Lucifer
Después de mi encuentro con Miguel, no he sabido nada de él. Se que esa rata con alas no se va a atrever a ayudar a los Hijos de los Dioses, por el simple hecho de que va contra sus "reglas". Yo les voy a ayudar.
Resulta raro que sea yo, el rey del infierno, quien decida ayudar a sus enemigos pero tengo mis motivos.
Hades abusa de nosotros como quiere, es nuestro dios, claro, pero su forma de actuar cuando está delante de sus súbditos no es propia de él. Antes era más sanguinario, más poderoso. Pero desde que la humanidad no tiene miedo al infierno porque no creen en él, no creen en Can Cerbero, no creen en mi. No es tan violento, ha perdido facultades y por ello quiero ayudar a los Hijos de los Dioses, quiero deshacerme de él, quiero ser el dios.
A diferencia de nuestro dios, yo no necesito que los humanos me teman, lo único que necesito es que mis demonios sigan causando el caos en la tierra y sigan torturando las almas que llegan.
Ayudaré a mi princesa y luego la obligare a quedarse conmigo en su verdadero hogar, el Inframundo. Ese ángel no me lo va ha impedir.
Sentado en mi trono, de huesos humanos, vampiricos y licanos, observo mi reino en llamas lleno de almas en pena rezando y lloriqueando por sus penosas vidas, que ya ni existen. Sus gritos de dolor siempre me han sacado una sonrisa de satisfacción, porque mi reino funciona perfectamente.
Veo como uno de mis mejores torturadores deja su trabajo para vemir a hacerme una reverencia.
-¿Qué haces, idiota? - pregunto molesto. - Ves a torturar a tus almas.
Levanta la cabeza, aún arrodillado, para mirarme con admiración.
-Traigo un mensaje. - dice de forma robótica.
Lo miro detenidamente a los ojos y me doy cuenta de lo que pasa. El bicho alado querrá tener una cita conmigo.
-Continua. - le ordeno.
-Lucifer, ven al mismo lugar donde nos encontramos la última vez. Miguel.
Termina de hablar y vuelve a su trabajo como si no hubiese pasado nada.
Miguel utiliza a mis súbditos para comunicarse conmigo, el angelito no se atreve a venir ante mi para tener una "cita".
Me levanto del trono y bajo las escaleras hasta llegar a la roca roja ardiente que es el suelo. Me coloco en medio del círculo que esta en frente de mis huesos y digo las palabras adecuadas para poder volver a la tierra y salir del inframundo:
Infernum, obedite me.
Cinco segundos después me encuentro en el mismo lugar que meses atrás. De espaldas a Miguel.
-Me gustaría que cuando me pudieses una cita lo hicieras en persona. - le digo de forma cariñosa y burlona.
Me doy la vuelta y me esta mirándome con esos ojos angelicales que tanto detesto.
-Basta de bromas, Lucifer, esto es serio. - protesta cansado de mis burlas.
Suelto una carcajada mientras camino en circulos dejando a Miguel en el centro.
-¿Qué quieren los ángeles de los demonios? - pregunto sonriendo con superioridad.
Miguel no mueve los pies, pero si la cabeza para seguirme con la mirada hasta donde su cuello se lo permite.
-Queremos que Skyler y sus hermanos pierdan la memoria o que mueran. - dice claro.- Que elijan los demonios.
Me quedo parado analizando la idea. Es algo drástica, aunque el bloqueo de memoria demoníaco es un proceso complicado.
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Guerra de Dioses
FantasyContinuación de Hijos de los Dioses. Quien tiene que ser amigo, es enemigo. Quien tiene que ser enemigo, es amigo. Después de poner el mundo de Skyler patas arriba tiene que enfrentarse a los Dioses que le quieren matar a ella y a sus amigos. No so...
