Capítulo 11

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Todo ocurre demasiado rápido.

Rayos comienzan a caer del cielo hacia nosotros, pero sin tocarnos. Es como si nos estuviesen amenazando. Nos advierten de que nos vayamos o pagaremos las consecuencias.

Los de la manada de Alex se convierten en lobos de unos dos metros, su pelaje de piel es respectivo al de su cabello y los ojos no cambian. Tienen ojos humanos.

Lucifer se pasea tranquilo como si no pasase nada, como no haga nada quemare ese precioso culito suyo.

Artemisa tiene preparado el arco y lleva la égila a su espalda.

Y los demás, los Hijos de los Dioses, han invocado a sus elementos.

Todos estan haciendo algo. Todos menos Lucifer y yo. No puedo, creia que seria la que antes atacaria a los dioses pero... no puedo.

Observo como los lobos hacen una especie de barrera para defendernos y Bairon invoca al aire de una forma que nunca habia visto.

Intento reaccionar pero solo consigo formar dos bolas de fuego. Esto es ridículo, la hija de Hades va morir la primera si sigue siendo así de imbécil.

-¿¡Qué hacéis, insectos!? - grita Zeus. - ¿¡Pensáis que vais a poder conmigo!?

-¡No lo pensamos! - grita Lucifer en respuesta. - ¡Lo sabemos! ¡Mis demonios te lo demostrarán!

Nada más nombrar a "sus" demonios, una nube electrica negra deja en segundo plano a la enorme tormenta que estaba creando Zeus para dejar paso a los demonios.

-Asi que si que es verdad que nos ibas a ayudar. - susurro distraída observando a los demonios.

Lucifer se pone a mi lado con una sonrisa de superioridad bien visible.

-Pues claro. - dice tranquilo. - Matar y destruir es mi punto fuerte y, ahora, haz algo mas que encender tus manos como si fuesen cerillas.

Le miro echando odio por los ojos, pero es verdad, tengo que hacer algo mas que esta mierda.

Las llamas van ascendiendo por mis brazos y cada vez son más intensas.

-¡Esta pelea es un poco injusta ¿no?! - dice divertido Zeus.

-¡Injusto es lo que le hiciste a nuestros padres! - contesto furiosa.

-¡Vamos, Fuego, si tu has conocido el calor de un hogar! - estampa una sonrisa cínica en su rostro. - ¡No te puedes quejar!

-¡Bastardo! - grita con toda la rabia que puede reunir Bairon.

-¿¡Crees que me vais a vencer!? - pregunta divertido, me irrita su actitud.- ¡No vais a salir de aquí con vida!

En el cielo, lleno de las nubes negras electricas que representan los demonios, aparecen dos seres monstruosos que parecen serpientes con alas y cuatro patas. Aparecen dos dragones. Uno es dorado, es el mas grande, el otro es rojo.

-Pero estaban extinguidos... - susurro confundida.

-¿¡Eso creíais!?- pregunta Zeus mirando a sus mascotas. - ¡Cómo va a estar extinguido un ser tan importante y que obedece las ordenes del Dios del Cielo!

Con sus imponentes garras negras, el rojo, coje a un lobo de pelaje marrón y lo lanza por los aires contra una columna. Veo como Alex se prepara para atacar. Antes de que pueda hacer nada, el dorado, abre la boca y me ataca con una bola de fuego. En cuanto toca mi piel, la bola, se funde con ella,no me pasa absolutamente nada, noto el poder que ha puesto el dragón para crearla. Noto como se va fundiendo con mi piel.

Sin poder evitarlo me echo a reir, no es de alegria ni felicidad ni porque algo me haya hecho gracia. Es una risa desesperada y de alivio al ver que la bola no me hizo nada y gano poder.

-¡Dragones estúpidos! - grita enfadado Zeus. - ¡Con fuego atacar a mi hijo y al hijo de Poseídon!

Los dragones se aposentan a cada lado de Zeus, se acercan poco a poco a nuestro circulo. Los dos dragones acercan sus rostros a Bairon y el ni se inmuta, es muy seguro de que no le va a pasar nada pero yo... No estoy del todo segura.

Extiende sus manos hacia el dragón más grande, el dorado.Este chico tiene instinto suicidas. Es gilipollas.

Estoy a punto de atacar a los dragones, o empujar a Bairon, cuando veo que el dorado los deja de lado y alza el vuelo mientras el rojo mira fríamente a Bairon. Es como ai estuviesen entablando una conexión visual.

Poco a poco el hijo de Zeus acerca su mano al dragón hasta que consigue posarla sobre su ocico. El Rojo ni se inmuta, en cambio cierra los ojos en señal de aprobación.

Le ha reconocido como hijo del cielo.

-¿¡Pero que haces, dragón estúpido!?- grita enervado Zeus. Esta acción del dragón lo ha enfadado más de lo que estaba.

El Rojo se separa de Bairon y se pone en posición de ataque, mirando a Zeus. Cuando ya esta preparado para atacar, el Dorado se interpone entre el Rojo y su objetivo. Se mantienen laa miradas hasta que los dos alzan el vuelo y comienzan a pelear.

Zeus, enfadado porque las cosas no van como él planeaba, aumenta los rayos hasta que nos alcanzan.

Siento una corriente infinita por todo mi cuerpo, y un calor abrasador que mi cuerpo absorbe por completo. Pero el dolor que sufro no evita que comienza a perder la vista y caiga inconsciente en un pozo negro de desesperación.



Perdón por tardar, vacaciones c:

Guerra de DiosesHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora