"Cada ser humano puede cambiar cualquier aspecto de su vida, excepto su realidad. Todos estamos sujetos a lo que nuestros ojos ven y nuestra mente reconoce su existencia. Somos esclavos de una realidad que decide nuestro destino y no hay nada que podamos hacer para cambiarla. Personas nacen y mueren en este momento pero tú no puedes darte cuenta de eso. Ellos no existen, no son partes de tu realidad. Podrías pasar toda tu vida sin darte cuenta de que alguien te amaba, o que mataste a una persona, simplemente porque ellos afrontan una realidad distinta a la tuya. Bajo éste pensamiento... ¿Es acaso real lo que estás viendo en éste momento?"
Lo que si, en definitiva era real, es el evento que se aproximaba el 18 de agosto.
Todos los apóstoles se preparaban para el tan esperado día. Unos entrenaban o buscaban aliados, otros daban rienda suelta a su más locas y sádicas fantasías. Pero al menos, en el caso de Abi Roulan, o "la loca" como la llamaban sus compañeros de clases, ella intentaba vivir su vida ignorando su destino próximo.
Nacida en París (Francia), vivía en un barrio muy cercano al distrito XX de París y estudiaba último año de educación media en el Lycear Volteu.
Sus padres fallecieron en un asalto de rehénes cuando ella apenas era un bebe. Sin hermanos ni familia, se crío en un orfanato hasta que se aprobó que fuera ayudada por el gobierno debido a su caso. Éste le suministraba el dinero mínimo para que ella pudiera sobrevivir un mes. Además de que se le dió un departamento cerca de su colegio para que le fuera fácil asistir.
Ésto parecía ser lo único bueno que Dios había puesto en su vida, aunque para ella, sólo era para perpetuar más su soledad. Nunca había tenido amigos y ni pensar de una relación. Su triste realidad era solitaria, tan sólo estar en completa soledad en su triste espacio de tierra.
El despertador de su viejo celular la levantó como todos los días. Ella se levantó y rascó su enredado cabello pintado de rubio y puntas verdes, se miró en el enorme espejo de su oscuro cuarto y se lamento por sus enormes ojeras.
-"Llevo días sin poder dormir bien... desde aquello"- El recuerdo de una intimidante sonrisa de una extraña figura blanca recorrió su mente.
-"Dame la mano Abi, y jamás volverás a estar sola"- Sólo podía recordar esa frase del sueño.
Fue a la cocina y se preparó un rápido desayuno y luego se fue a bañar. Se alistó, se puso su uniforme y salió a paso rápido con su maletín.
Parecía una chica totalmente diferente, estaba maquillada y su pelo estaba peinado; salvo un largo mecho rebelde que se levantaba pareciendo una antena.
Ya estando cerca de su colegio, empezó a notar varios grupos de estudiantes de su escuela que caminaban, así como ella, para llegar pronto a clase. Varios integrantes de esos grupos la conocían y al verla, rápidamente comenzaron los murmullos y las risas.
Llegando a la calle de su colegio pudo escuchar varias frases que ella acostumbraba oir a diario.
-"Mira, ¡Es la loca!"-
-"¡Si! Oí que habla sola y escucha todo el tiempo esa música de metal"-
-"Eso debe ser porque no tiene nadie con quien hablar"-
A pesar de que Abi no era para nada una mujer fea, estaba catalogada como un bicho raro; el centro de las burlas de una sociedad, que ignora tus sentimientos por tu físico y tu físico por el entretenimiento.
Al estar en la entrada un grupo le lanzó una bola de papel mojada que le pegó justo en la pierna y empezaron a gritarle.
-¿Cómo es, bicho raro?- Y empezaron a mover la cabeza de arriba a abajo como se acostumbra a hacer en el metal, luego rieron con fuerza.
Había un grupo de chicas que parecía esperarla en la puerta del instituto. Al intentar entrar, una chica pelirroja del grupo corrió hacia ella y chocaron, tumbando a Abi.
-Lo siento Loca, no te vi -
Abi se levantó de inmediato y le respondió:
-No hay problema, fue culpa mia por no verte- Pasó de ellas mientras escucho que comenzaron a reírse.
Al subir las escaleras, notó que un grupo de chicos venia hacia ella. En ese grupo había un chico en particular, llamado Cesar Argol(Pero sus amigos le decían "Cesc"). Ella se apartó sin dejar de verlo, a ese chico con peinado de bandolero y piercings que, al parecer, era el hombre de sus sueños.
