Luna.
El día del aniversario del bar de mi alfa había llegado. Era un evento trascendental para Cristian, el pináculo de su esfuerzo y dedicación. Era tan exclusivo que solo asistirían clientes VIP e influencers clave que patrocinaban el lugar, elevando su estatus.
Me observé en el espejo mientras me acomodaba el cabello. Acababa de darme un baño y me preparaba para una visita rápida a la casa de los alfas. En el penthouse no tenía mucha ropa de gala, y necesitaba un vestido que estuviera a la altura de la ocasión. Tenía que verme digna de Cristian; él era especial, y yo, su compañera, debía deslumbrar solo para él.
Mi móvil vibró, mostrando su nombre.
—Hola, amor —contesté, mientras tomaba el regalo envuelto y la tarjeta de invitación.
—¿Vienes ya? —Su voz sonaba tensa, casi angustiada, al otro lado de la línea.
—Aún no, cariño. Te dije anoche que iría a cambiarme y luego iría directo al bar —salí del penthouse hacia el ascensor. Al bajar, vi el coche con Charles, el chofer de mis alfas, esperándome. —Ya estoy a punto de subir al auto.
—La verdad es que no puedo evitar pensar que no vendrás. Los demás ya están aquí, Luna.
Le sonreí a Charles al entrar en el vehículo. —No te voy a decepcionar, Cristian. Es un día demasiado importante para ti, y quiero estar a tu lado para celebrarlo.
Soltó un profundo suspiro de alivio. —Más te vale. Y, por favor, no te pongas demasiado hermosa. Aquí hay muchos hombres y me temo que no podré controlarme.
—No esperes eso de mí. Iré como siempre: impresionante y sexy —respondí, riendo suavemente. Lo escuché reír también, más relajado.
—¿Ellos no te han preguntado si asistiré?
—Claro que sí, de hecho, me interrogaron. Pero les dije que no vendrías, que tenías otros asuntos ineludibles.
—Entonces mi llegada será una sorpresa... ¡Eso es perfecto! —miré la caja del regalo, sintiendo una punzada de satisfacción.
—Lo es. Y, Luna, te lo digo de corazón: están sufriendo por tu ausencia. Muchísimo.
—Y seguirán sufriendo mucho más. Es mi plan.
Nos detuvimos ante la casa sin que me diera cuenta de lo rápido que Charles había conducido.
—Amor, ya llegué. Te dejo, nos vemos pronto —le di un beso sonoro al aire y él correspondió el gesto antes de colgar. —Gracias, Charles —le dije al bajar.
Caminé hacia la puerta, que fue abierta por Isabel, la encargada del hogar. Me recibió con un abrazo efusivo.
—Mi pequeña niña, por fin te veo de nuevo. Te extrañé mucho.
—Yo también te extrañé, Isabel —besé su mejilla.
—Todo aquí se ha quedado sin luz desde que te fuiste —dijo con una expresión que revelaba que conocía la razón de mi marcha.
—Lo sabías —asentí, viéndola apenarse. —Tranquila, no era tu obligación decírmelo. Ahora, ¿qué tal si me ayudas a elegir qué ponerme? Voy al bar de Cristian.
Su sonrisa regresó, y subimos a mi antigua habitación.
La elección fue difícil; había demasiadas opciones. Finalmente, me decidí por un vestido largo y sencillo de color rojo intenso, con un elegante escote corazón, pequeños tirantes y una pronunciada abertura lateral que llegaba hasta la rodilla. Me puse unos tacones negros de aguja y una cartera de mano del mismo color.
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Chica De Cuatro Alfas
FantasyLuna no sabe que su destino esta en manos de cuatro alfas que están obsesionados con ella, pero al pasar el tiempo con ella Luna se guarda un gran secreto y descubre los secretos de su alfas. Los cincos se esforzaran en recuperar la confianza y el a...
