Cap 7

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— Te ves hermosa — comenté.

— Eso no es nuevo! — respondió — ya lo sabía — sonrió fanfarrona y se agarró de mi brazo para arreglar su zapato — oye! No puedo llevar las muletas? — preguntó — me duelen las piernas — gruñó frunciendo el ceño.

— Sostente de mi brazo tal como lo estás haciendo, y no te sueltes, no tendrás que caminar mucho — respondí.

Caminamos hacia el auto, le abrí la puerta de los asientos traseros mientras que el secretario Kim esperaba en la otra para abrirla por mi, subió exitosamente y me dirigí a subir yo, el secretario Kim abrió la puerta y se fue al volante.

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— Por nuestro jefe y el año nuevo — se paró una empleada de la directiva de la compañía y propuso un brindis.

Todos brindaron y enseguida las miradas recayeron sobre Lilith.

— Y quién es la señorita? — preguntó una de mis admiradoras dentro de la compañía.

— Ah? Soy Lilith Bianchi, mucho gusto — respondió — me disculpo si cometo algún error, no conozco muy bien las costumbres coreanas — sonrió.

Es increíble lo linda que se ve sonriendo, todos las niñas son iguales.

— Seguro es su nueva novia! O me equivoco? — cotilleó Yina.

— Pues no! — respondí dando un sorbo a la copa frente a mi — es una amiga, y empezará pronto su pasantía en Robot for Narrow Spaces, espero que la ayuden — comenté con una sonrisa.

Ella me miró disimuladamente asombrada, y bebió de su copa para ahogar la emoción.

— De dónde eres? — preguntó otro de los empleados.

— Viví 17 años en Italia, luego me mudé a Puerto Rico, hasta que decidí venir a Seul para estudiar y ejercer mi carrera de robótica — contestó.

— Y tus padres a que se dedican? — interrogó la misma admiradora.

— Ellos son médicos, cada uno dirige su clínica particular, son las más conocidas en varios países — respondió sin reproches aunque cansada de ser interrogada.

— Cual es tu relación con el Señor Cassano? — insistió la chica.

— Creo que eso ya está bastante claro , no es necesario repetirlo — replicó.

— Ya basta de preguntas — ordené — Por qué mejor no cenamos? — algunos ya estaban comiendo.

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Unas horas después estaban borrachos hablando sandeces, eso incluye a Lilith.

— No tomarás una copa más — gruñí retirando de su manos la copa que portaba.

— Por qué no? — gruñó — suéltame — replicó borracha.

Joder quien me manda a dejarla beber? Es una niña!

Intentó beber nuevamente y volví a retirar la copa!

— Nos vamos a casa ya! — le ordené.

La tomé del brazo y esta se negó.

— Suéltame señor Vicenzo — balbuceó.

Al resistirse, la tomé por la cintura y la cargué como a un saco de papas al hombro. Empezó a darme golpes en la espalda y a patalear, la subí al auto y me despedí de los que quedaban en el bar.

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Una vez que llegamos a casa, la cargué hasta la bañera y abrí la ducha, la metí debajo para que se le pasara un poco la borrachera.

— Dejame… que me dejes dije — gritó.

— Quedate quieta — gruñí mientras trataba de mantenerla bajo la ducha.

— Marcos te voy a matar — gritó.

Me atrajo hacia ella y empezó a forzar mi camisa

— Que haces? Estás loca — grité.

— Está todo bien Señor? — corrió la señora Cho hasta la puerta del baño.

— No se preocupe Señora Cho, es esta loca pervertida que no quiere quitarse la borrachera — respondí a gritos.

Esta empujó la puerta y miró, logré deshacerme de ella y mantenerla estable bajo la ducha. La señora Cho comenzó a reír al verme empapado

— Se lo que estás pensando — comenté.

— Si! Son idénticas — respondió con su hermosa sonrisa.

— Ven, te ayudo! — se ofreció a darme una mano.

— No hace falta — contesté — mejor preparame mi baño de burbujas — sugerí.

La señora Cho se fue y Lilith se salió de control una vez más. Me jaló con fuerza por la camisa, la cual se rasgó detrás de tan grande estirón, me atrajo hacia ella y colocó sus labios sobre los mios.

No está en su sano juicio, pero son suaves y tentadores. Para mí ella solo es una niña sin experiencia que necesita ser protegida, esto no cambiará nada, siempre la veré como tal, y no caeré en sus trucos seductores.

Se apartó de mi y se rió como psicópata. La solté y esta se resbaló por la pared hasta caer sentada. Salí del baño perturbado y me fui a mi habitación, ya el baño estaba listo así que me quité la camisa rasgada y la tiré al sesto, para luego entrar a la tina.

O.P.V

Estaba tirada en el piso de la bañera, me quedé dormida ahí mismo y me resbale hasta quedar acostada, la ducha regaba agua fría sobre mi, la cual no sentía, el calor recorría cada rincón de mi cuerpo y mi mente divagaba inconsciente por el sueño.

Estaba mirando mi teléfono móvil mientras cruzaba la calle y un auto me atropelló.

Abrí los ojos asustada y con la misma los cerré quedado dormida otra vez. Al día siguiente me desperté por los gritos de Cho.

— Señorita — gritó mientras corría hacia la bañera — Señorita Bianchi despierte — cerró el grifo — Señor, señor Cassano — grito asustada — venga rápido — sollozó.

Estaba tirada en el piso, fría, mi piel se tornó gris, mis labios estaban negros, mi cabello empapado y mi ropa casi congelada, acurrucada como podía en el charco de agua, mi piel se eriza como gallina desplumada.

Vicenzo llegó corriendo y me encontró con los ojos cerrados, me tomó de los hombros y me sacudió.

— Lilith — primera sacudida — Lilith despierta — segunda sacudida — Oye oye estás bien? — ha la tercera la vencida, solo estaba durmiendo.

Abrí los ojos y el dolor de cabeza me impactó, el frío me hizo recogerme entre mis brazos y acurrucar mis piernas. Me atrajo hacia él y me rodeó con sus brazos, la señora Cho trajo unas toallas y me cubrió.

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Unas horas después, en la cama, envuelta en sábanas y abrigos para entrar en calor, me atacó una crisis de asma con fiebre y un resfriado; mejor que me entierren viva. Empecé a toser como loca y me tiré de la cama para encontrar mi bolsito de mano, con el que salí anoche, ahí estaba el aerosol.

Después de rebuscar en toda mi habitación, bajé las escaleras y busque en la sala, la cocina, y el comedor, no tuve éxito. Me dirigí a la habitación de Cassano y empuje la puerta.

O.P.V

Estaba sin camisa con la toalla enredada en la cintura, me fui a deshacer de ella cuando escuché un ruido en la puerta, miré hacia allá y me encontré con Lilith en la puerta, con los ojos llorosos y colorada, la vi correr en dirección a mi desesperada.

Irá… a… hacer lo mismo que anoche? Está loca?

Puse los ojos como platos y retrocedí sobre la cama.

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Mi Sr Vicenso CassanoDonde viven las historias. Descúbrelo ahora