Vlad estaba devuelta en su "Reino", sentado en su mesa, jugando con algunas pequeñas fichas y dando forma a un imagen de varias fichas de dominó, en su rostro había una pequeña sonrisa, viendo lo rápido que avanzaba en su "sueño".
"Ugh, das asco con esa estúpida mirada en tu rostro" Carmilla fue quien apareció en la habitación y se sintió derrotada al ver la extasiada expresión en el rostro de su hombre, solo por jugar con algunas fichas.
"Hmmm...ya casi terminó, espera tu lugar"
Vlad no levantó la vista, mientras ponía la última ficha, y luego la golpeaba suavemente; luego de eso, el Rey se levantó de su asiento y fue para tomar de la cintura a Carmilla y le señalo la figura.
Las fichas dieron origen a una perfecta imagen del mapa de todo el mundo, donde habían varias zonas de color negro que aparentemente no tenían relación entre ellos; pero Carmilla, aunque no fuera la mejor gobernante, podía darse que aproximadamente el 50% del planeta estaba de ese color.
"Esto es...toda la extensión que tenemos como influencia actualmente, sea por tratados o por que los sometimos. Solo ha pasado un año y medio, pero nos hemos expandido bastante rápido ¿Qué opinas?"
Vlad tenía una sonrisa orgullosa en su rostro, pero cuando surgió esa pregunta, miró directamente a los ojos rojos de la vampira y la expresión en su rostro se volvió más seria.
"Supongo que es algo increíble...tener tanto poder debe ser asombroso, no estarías tan lejos de gobernar todo este mundo. Serías el verdadero Rey del Mundo"
Carmilla dio su opinión honesta, asombrada de poder entender que tan increíble era en realidad Vlad; tal vez por vivir tan cerca de él, nunca antes había podido entender su grandeza.
"Es cierto...en cierta manera. Pero estas bastante equivocada, la caída de los más grandes reinos no se ha debido solo a Reyes ineficientes o una aristocracia corrupta y arrogante. También han sido consecuencia de una población que no ha podido ser escuchada y mientras más aumente la población, más demandas tendrás que satisfacer"
Con su mano Vlad, destruyó el perfecto juego de fichas de la mesa, desorganizando todas las fichas negras de su "reino", mostrando el punto de su posible caída como monarca.
"En nuestro caso, dependemos bastante de mantener la integridad de cada facción que decide aliarse con nosotros, para que mantengan el control en sus respectivas facciones...Pero ahora es momento de poder conocer por fin a estos aliados"
Vlad levanto la vista y en la única entrada a la sala de conferencias, estaba un anciano de mirada pervertida que le sonreía afablemente al Rey Vampiro.
"¿No es cierto, Odín?"
"Ohohoho~ Parece que este anciano es el primero en llegar; pero parece que no fui el único en pensar que llegar más temprano era lo mejor"
Odín toco su ojo, y siguió avanzando como un anticuado anciano, solo acompañado por su guardaespaldas de cabello plateado; que caminaba nerviosa por los ojos de Vlad que se enfocaban en ella.
"Parece que la artillería pesada son los primeros en llegar...esto es bastante interesante"
Vlad tomó asiento en el lugar principal, mientras se servía una copa de vino y veía en la entrada aparecer una resplandeciente armadura blanca brillante y cargando una lanza enorme.
"Artoria Pendragon, presenta sus saludos a su Majestad"
Detrás de la "Reina", descendiente de las famosas leyendas presentara su saludo, detrás de ella apareció una seductora mujer de cabello rubio, que cubría su rostro, con un vestido negro que dejaba su obligo al descubierto y caminaba de forma muy coqueta en frente de Vlad.
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El rey vampiro - DxD
FanfictionVlad, un joven sin esperanza de vida, es transmigrado por una "loca" Diosa al mundo de DxD como un vampiro que tomara la corona de los vampiros y llevara a su gente hacia un gran futuro, acompañado de su harem Vlad Tepes lograra dejar su leyenda en...