Cada uno de los chicos al pasar empezaron a molestarla en forma de saludo; pero cuando Cesc paso a su lado la saludo con amabilidad.
-"Hola cariño"- Le dijo Cecs y Abi se exaltó y empezó a temblar.
-Qu-e- Tartamudeo- ¿Cariño?... hola... ¿cariño?- Respondió ésta con su dulce voz y todo el grupo comenzó a reir y pasaron de ella. Llegaron junto con el grupo de las chicas que habían molestado a Abi y la que había tropezado con Abi abrazo a Cesc.
Abi subió y llegó a su salón de clases.
Aún faltaban 30 minutos antes de que comenzara, así que abrió su bolso y sacó un enorme cuaderno junto con muchos lápices de colores, dispuesta a hacer lo que más le gusta en el mundo: dibujar.
Desde pequeña, su mayor pasión era dibujar. Pasaba horas y horas haciéndolo, llegando al grado de tener problemas de muñeca. Pero no dibujaba cualquier cosa, le gustaba mucho el dibujo abstracto y épico. Le encantaba dibujar Angeles, Demonios; seres mitológicos y de historias épicas; también seres amorfos y era muy conocida en internet por sus fan arts de Tyrants de Resident Evil. Pero por esto mismo su apodo le quedaba como anillo al dedo. Era la principal burla de sus compañeros.
-"Dibujas estupideces"-
-"Puras cosas satánicas"-
-"Debes de estar jodida de la cabeza"-
Abi era una chica tímida, la típica chica que le gritas y se pone a temblar. Era insegura y no se sentía comoda estando cerca de nadie. Pero para ella, sus dibujos eran la realidad que a ella le gustaría vivir. Era una persona completamente diferente a la hora de dibujar, lo hacia de manera rápida y agresiva. Así fué; en menos de 5 minutos, dibujo varias bestias de la mitología celta llamados "Kelpie" y algunos Kappas del folclor japonés.
Varios estudiantes fueron entrando al salón para dar comienzo a la clase. Entre ellos el grupo donde estaba la pelirroja, que Abi recordó que se llamaba Daniela, y el de Cesc. Al entrar, varios amigos de Cesc empezaron a menear su cabeza burlándose de Abi. El profesor aún no llegaba y las chicas aprovecharon para acercarse a ella y rodearla.
-¿Qué estás dibujando hoy, loca? ¿Demonios otra vez?- Rió una de las chicas y Abi negó con la cabeza y tapo su cuaderno con los brazos.
-¡De seguro está dibujándose a ella misma besándose con Cesc!- Rió otra- ¡Ten cuidado Daniela! ¡Noté que le han crecido los pechos! Puede que te lo quite...-
-¡JA! Ni de broma esta perra me va a quitar a mi hombre. ¡Déjame ver que tienes allí!- Le gritó Daniela y la apartó dejando ver los dibujos de Abi.
-¡Como lo suponía! Dibujando cosas raras de nuevo. Chicos, ¡Miren ésto!- Daniela intentó tomar el cuaderno pero Abi lo agarro con fuerza.
- ¡Perra! ¿Qué estás haciendo? ¡Dame eso!- Le gritó pero Abi negaba con la cabeza.
Una de las chicas tomó del pelo a Abi y la jaló hacia atrás tumbándola. Todo el salón comenzó a reír fuertemente y Daniela empezó a mostrar el cuaderno a todo su grupo.
-¿Qué se supone que es esa cosa?-
-¿Una tortuga? ¿Le gustan las tortugas ninja?-
-De verdad, ella debe ser esquizofrénica o algo así -
Daniela empezó a romper el cuaderno donde estaban años y años de trabajos de Abi. Ésta sintió como todo a su alrededor oscurecia. Su alma, perpetuamente tranquila hasta ese momento, sintió furia; mucha furia. Sentía como sus puños se llenaban de ira y justo cuando iba a lanzarse a golpear a Daniela, la misma grotesca sonrisa que la perseguía en sus sueños volvió a su cabeza.
-"¿Que es real para tí... Abi?"- le preguntó la sonrisa.
Unas filosas fauces empezaron a emerger del suelo y rápidamente rodearon a Daniela.
