37: Preparativos, Secretos y un Aroma Extraño

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Luna.

La escuela había otorgado una semana libre para la organización del evento. Había mucho por hacer: montar el escenario, seleccionar a los jueces, preparar las cámaras, y disponer los accesorios necesarios para las presentaciones. Aparentemente, nuestro director aspiraba a montar el espectáculo de talentos más grande de la historia de la escuela para recaudar fondos de donación significativos. El evento se celebraría en el estadio de fútbol.

Nos encontrábamos en casa de Angela. Habíamos practicado tan intensamente esta semana que sentía que podía ejecutar mi coreografía con los ojos cerrados. Junto a nosotras estaban nuestros amigos: Noah, que sería mi pareja en la parte de baile en dúo; James, que bailaría con Jessi; Jake y Angela, que formarían pareja de canto; y Jacob, que haría lo mismo con Emily.

Estábamos en el patio, disfrutando de un merecido descanso.

—Luna, aún no nos has dicho qué canciones vas a presentar —comentó Jacob, mirándome con curiosidad.

Reí. —Será un secreto. Nadie puede saberlo, ni siquiera ustedes. —Me estiré; el ejercicio constante de estos días me hacía sentir diferente, más ágil.

—Te tomaste mucho tiempo para decidir. ¿Estás realmente preparada para la presentación? —me preguntó Jake, siempre el más preocupado.

Solté un suspiro. Era cierto que la elección había sido difícil. —No es nada que no pueda superar. Son canciones que realmente me gustan en este momento, y en una me concentraré solo en el baile. Todo se logra con confianza, y ustedes lo saben bien. —Me senté con ellos y tomé un largo sorbo de la limonada que la mamá de Angela acababa de traer.

—¿Aun así ya tienes listos todos los requerimientos para el escenario? —insistió Jake, con su habitual preocupación.

—Jake, tengo todo en orden. Tranquilo. Podré presentar las canciones sin ningún problema —me acosté en el césped y miré las nubes.

El clima era perfecto: una brisa fresca y un sol maravilloso. Adoraba días como este; me hacían sentir relajada y aliviaban el estrés acumulado.

—Pronto será el aniversario de tus empresas —dijo Jessi—. Imagino que este año tampoco asistirás a la gala.

La miré por unos segundos. Estaban a punto de llevarse una gran sorpresa cuando vieran que este año sería muy diferente.

—No, no iré. Me quedaré en el penthouse esa noche.

Debía mantener el secreto a toda costa. Ni siquiera mis confidentes más leales podían saberlo aún.

—Me imagino que ustedes sí tendrán que ir, como hacen cada año.

—No tenemos opción. Nuestros padres son buenos amigos del tuyo, y es un evento ineludible —Emily hizo una mueca de disgusto—. Mamá ya está buscando los vestidos perfectos para tan importante gala, y solo queda una semana para eso.

—Sí, el tiempo vuela. Y tu madre no pierde ni un segundo —cerré los ojos—. Me alegra no ser parte de eso, por el momento.

—¿Por el momento? ¿A qué te refieres con eso? —La voz de James sonó intrigada.

—Chicos —abrí los ojos y me senté de nuevo—. Soy la heredera de todo ese imperio. Algún día, el mundo entero sabrá de mí. De una forma u otra, lo sabrán. Y cuando eso suceda, mi vida entera cambiará. La gente temerá hacerme daño, y aquellos que lo hicieron sentirán pánico si mi padre, o yo misma, buscamos venganza. —Mis amigos asintieron, entendiendo el peso de mis palabras—. También vendrán personas que querrán aprovecharse de mi posición, y siendo mujer, imaginen a todos esos empresarios solteros que querrán casarse conmigo solo para obtener el imperio de mi familia.

—Son situaciones que podrás manejar. No desconfíes de ti misma —James me sonrió con calidez—. Podrás hacerlo. Solo cree en ti y verás que todo saldrá bien.

—Y te recordamos que ya tienes pareja. Aún no son oficiales, pero los tienes —me recordó Noah, haciendo que me sintiera mejor.

