Minnie se estacionó en su garaje y tiró de mis brazos rígidos alrededor de su cintura.
—¿Una pandilla? —preguntó.
—Sí. —Mi voz estaba tan temblorosa como mis piernas mientras bajaba de la moto después de ella.
Ella pellizcó mi mejilla, pero su voz era firme.
—No te preocupes, cielo. Todo está bien ahora.
Seguí a Minnie mientras corría a la terraza de atrás para observar a Lisa.
Nos paramos junto a la barandilla. El nudo de malestar en mi estómago no se asentaría, junto con los latidos demasiado rápidos de mi corazón. Yo estaba demasiado conmocionada para concentrarme en forzar mi vista.
—¿La ves? —le pregunté.
—Sí, está bien. Ella estará aquí pronto.
Yo exhalé.
—¿Están siguiéndola?
—No lo parece.
Durante esos pocos minutos, pensamientos intensos golpearon mi mente.
Yo nunca presionaría de nuevo a Lili para estar conmigo o decirme cómo se sentía. Sus acciones mostraban que le importaba, y que tendría que ser suficiente. No creo que yo hubiera entendido completamente en qué tipo de peligro estábamos ambas hasta hoy. Habíamos sido descuidadas, y eso nunca debía volver a ocurrir.
La realidad era dura. No podía quedarme aquí con ellas. Me sentí como si me hubieran dado una bofetada y mis sentidos finalmente estaban claros.
Dejaría a Lisa y a Minnie hoy como aliadas, añadiendo el momento en la rueda de la fortuna a los pocos otros preciosos recuerdos que tenía de Lili. Pero sería la última adición a mi colección de Lisa. Mi corazón se detuvo y se tambaleó en mi pecho mientras el sueño al que me había aferrado por dos años se desmoronaba.
Me abracé las costillas mientras paseaba. La adrenalina aún persistía en mi sistema.
Pensé en papá. Él tendría que saber lo que pasó. Yo le envié un mensaje "J411", nuestro código de que tenía información. Él respondió de inmediato con:
"Más tarde."
Ocupado.
Dejé caer el teléfono en una silla y pensé en lo que pasó en el carnaval.
—Uno de los Ángeles intervino hoy —le dije a Minnie—. Él hizo que el arma fallara cuando el hombre trató de dispararos. No creía que les fuera permitido hacer eso.
Mantuvo su rostro hacia la playa, sesgando su arqueada ceja cuando respondió.
—Ellos solo intervienen cuando se les dice. El Ángel debió haber recibido un mensaje.
La luz. Alguien arriba había estado comunicándose. Habíamos sido salvadas. Una vez más. Me estremecí con la brisa cálida y me agarré más fuerte.
—Ahí viene —dijo Minnie.
Cuando Lisa subió las escaleras a la terraza, vino directamente hacia mí, su pelo chorreado hacia atrás con el sudor por correr. Tomó mi cara entre sus manos, respirando con dificultad, con los labios apretados, los ojos como llamas rojas.
—No vuelvas nunca a hacer eso —gruñó.
Me tomó un segundo procesar sus palabras y recordar qué era exactamente lo que no debía hacer otra vez. Entonces me acordé de la interferencia.
—Yo sabía que era peligroso —admití—, pero había cinco de ellos...
—¡Yo puedo cuidarme malditamente bien, Jennie! —Sus manos se movieron lejos de mi cara.
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#2 Dulce Peligro
Acak"Abraza tu lado oscuro" Jennie Kim, hija de un Ángel y un Demonio, se prometió que nunca haría el trabajo de su padre: contaminar almas. Había sido ingenua en tal afirmación. Había sido ingenua con respecto a muchas cosas. Atormentada por los Demoni...
