— ¿Vicenzo? — susurré confusa.
— ¿Despertaste? Creí que tenía que hacerte lo mismo que me hicieron a mí — soltó su portafolio en el asiento y se desabotonó el saco.
— ¿Qué… qué haces? — pregunté nerviosa.
Colocó el saco sobre el portafolio y me miró detallando cada parte de mi cuerpo descubierto.
— ¿Qué miras, pervertido? — grité.
Me imaginé la escena de él cambiando mi ropa por su camisa, me vi descubierta y completamente sin ropa.
— Tú…
— Creí que te quedaría más largo — me interrumpió mirando mis muslos fijamente e hizo una mueca de desinterés con sus labios y se dirigió a la cocina.
— Oye, espera… — corrí tras él — ¿Cómo es que llegué aquí? — pregunté.
— ¿En verdad no recuerdas nada? — preguntó.
— Si lo supiera no te estaría preguntando — rodé los ojos y me fui a la habitación.
Me quité aquella camisa y tomé unos vaqueros blancos, un abrigo y unos tenis de mi equipaje. Bajé las escaleras con la maleta en manos y ahí estaba Vicenzo.
— ¿A dónde vas? — preguntó.
— A buscar donde vivir, no es como que me valla a quedar aquí — repliqué.
— Llegaste aquí porque seguí al taxi que tomaste y resultó ser un psicópata sexual, si quieres tú vestido todo rasgado está en el depósito de basura — comentó absorbiendo su batido con una pajita.
— ¿Un… psicópata sexual? ¿Y tú por qué seguiste el taxi? ¿Eres otro psicópata? — repliqué.
— Es el mismo que me asaltó — respondió moviendo su taza. Admito que sus labios se ven sexys en esa pajita.
— Yo…
— Es de noche, no tienes que irte ahora, solo descansa y mañana podrás marcharte — sonrió y subió las escaleras.
#
Unas horas más tarde después de haberme cambiado a la camisa que Vicenzo me prestó, me senté frente al espejo y empecé a cepillar mi cabello. Todo se ve tan bien, no perece una habitación de invitados, la puerta se abrió y volteé.
— ¿Qué haces aquí? ¿Por qué no tocas antes de entrar? — gruñí al verlo entrar en su pijama.
— ¡Es mi habitación! No tengo que llamar — respondió buscando algo en el armario.
— ¿Tú habitación? ¿No es la de huéspedes? — pregunté dándole vuelta a la silla.
— Bingo — tomó una toalla y cerró el armario.
Me puse de pie y caminé hacia él, apoyé mi mano en su musculoso abdomen y lo empuje contra el armario.
— ¡Que trato tan especial! — susurré de forma seductora acercando mi rostro al suyo, poniéndome de puntitas.
Me dedicó una mirada incrédula y con ambos de sus dedos índices, me apartó por los hombros.
— Después yo soy el pervertido — susurró saliendo de la habitación y cerrando la puerta.
#
Es costumbre en mi ver doramas en la noche y dormir en el día. Así que debido a mi noche llena de tecnología y videos me desperté un poco tarde y no por mi propia voluntad.
— ¿Cariño? ¿Por qué no despiertas aún eh? — escuché una voz femenina.
Mi cuerpo cansado y somnoliento cubierto por las sábanas quería ignorar aquella escena.
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Mi Sr Vicenso Cassano
RomanceLilith Bianchi es una joven que apenas cumple sus 18 años decide viajar para realizar sus sueños, con el apoyo de sus padres viaja a Corea del Sur donde se esforzará al máximo por alcanzar su carrera de robótica y trabajar en la compañía Robot for N...