No sabía por qué, pero Noah siempre me hacía sentir bien. Además, su olor... era muy agradable.

Espera.

¿Su aroma es muy agradable?

Debo estar alucinando. Quizás la falta de los aromas de mis alfas estaba haciendo que oliera cosas que no eran reales.

Intenté no darle más vueltas al asunto. —Tienes razón —me senté nuevamente y miré mis manos—. No me imagino sus caras cuando se enteren de todo.

—Se llevarán una gran sorpresa, es obvio —dijo Jacob.

—No solo ellos. Sus familias y toda nuestra sociedad quedarán con la boca abierta —concluyó Angela, con un brillo de emoción.

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Al entrar al penthouse, vi a Cristian recostado en el sofá principal, observando un sobre con gran admiración. Sabía exactamente lo que era: un sobre rojo, sellado con el símbolo familiar de la media luna.

Dejé mis cosas a un lado. —Hola, amor. ¿Qué traes ahí? —Me quité el abrigo y me acerqué para besarlo.

Cristian me subió a sus piernas. —¿Puedes creer que el gran Edward Scarlett me haya enviado una invitación a mí?

—¿Tan importante es? —Miré la invitación roja en sus manos.

—Es importantísimo. Mi hermano es socio de él, y realmente aprecio que me haya invitado. ¿Sabes que a veces va a nuestro bar? —Se notaba su orgullo.

Vaya, mi padre era muy respetado.

—Vaya, eso no lo sabía, amor, pero es muy bueno para ti y tu familia —fingí sorpresa—. Y, ¿los demás también recibieron una invitación?

—Así es. Trevol ha tenido oportunidades de trabajar con él, al igual que sus padres. Y los padres de Eric y Liam también han colaborado con él.

—Ya veo. Pero qué bien que los haya invitado. Sé que es un evento muy importante; bueno, eso es lo que he escuchado, pero no sabía que era tanto.

—Lo es, amor —sus ojos brillaron, y la emoción hizo que liberara sus feromonas—. Todas las personas influyentes de este país asistirán. Es una excelente oportunidad para hacer negocios y colaboraciones.

—Mi alfa Cristian es muy importante —besé sus labios—. Merece muchos besos.

Yo no le había pedido a mi padre que los invitara. Si la información era correcta, ellos habían asistido en años anteriores, así que este año no sería diferente. Era mucho mejor que estuvieran presentes en el anuncio. Los cuatro debían saberlo, y sería divertido enfrentar el reproche que mi Cristian me daría después por no contarle algo tan vital sobre mi vida.

—¿Lista para mañana? —Acarició mi muslo.

—Muy lista —reí—. Hoy hicimos las últimas prácticas. Mañana nos organizaremos para las presentaciones y nuestros escenarios. Por lo que sé, el director presentará, y los jueces serán la profesora de baile y canto, el profesor de matemáticas y el profesor de idiomas. —Suspiré—. Estoy emocionada.

—Espero que ganes, mi amor —me dio un beso en la frente—. Estaremos ahí para ti.

Estaremos. Obviamente, Eric y Liam tenían que ir. Por supuesto, Cristian iría. Pero no estaba segura de si Trevol asistiría, aunque mi instinto me decía que sí. Sería un desafío tener esas cuatro miradas fijas en mí mientras cantaba y bailaba, pero lo haría genial porque era mi pasión.

—Pediré comida. Debes estar cansada —me dejó en el sofá y fue a buscar su celular.

Me quedé pensando en lo que pasó antes con el olor de Noah. Nunca había percibido su aroma de esa manera, y creo que él nunca había olido el mío, porque si no, lo habría comentado. Es obvio que mis poderes se habían activado ligeramente con la llegada de mis alfas, pero al no estar marcada por ellos, mis habilidades aún eran débiles. Tal vez era solo mi imaginación o la razón de estar separada de ellos, pero me resultaba muy extraño sentir el aroma de alguien que nunca había podido oler. Tendría que hablar con Noah sobre esto, después de que pasaran todos estos eventos.

Chica De Cuatro AlfasDonde viven las historias. Descúbrelo ahora