a él en un principio te había costado bastante.
Max era un chico difícil, pero cuándo poco a poco te volvías parte de su vida la forma de verlo cambiaba completamente. Era de los chicos que te llevaba café al trabajo, que te daban abrazos largos y con los que te podrías sentar a hablar de cosas estúpidas durante toda la noche.
Tenían una buena relación, pero a veces el hecho de formar parte de equipos rivales lo hacía difícil. Trabajabas para Mercedes, específicamente como representante de Lewis, mientras que Max era el piloto estrella de Red Bull.
Quizás ese fue el primer obstáculo en su relación. Tu trabajo giraba en torno al enemigo de Max, cosa que no lo tenía realmente felíz.
Aquel día sábado las prácticas habían fueron desastrosas para Red Bull, mientras que Mercedes se había llevado la mejor parte, acompañada de puestos más altos en la clasificación.
— ¡Felicidades, Lewis! — gritaste cuando lo viste llegar a tí en el paddock.
Después de un año duro por fin lograba un buen resultado, estando aún a tiempo de comenzar una buena racha que lo dejara arriba en el campeonato de pilotos, tal vez tercero.
— Oye, Angela y yo vamos a salir esta noche, fue una promesa si ganaba. Me preguntaba si quieres ir con nosotros, tal vez vamos a comer o algún bar ¿Qué dices? — Lewis sonrió mientras te invitaba a salir. Siempre fue amable contigo, lo que hizo que rápidamente lo pudieras llamar amigo.
Fue casi de película como mientras escuchabas su propuesta tus ojos viajaron a un piloto holandés que bajaba de su auto enfurecido, el mismo que paró a mitad de camino para verte a través de la abertura en su casco y seguir el camino a Horner con los puños apretados.
— Realmente quiero, pero tengo una pila de correos y papeles que firmar antes del lunes — le sonreíste, declinando con un poco de pena su oferta.
— Está bien. Tal vez si quieres podríamos hacer algo la semana entrante — guiñó un ojo y salió de allí, buscando a Ángela seguro para salir pronto de allí.
Caminaste a tu casa rodante después de una reunión con algunas personas de Mercedes, especialmente con Toto que tenía algunas solicitudes para campañas con Lewis y George.
Apenas abriste la puerta sentiste cómo alguien jalaba de tu brazo para meterte adentro rápidamente y besarte con furia.
Sabías que era Max, no necesitabas ver para saber que sus manos eran las que te jalaba el cabello o que eran sus labios sobre los tuyos. Aquella rudeza era como su firma contigo.
Te dió un beso áspero que provocó un temblor en tus piernas. Sus manos fueron a sujetarte la cintura, pero cuándo las tuyas comenzaron a tocar su pecho cambió un poco sus planes.