-"La realidad es el infierno. El infierno es real. Tienes que escapar de él... Abi"-
Las fauces se cerraron en torno a Daniela, haciendo crujir sus huesos y chorreando su sangre por el suelo. Luego, un monstruo de apariencia inenarrable apareció junto a Abi. Tenía ojos y venas que rodeaban todo su cuerpo. En vez de brazos tenía hachas y poseía una lengua de varios metros. Éste monstruo, rápidamente empezó a mutilar sin piedad a los otros estudiantes mientras Abi sólo podía ver petrificada lo que ocurría. Ante la horrorosa escena, lo único que podía escuchar Abi era su propio nombre.
-"Abi... Abi... ¡ABI! ¡Despierta de una buena vez!- La voz de su profesor despertó a una desorientada chica que estaba babeando en su escritorio. Sus compañeros empezaron a reír.
-¡Lo que faltaba! ¡Que se quedara dormida!-
-Jovencita, ¡Vuelva a la realidad! Eso no lo permito en mi clase. Ya te veré en los exámenes finales-
-"¿Qué...? ¿Todo fue un sueño?- Pensó Abi- "¡Pero! Pero... ¡Los huesos! ¡La sangre!"-
Ya era la hora del receso. El terrible sueño atormentaba a Abi a más no poder.
A pesar de sus gustos por esos tipos de bestias, jamás había soñado con ellos, y le preocupaba mucho la sonrisa que la perseguía. Pensaba que se estaba volviendo loca, pero decidió tomarlo con calma.
Como todos los días, se sentó a comer sola junto a un árbol a las cercanías de la entrada trasera del colegio.
No era habitual que alguien fuera a molestarla. Normalmente Daniela se iba a un restaurante con sus amigas y Cesc a jugar futbol con sus amigos, pero hoy era un dia diferente a los demás. El flamante cabello rojo de Daniela, la zorra (apodo recién puesto por Abi en su mente) empezó a verse a la lejanía acercándose con sus amigas.
-¡Buen provecho! Ten cuidado, no te atragantes con algún bicho raro-
-Que mal chiste, Daniela- Le respondió una de sus amigas.
Daniela se agachó y tomó con fuerza del cabello a Abi.
-Sabes, ¡Aún no se me ha olvidado lo que paso hace un mes!- Le gritó Daniela.- ¿Cómo te atreves a escribirle cartas de amor a Cesc?-
-¡Ya te dije que yo no escribí nada!- Le gritó Abi.
-¡Oh! No sueles gritar, pero créeme que si te acercas a él te haré gritar mucho. ¡Te quiero lejos de él! ¿Entendiste, perra inmunda?- Daniela sacudió su cabeza, pero al darse cuenta que Abi empezaría a llorar le soltó.
-¡Estás advertida!- Dijo una de las amigas.
Abi llevó sus manos a la cabeza para sobar su pelo que le ardía con intensidad. Vió que la comida que se había comprado estaba derramada y que pronto... comenzaría a llover.
Fue rápidamente a clases, y se fijo que en todo momento Daniela la vigilaba, pero como algo raro, los amigos de Cesc también.
Luego de una clase aburrida, todos los alumnos se levantaron para irse a sus casas.
Abi que recogía con rapidez sus útiles notó que Cesc pasó justo a su lado y dejó caer una nota en su pupitre. Ésta no tuvo la valentía de avisarle, pero al verlo salir, si la tuvo para leerla.
-"Te espero en el baño de hombres cuando salgas"- Lo que leyó estremeció a Abi. ¿Qué rayos querrá un hombre de una chica linda en un mugroso baño? Ésto la puso muy nerviosa; pero lo que más le preocupaba eran las palabras de Daniela. Si la veía con Cesc de seguro la mataría.
Abi no sabia pelear ni ninguno de sus dibujos le iba a defender de esa mujer y de sus amigas. Se entristeció. Tomó sus cosas, arrugo el papel y lo tiró a la basura, poniendo rumbo directo al baño de hombres que se encontraba en el solitario 3er piso del colegio.
Al llegar, escudriñó el silencioso pasillo, asegurándose de que no hubiera nadie cerca. Una vez estando frente a la puerta del baño, tocó.
-"Pasa"- Se escuchó la voz de Cesc.
Eso hizo ella y cerro la puerta detrás. Frente de ella vió a ese imponente muchacho que vestia el uniforme de manera desarreglada, pero muy cool.
