Trevol.
Habían transcurrido ya varias semanas desde que Luna se había mudado con nosotros. Eran días que oscilaban entre la exasperación por culpa de la pequeña y traviesa omega, y momentos de una pasión tan intensa que consumía la casa. Sin duda, Luna era nuestra perdición, un punto ciego en nuestra impecable disciplina.
En ocasiones, cuando el personal de servicio se había retirado, Luna se paseaba por la mansión con lencería mínima o shorts diminutos, haciendo que nuestra cordura se esfumara por completo. La necesitábamos, la forzábamos contra cualquier pared, cualquier superficie. Sin embargo, nuestro tiempo no solo se dedicaba a la disciplina y el desenfreno. La mayor parte del tiempo, disfrutábamos de una comodidad relajada y un afecto profundo entre los cinco.
—¿Jefe? —La voz de Robert me sacó de mis pensamientos.
—Continúa —indicaba, regresando la mirada a la pantalla de la sala de juntas.
Estábamos en la fase crítica para el lanzamiento de nuestro nuevo producto.
—Como decía, para las promociones del producto, el rostro debería ser el de una modelo que combine una imagen fresca con una madura —Robert cambió la diapositiva, mostrando varias fotos de modelos de agencia bien conocidas.
—¿Puedo ofrecer una opinión, jefe? —inquirió Steven, uno de los directores más jóvenes.
Le hice un gesto para que procediera.
—Adoro la idea de la frescura, pero descarto lo maduro. Nuestras compradoras más fervientes son mujeres jóvenes. Una modelo tradicional de agencia no generará el impacto viral que necesitamos. Hoy en día, la gente se guía por los influencers y creadores de contenido. Buscamos autenticidad y alcance masivo.
—Tienes un buen punto —admitió Robert, pensativo.
—¿Tienes alguna influencer en mente? —preguntó Luis.
—He investigado varias cuentas que serían excelentes opciones para el rostro que buscamos —respondió Steven.
—Muy bien. Mañana tendremos otra reunión para la selección. Steven, encárgate de traernos a las mejores candidatas y sus métricas de engagement. —Ordené, cerrando la carpeta con un golpe seco.
Los ejecutivos salieron de la sala. A decir verdad, mi paciencia con las nuevas estrategias juveniles era casi nula. La única adolescente que toleraba, a la que regañaba, pero que siempre se salía con la suya, era Luna.
—Pequeña niña mala —murmuré, una sonrisa tensa en mi rostro.
Al día siguiente, la reunión comenzó de nuevo. Steven se puso de pie junto al proyector.
—Bien, he reducido la lista. A mi parecer, estas cuatro chicas son buenas opciones. De hecho, solo tres, pues la cuarta la dejaremos para el final —Empezó con la primera imagen. —La señorita Cristal. Cuenta con seiscientos sesenta mil seguidores, estudia publicidad en la Universidad Central. Como pueden ver, es una chica muy hermosa, de cuerpo esbelto y sonrisa radiante.
Mientras Steven pasaba fotos de su perfil, los ejecutivos murmuraban.
—Es muy bonita, pero sosa —comentó Luis.
—No proyecta la energía que buscamos —añadió Michael.
—Siguiente —ordené.
—La siguiente es la señorita Lily. —Mostró su perfil. —Tiene seiscientos cincuenta mil seguidores y estudia química. Es rubia, de ojos azules y ha trabajado con otras marcas.
—No, no es la imagen de nuestro producto —Michael fue tajante.
—Pienso igual. Es demasiado simple. Carece de magnetismo —dijo Robert.
—Lo que buscamos es algo más atrayente que una cara bonita. Nuestro producto se trata de seducción y de generar deseo. El rostro debe ser diferente, único, magnético, como nuestro envase —Luis dio en el clavo.
—Me alegra que lo menciones —Steven sonrió, buscando algo en su computadora. —La cuarta candidata es precisamente eso. Había incluido las anteriores para un ejercicio comparativo, pero mi elección inicial siempre fue ella.
—La cuarta me intriga —dijo Robert.
Steven tecleó rápidamente. La siguiente imagen llenó la pantalla, y mi respiración se detuvo.
—Les presento a la muy exótica, Luna —El perfil de mi omega nos miraba desde el proyector.
¿Luna? ¿Una influencer? El golpe fue brutal. Recordé las palabras de mi primo John: "No es muy fácil que ella acepte una invitación". Ahora entendía a qué se refería.
—¡Oh, por Dios! ¡Es perfecta! —exclamó Robert, la emoción evidente.
—Una obra de arte —musitó Michael.
—Ya tiene un millón doscientos mil seguidores. Y, sinceramente, soy un gran admirador de su contenido —Steven amplió una de las fotos. —Es amante de las fiestas, con unos hipnotizantes ojos color ámbar. Algo que, sin duda, le va muy bien a nuestro envase, que es del mismo tono.
Maldito Liam. Ahora entendía por qué se había obsesionado con ese color para la línea de arte.
—Estudia en una prestigiosa preparatoria, siendo la omega más popular. Tiene un círculo de amigas hermosas y, al parecer, tiene pareja —Steven siguió detallando, sin ser consciente de que se refería a mí.
Mis manos se apretaron bajo la mesa, transformando mis nudillos en hueso blanco. Era una invasión total.
Luego, Steven mostró una serie de fotos, claramente tomadas en nuestra casa. Eran capturas con nosotros. Luna siempre las tomaba de forma que no se nos viera el rostro.
—Oh, vaya, esa foto es candente —dijo Michael, fascinado.
Era una imagen de Luna desnuda, sentada frente a un espejo, con el cuerpo de, seguramente, Cristián detrás de ella, sus manos sujetando firmemente sus senos. Muchas de las fotos más sugerentes eran con Eric o Cristián. Las más suaves la mostraban sentada en las piernas de Liam o conmigo en mi despacho o durante una cena íntima.
Tendríamos una conversación muy, muy seria cuando llegara a casa.
Vi cómo mis socios devoraban con los ojos a mi bebé. Una furia glacial me recorrió. Era mi propiedad, y ellos estaban babeando por una versión pública y sexualizada de ella.
—Como pueden ver, es una niña muy sensual, exótica, hermosa y sumamente atrayente. Tuve la oportunidad de conocerla, ya que mi hermano menor estudia con ella. En una fiesta, era el centro de atención. Es perfecta para nuestra campaña —Steven concluyó.
—Es ardiente. Suertudo el hombre que esté con ella —Luis se secó la frente.
—No solo eso, se nota que es muy buscada —añadió Robert.
—Según mi hermano, es lo mejor del instituto, estudiante estrella y talentosa en casi todo. La invitan constantemente a eventos. Pero, últimamente, ha rechazado trabajos. Contactarla será difícil —Steven advirtió.
Me levanté, mi voz sonó como un látigo helado.
—Muy bien. No es necesario seguir. Me encargaré personalmente de contactarla y asegurarme de que sea nuestro rostro —dije, sin dar lugar a debate. —Pueden irse todos.
Steven, sorprendido, intentó hablar, pero una sola mirada mía lo silenció. Sabían que, cuando yo tomaba el control, la discusión terminaba.
Ay, pequeña y traviesa omega. Acabas de darle un arma muy peligrosa a tu alfa. Esta campaña no será solo un contrato; será un nuevo y absoluto acto de dominación.
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Chica De Cuatro Alfas
FantasyLuna no sabe que su destino esta en manos de cuatro alfas que están obsesionados con ella, pero al pasar el tiempo con ella Luna se guarda un gran secreto y descubre los secretos de su alfas. Los cincos se esforzaran en recuperar la confianza y el a...
