Capítulo 8

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Sigo contemplando el enorme templo griego de Atenea, es hermoso. Un techo alto con diferentes dibujos de Atenea y con referencias a sus mitos. Las columnas van del suelo al techo con dos antorchas cada una y la enorme estatua al fondo en el centro, sentada en un trono de piedra. La estatua de Atenea.

-Así que, estos son los Hijos de los Dioses.- dice una voz femenina y poderosa con un fuerte eco.

Me estremezco sin poder evitarlo, miro a todos lados pero no se de donde proviene la voz. Esto va a ser fácil porque Atenea esta de muestra parte y no creo que le importe darnos la égila. Ella no nos quiere muertos, sino ayudarnos.

Artemisa da unos pasos al frente y hace una referencia. La observo sin decir nada. Se levanta y me mira con cara de diversión, ¿pero que mosca le ha picado?

-Fuego, así se invoca a un dios. - dice levantando los brazos mirando a la estatuada de la diosa.- ¡Diosa Atenea! ¡Brindanos con su presencia que tanto ansiamos!

En cuanto pronuncia su nombre, una mujer que lleva una túnica griega de color marrón claro, como su cabello que esta peinado con una trenza hasta la cadera. Su cara es fina y hermosa, con una tez palida que aparece mármol. Es Atenea, la reconozco por los dibujos y la estatua, por supuesto.

Antes de que pueda relacionar o artícular parabra Malli se arrodilla ante ella. Atenea la observa con una cara inexpresiva, hasta que se da cuenta que es su hija y la cambia por un gento de cariño y amor. Sin decirnos ninguna palabra, se acerca a Malli y le hace que se levante. La observa durante unos segundos y la abraza.

-Hija mia...- susurra Atenea.- Menos mal que no te han hecho nada...

Cuando se separan Malli no dice nada, solo la observa de arriba abajo. Por su cara de idiota deduzco que no se cree que esté ante su madre.

Atenea nos observa a todos uno por uno.

-Hijo de Poseídon.- susurra mirando a Ryan. - Hijo de Zeus.. Hijo de Ares...- me mira de arriba abajo.- Y la Hija de los Dioses que más revuelo a causado en el Olimpo, la Hija de Hades.

No pronunció palabra, aunque quisiese, no podría. Parece que me hayan arrancado las cuerdas vocales.

-Atenea, sabe por qué estamos aquí ¿verdad? - pregunta Bairon con voz débil. No soy la única que esta intimidada por su presencia.

La diosa le mira curiosa, parece que nos este pasando un examen para poder fiarse de nosotros. Me esta poniendo nerviosa, y cuando me pongo nerviosa no pienso lo que digo. Será mejor que me mantenga callada durante un rato, aunque lo más seguro es que no pueda.

-Si, Hijos de los Dioses, venís a por la égila.- dice con voz clara y musical. - El escudo que Perseo, tu hermano, me dio cuando derrotó a Medusa.

La miramos esperando que diga algo más, pero no dice nada. Se me está acabando la paciencia, tenemos poco tiempo y no podemos perderlo jugando con Atenea.

-¿Nos lo vas a dar o lo cogemos por la fuerza? - pregunto tranquila.

Artemisa me mira con cara fuisiora por mi insolencia ante la diosa, que está de nuestro lado. Atenea en cambio se rie por mi comentario.

-Se nota que eres Hija de Hades. - dice sonriendo.

-¿Entonces...? - pregunto animando la a responder.

Jace, que es el más cercano a mi, me da un codazo en las costillas para que deje de hablar.

-¡Ay! - me quejo frotándome las costillas.- ¡Me has hecho daño animal!

-Os lo voy a dar.- dice Atenea divertida. - Zeus, Hera, Poseídon y Hades se han vuelto locos. No podemos iniciar una guerra contra nuestros propios hijos, ángeles y demonios. - suspira, parece cansada de todo lo que conlleva esta guerra. - Destruiriamos la raza humana y cada ser sobrenatural de toda la tierra, y, entonces, ¿qué gobernariamos? ¿Un bloque de tierra muerto? Los dioses moriríamos pronto porque no habría nadie que nos hiciese culto. No nos quedaría nada.

Guerra de DiosesHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora