****
El jueves por la tarde me dirigí a Atlanta con Jackson a mi lado y Nayeon en el asiento trasero. Ella no estaba contenta de que yo fuera a ver a Lisa, pero tampoco estaba a punto de dejar pasar toda la emoción.
Me mordí el interior de la mejilla y miré furtivamente los cielos. Era peligroso y estúpido tratar de ver a otra Nephilim cuando estábamos todos bajo sospecha. Me prometí que no me quedaría mucho tiempo, pero tenía que verla.
Una imagen de Lili alcanzándome a través del caos del resultado de la cumbre pasó por mi mente. Esa mirada devastadora en su cara cuando el taxi me llevó lejos. ¿Nos atreveríamos a tocarnos esta noche? ¿Abrazarnos?
No sé si sería capaz de contenerme.
Los tres nos dirigimos al interior. Mi cuerpo se relajó, luché por el control de mis sentidos cuando atrapé un vistazo de ella en medio de la muchedumbre. El aire de la habitación se espesó mientras el corazón se expandía en mi pecho, demasiado grande para poder contenerlo. Ella sonrió educadamente a las fanáticas que se reunían alrededor, pero no era el tipo de sonrisa que hacía a sus ojos arrugarse en las esquinas.
Absorbí cada detalle; su cabello lacio hasta solo los extremos de sus puntas donde se convertían en ligeras ondas; su ceñida blusa azul estilo pelpum de mangas tres cuartos de diseñador que permitía mostrar la forma de su clavícula y ajustados vaqueros oscuros hasta sus tobillos. A diferencia de las fotos, en la vida real podía ver la insignia roja de Lisa, la explosión sobrenatural de color en su esternón que la etiquetaba como una Nephilim inclinada hacia la Lujuria.
Lisa divisó a Jackson a través de la multitud. Ambos se quedaron inmóviles, y un sentimiento de expectativa crepitó a través del cuarto.
Mírame, gritó mi corazón. Jack le envió un asentimiento a Lisa, quién se lo regresó y se detuvo antes de que sus ojos se desplazaran a los míos, conectándose con una sacudida. Se puso de pie, mirando fijamente con sorpresa y esperanza. Mi corazón se sintió como si hubiera sido catapultado a través del cuarto.
Nayeon me agarró la mano.
—¡Oh, Dios mío! —susurró—. ¡Te está mirando!
Para alguien que la odiaba, sonó emocionada. Pero Lisa tenía ese efecto.
Parecía inconsciente a la gente que todavía estaba tratando de hablar con ella a la vez que sus ojos estaban posados en mí. Se puso de pie, y con ese andar sexy propio de ella, empezó a rodear la mesa, sin apartar la vista de mí. Lisa tenía una expresión de anhelo doloroso similar a la que tuvo esa horrible noche cuando papá me arrastró con él de la cumbre. Solo el pánico había desaparecido de sus ojos ahora.
Una guapa pelirroja se interpuso delante de ella. Lisa parpadeó y la miró mientras ella hablaba.
Mi cuerpo se movió hacia adelante y Nayeon me apretó la mano, manteniéndome conectada a tierra.
—¿Quieres que vayamos contigo? —preguntó Jack.
Sacudí la cabeza.
El gerente de la tienda anunció que era hora del cierre. Las personas se volvieron más ruidosas a la vez que hacían sus adioses. La pelirroja no hizo ningún ademán de marcharse.
A cada lado de mí, Jackson y Nayeon le dieron a mis manos apretones alentándome antes de irse. Me sorprendió que Jack no hubiera querido saludar a la banda, pero esta noche era una cuestión importante para él. La cuestión de ayudarme.
Me moví hacia adelante, viendo cómo los chicos de la banda le daban golpes de palmas a Lisa y salían por la parte trasera de la tienda. La pelirroja sonrió todo el tiempo mientras charlaba.
ESTÁS LEYENDO
#2 Dulce Peligro
De Todo"Abraza tu lado oscuro" Jennie Kim, hija de un Ángel y un Demonio, se prometió que nunca haría el trabajo de su padre: contaminar almas. Había sido ingenua en tal afirmación. Había sido ingenua con respecto a muchas cosas. Atormentada por los Demoni...
