Capítulo 4: "Por ahora"

48 8 0
                                        

****

No pude dormir esa noche después de la revelación. Tiff y yo nos quedamos hasta tarde discutiéndolo todo, regocijándonos ante la idea de no más Demonios en la tierra. Nunca mencionamos el obvio temor: que yo podía morir en el proceso de intentar esta hazaña. Me metió en la cama después de la medianoche y me besó en la frente como lo hacía cuando era pequeña. La cabeza me había estado doliendo después de ver a Lisa, y palpitaba peor ahora con el peso de la profecía.

Papá había llamado después de que le envié un mensaje, y me dijo que estaría aquí para hablar en persona tan pronto como fuera posible.

A las tres de la mañana todavía estaba acostada despierta.

Pensando en Lisa.

Ardía de ganas de llamarla. O saltar en mi auto y conducir hasta encontrarla. Porque ella necesitaba saber acerca de esto. Como, ahora.

Mis dedos estaban en llamas, con ganas de marcar un número que no sabía. Cogí mi móvil y me desplacé a través de los nombres hasta que aterrizó en Sana. Inhalando profundamente y dejando escapar el aire lentamente, presioné Enviar.

—Uff, ¿qué hora...? —murmuró adormilada—. ¿Hola?

Me senté en la cama con el sonido de su dulce voz inglesa somnolienta.

—¿Puedes hablar? —le pregunté.

—Oh, gracias a Dios que estás bien, Jennie. Me he estado muriendo por saber de ti. Sí, es seguro aquí, cariño. Necesitaba un descanso esta mañana, pero ya es hora de que saque mi trasero de la cama. ¿Qué hora es allí?

Era muy bueno escuchar su voz.

—Es tarde aquí. ¿Ustedes están bien?

—Claro, claro. Astaroth ha estado pateando nuestros traseros, pero yo he estado más preocupada por ti.

Le di un breve resumen de mis últimos seis meses antes de tomar un gran suspiro y decir:

—Escucha... Tengo que ponerme en contacto con Lili.

Silencio.

—¿Estás en peligro, Jennie?

—Bueno, no. Quiero decir, todavía no. Solo realmente necesito hablar con ella.

Sana suspiró.

—Lo siento, Jennie. En serio. Pero ella me pidió que no te diera su número. Puedo pasarle el mensaje si es tan importante —ofreció.

Me lo imaginaba, pero aún así me hizo sentir aprensiva del todo escucharlo.

—Está bien. Dile que he dicho que me llame. —Apreté el borde de mi cama.

—No va a suceder. —Su respuesta llevó una advertencia sin sentido.

—¿Por qué no? —Me puse de pie—. ¿No hablan entre ustedes? Tú, Lili, Miyeon, Minnie.

—Alto ahí, Jennie. Lili raramente responde cuando llamo. Minnie es la única con la que habla. Odio decirte que no, pero la verdad es que no quiero estar en medio de esto. ¿Qué es lo que te tiene tan preocupada, de todos modos?

Quería decírselo, pero no pude. Ni siquiera deberíamos estar teniendo esta conversación por teléfono, y las dos lo sabíamos.

—Voy a tener que verlas pronto —susurré

—Suena interesante. —Había una sonrisa en su voz. Quería sonreír, también, ante la idea de Sana estando libre del control de su padre.

—¿Cómo va el trabajo? —pregunté.

#2 Dulce PeligroDonde viven las historias. Descúbrelo ahora