En la inocente mente de Abi no le pasaba por la cabeza de que algo malo fuera a pasar; ya estaba planeando de manera detallada un camino a seguir para evitar (o humillar) a Daniela una vez que Cesc fuera su novio.
-"¡Pues claro! No hay ningúna otra razón por la que me haya podido invitar"- Pensó nerviosa echando un rápido vistazo al oscuro y maloliente baño que contaba con 3 puertas al fondo donde estaban los retretes.
-¡Hol-hola!- Tartamudeo Abi.
-¡Hola! ¿Cómo estás Abi? Luces hermosa, aunque es gracioso diciéndolo en un baño- Rió Cesc y Abi intentó reír.
-Te preguntaras porqué te invite aquí... te quería preguntar algo pero completamente a solas, y éste era el lugar perfecto- Comentó y la muchacha afirmó con la cabeza.
-¿Yo te gusto?- Preguntó y Abi empezó a temblar, se veía muy nerviosa y con la cara muy roja.
-Supongo que no... tú... tú me gustas Abi. Hoy mismo termine con Daniela, lo hice porque quiero estar contigo-
-Yo...- Abi no podía respirar bien.
-Pero me siento un poco tonto ahora que lo digo, supongo que no me ves con esos ojos. Discúlpame- Dijo el muchacho.
-Si-si- si me gustas- Respondió Abi, deteniéndolo en seco.
-Tengo mucho miedo de que sólo lo digas para no hacerme sentir mal-
-Yo...- Abi fue interrumpida por Cesc.
-Quiero que me lo demuestres- Dijo.
-¿De-demostrar?-
-Abi...- Cesc se acercó un poco- Si en realidad me amas, chúpame el pene aquí y ahora.
-"¿QUEEEEEEE?"- Gritó Abi en su mente y comenzó a temblar y a sudar.
-Sé que es una petición estúpida, ¡Qué estaba pensando! Haz como que ésto nunca paso, ¡Por favor!- Gritó Cesc, pero Abi con a cabeza revuelta le negó con la cabeza y le detuvo.
-Es-es-es- un mo-momento...-
-"¡Nunca he hecho eso con un hombre! Ni siquiera sé que tengo que hacer- Pensó.
-Tranquila, como te digo fue una tonteria. No debes hacerlo si no quieres, pero si lo haces... te prometo que estaré contigo por siempre- Le dijo dulcemente Cesc y esa frase resonó en la mente de Abi.
-"¿Conmigo... por siempre? Eso significa que no volvere a estar sola?"-
Abi se acercó a Cesc y muy sonrojada le dijo con una voz dulce: -Lo haré -
Y luego se agacho.
Cesc se acomodó y se acercó a ella dispuesto a desabrocharse el pantalón, pero se detuvo y le dijo.
- Sácate las tetas, asi lo disfrutaremos más-
-¿Las qué?- Abi le respondió muy nerviosa, no paraba de temblar; cerró con fuerza sus ojos y se llevó las manos a los botones de su uniforme pero un ruido proveniente de los retretes la detuvo helándole la sangre. Un chico choco contra la puerta donde estaban los retretes y salió de allí dando vueltas y con su teléfono en mano.
-¿Quién... quién es él?- Abi preguntó confundida y Cesc la tomó con rapidez del cabello.
-Javi eres un cagón, ¡Íbamos a tener el video perfecto! ¡Rápido, sostenganla!- Gritó Cesc y varios de sus amigos salieron de las puertas del retrete y se dirigieron corriendo a Abi.
-¡Te dije que disfrutaríamos esto! ¡Desnudenla!- Gritó Cesc y Abi, incapaz de soportar el dolor de que la tomaran del cabello, cerró sus ojos con fuerza para no ver los horrores que pasarían a continuación.
-¡Por favor! ¡Dios! ¡Ayúdame! ¡Sácame de aquí!- Rogó llorando Abi y la sonrisa volvió a estar frente a sus ojos.-Claro Abi... yo te sacaré de ésta realidad-
-¡Voy a noquearla! Así será mas sencillo- Gritó Cesc dispuesto a golpear a Abi en la cara pero se detuvo. Mejor dicho, todos los chicos se detuvieron y Cesc soltó a Abi. Frente a ellos estaba parado un hombre blanco con todas las caras que han existido desde el inicio de la humanidad pegadas en su cabeza que de inmediato les sonrió y les pidió amablemente.
