Cap 9

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Ella se resistía y trataba de alejarse.

— Que haces idiota suéltame — gritó y seguido un empujón — Suéltame — se mostró molesta.

O.P.V

Su agarre me estaba marcando la piel, ponía mucha fuerza, y mi corazón cada vez se asustaba más.

— Ven! Tienes que quererte Yina — me volvió a besar con locura.

— Este idiota está borracho — grité pataleando.

— No te preocupes, Lilith es mi hermanita, nunca te cambiaría por ella — descansó sobre mi.

Aquello impactó mi corazón, quería dejar de latir, me moleste y lo empujé con fuerza, luego le di un puñetazo en el ojo. Me fui molesta a la habitación y cerré de un portazo, no tenía intención de que ese estúpido me tocara, pero…por qué me dolió tanto que dijera tal cosa? A caso estoy sintiendo algo por el? No puede ser!

Empecé a recordar todos los momentos junto a él, y mi corazón se salía de control, recordaba sus besos, y quería ir a besarlo otra vez. Recordé el número desconocido que me mandó un mensaje de texto diciendo que sabía que me gustaba, así que lo busqué en el historial de mensajes.

Por qué sabes que me gusta Vicenzo? — mandé un sms.

— No es obvio? Con tanta atención quién podría resistirse a él? A éstas alturas ya debes pensar que tengo razón — respondió.

— Podemos encontrarnos? — pregunté.

Qué te parece mañana a las 12:00 pm al frente de Robot for Narrow Spaces? — preguntó.

Claro! Ahí nos vemos — contesté.

Con la cabeza llena de cosas en las que pensar, y con el corazón al explotar de emoción me fui a la dormir.

O.P.V

Al día siguiente desperté con dolor de cabeza y una resaca que me mataba. Estaba tirado en el piso de la sala, con los pies sobre el sofá, me dolía el rostro, en especial el ojo izquierdo. Me senté en el sofá y sacudí la cabeza como si eso echara fuera mi malestar, miré a la cocina y vi a Lilith haciendo algo, me dirigí a duras penas hasta allí y la vi haciendo unos sándwiches de queso, jamón y jalea de guayaba.

— Aaaaaah — me quejé tomando asiento en la isla — señora Cho, preparame una sopa de resaca — grité frotando mi rostro.

Lilith miró hacia mí y reprimió una carcajada con sus manos

— Qué es tan gracioso? — pregunté con cara de drogadicto.

— Te lo merecías — replicó y continuó preparando los sandwiches.

— Qué es lo que me merezco? — pregunté confuso.

— La señora Cho aún no ha encontrado una niñera para su hijo así que no vendrá hoy tampoco, lo siento pero tendrás que comer lo que yo prepare — comentó — y esto es lo que he preparado para el desayuno — trajo unos platos con sandwiches y una jarra con jugo de nísperos.

— Te vas a pasar horas en el retrete si come eso — gruñí.

— Este ha sido mi desayuno durante 18 años y nunca me he pasado media hora en un retrete, así que come y no me juzgues — replicó dando un mordisco a su desayuno.

Tomé el primer probado y no estaba tan mal, así que continué. Terminado mi desayuno fui al baño del primer piso y me miré al espejo luego de lavarme la cara

                      ~FlashBack~

…se molestó y me empujó con fuerza, luego me dió un puñetazo en el ojo. Se fue molesta a su habitación…

                         ~Fin~      

— Ritardato mentale — grité enojado en mi lengua natal, al ver mi ojo morado e hinchado.

— Ti ho sentito stupido — gritó Lilith desde la isla.

— Por qué me hinchaste un ojo? — caminé presuroso a ella y pregunté enojado.

— Por qué en vez de preguntarme a mi no te lo preguntas a ti mismo? — comentó con su expresión neutra mientras se levantaba e iba al fregadero.

— Qué hic…

Me interrumpió el recuerdo de lo que sucedió anoche y apenado me senté en la isla.

— Me tuviste que golpear por un beso? Ya olvídate que tú me besaste primero? — pregunté.

— No me molestó tu beso — me atravesó con la mirada — lo que me molestó fue tu jodida confesión cuando me confundiste con Yina, me besate pensando que era ella y no porque era yo — gritó tirando el plató en el lavadero, lo que causó su rotura.

— Y yo debería molestarme porque tú me besate porque me confundiste con Marcos? — grité molesto ya.

O.P.V

Al oír ese nombre me paralice por completo, mi mente se quedó sin una respuesta para Vicenzo, mis lágrimas mojaron mis ojos y balearon mis mejillas si aviso alguno.

— Yo por lo menos te veo como un hombre — me volteé para tirarle mis palabras en tono alto — en cambio tú me vez como una mocosa que nunca estará a tu nivel — le di un sorbo a mis mocos.

Salí a pasos agigantados y presurosos a la libertad, aún portaba mi pijama y las pantuflas de algodón. Llegue al lobby y vi al asistente Bi.

— Si señor Vicenzo, no la dejaré salir así — lo escuché responder a su móvil — Señorita Lilith — se puso en mi camino el cual estaba incendiado por mis flamígeros ojos y veloces pasos que socavaron el suelo de enojo y debilitaron el optimismo del asistente Bi.

— Apártate — mi voz resonó en todo el edificio.

Capté la atención de todos los que allí estaban, el asistente no se apartó así que usé algunas de mi habilidades de artes marciales para apartarlo. Una vez que lo vi quejándose en el piso me salí del lugar y tomé un taxi.

— A donde desea ir princesa del enojo? — preguntó el taxista con una sonrisa sarcástica mientras miraba por el espejo.

Cruzada de brazos lo atravesé con la mirada y volvió su rostro serio.

— A algún lugar en el que nadie en este mundo me encuentre — escupí aún molesta.

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— Aquí nadie la encontrá — aparcó el auto — Señorita — me sacudió varias veces hasta despertar.

Abrí los ojos y presencié un campo de flores blancas.

— Dónde estoy? — pregunté mirando por la oscura ventanilla.

Bajó del auto, me abrió la puerta y me extendió su mano, salí del auto y miré asombrada tanta belleza.

— En un lugar donde nadie la encontrá — respondió coqueto.

Me encaminó un poco hacia el campo de flores y me mostró la vista aún más de cerca, me paré en el borde del acantilado y miré al horizonte, después del campo se encontraba el mar furioso y rugiente.

— Wao esto es…

Estoy muerta?

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Mi Sr Vicenso CassanoDonde viven las historias. Descúbrelo ahora