-"Dejénla ir"- Y ellos obedecieron.
- ¡Tú... tú eres ese lunático! ¡Dios!-
- Jamás me habían faltado el respeto de esa manera- Rió - Aunque ese bravucon siempre me llama Lunático -
Abi se levantó y salió corriendo con todas sus fuerzas dejando su mochila y su libro tirados en el suelo. Corrió como nunca antes lo había hecho y salió del colegio ignorando la fuerte lluvia que arremetía contra su rostro. En poco menos de 10 minutos llego a su casa, abrió y cerró de un portazo.
No podía parar de temblar, hasta sus dientes rechinaban con fuerza. Se tiró en su cama aún con el uniforme empapado y se tapó con la almohada.
-¿Y ahora que haré? ¡De seguro me van a matar! ¡Me buscarán para matarme!- Gritó.
-¿Por qué mi vida es así? ¿Por qué tengo que sufrir ésto?- Abi se quebró y comenzó a llorar mientras sujetaba su cabeza con fuerza.
- Tal vez... ¡Tal vez un té me calme!- Corrió a la cocina y empezó a llenar un envase con agua, pero sus ojos voltearon a ver un cuchillo que estaba a un lado. Un impulso de sus emociones, hicieron que poco a poco acercara su mano al cuchillo.
-"Puede que si me quito la vida pueda escapar de esta realidad"- Pensó; pero cuando estuvo apunto de tomar el cuchillo escuchó que tocaron su puerta.
Abi se asustó y pensó lo peor: que tal vez Cesc y sus amigos habían venido a matarla; o peor, Daniela y sus amigas; o mucho peor, todos juntos.
Aceptando su destino y muy temerosa, abrió la puerta y se asomó pero no vió a nadie. Terminó de abrirla y no pudo ver a nada ni a nadie, pero notó que había algo en el suelo, un pequeño paquete forrado con corazones y en forma de libro. Ésta muy extrañada se agachó y lo tomó. El paquete tenia una pequeña etiqueta que decía "De tu admirador secreto".
Ella lo abrió y vió que era un muy bonito cuaderno de pasta dura de un color negro avasallante. Al tocarlo todo su alrededor se iluminó y sintió que alguien estaba parado frente a ella, subió la cabeza para verlo y se dio cuenta de que era Dios.
-Hola, Abi...-
-Tú... ¡Tú!- Le respondió ella asustada.
-Sé que te he estado atormentando en sueños. He intentado comunicarme contigo, pero no he podido. Gracias a mí que dijiste mi nombre y pude venir a rescatarte-
- ¿Así que tú me ayudaste a escapar?-
-Abi, yo nunca te he dejado sola. Siempre he estado contigo, y necesito que jamás te separes de mi- Al escuchar eso Abi se sonrojó y Dios le dió su mano para ayudarle a levantarse.
-¿Cómo... cómo podría agradecerte?- Le preguntó Abi enamorada.
-Abi, quiero que tú y yo huyamos de esta realidad terrorífica y horrenda. ¡Podemos ir a una perfecta!-
-¿Y cómo podemos hacer eso?- Respondió ella con aire embriagado y diciéndo lo que Dios quería oir.
-Tienes que participar en un juego conmigo-
-¿Juego? ¿Te refieres a lo que se anuncio en ese programa de tv? ¿De qué trata?-
-Te lo contaré más tarde, pero primero quiero que hagas una cosita por mí... éste libro, te permite volver realidad todo lo que dibujes en él -
-¿Todo? ¿Y qué quieres que dibuje?-
-Quiero que tú y yo, salgamos a probarlo un rato- Dios le devolvió una sonrisa de oreja a oreja.Al otro día por la tarde, se dió la noticia a nivel internacional.
Todos los estudiantes de la clase A del colegio Lycear Volteu, habían fallecido asesinados de manera horrible y sangrienta.
Todos excepto una estudiante llamada Abi Roulan, que desapareció sin dejar rastro.

ESTÁS LEYENDO
Nirvana 13
General FictionUn día como cualquier otro, Dios se cansa de la humanidad. Decide erradicarlos, no sin antes darles una última oportunidad de salvación: haciéndolos participar en un gran y grotesco juego de búsqueda. Si ganan todos irán al Nirvana, si pierden, to...