Soy el resultado de dos mundos que colisionaron y terminaron por desmoronarse; hija de dos lunas distintas que nunca aprendieron a orbitar en el mismo cielo. Mis padres eligieron caminos divergentes, dejándome a la deriva en un espacio intermedio donde la soledad se convirtió en mi única constante. Me llamo Luna, y a mis dieciocho años, he aprendido que la independencia tiene un precio muy alto. Llevo dos años viviendo bajo mi propio techo, aislada de las vidas que mis padres reconstruyeron lejos de mí, intentando no ser un obstáculo en sus nuevas existencias, aunque, irónicamente, sigo siendo la brecha que los separa.
A veces, observo las luces de mi casa vacía y me pregunto si esta libertad que tanto cacarean es realmente una bendición o simplemente una condena silenciosa. Es liberadora, sí, pero es una libertad que sabe a ceniza. Al salir del instituto, mientras otros regresan a hogares llenos de calidez y murmullos, yo camino hacia el frío recibidor de mi pequeña casa. A menudo, un deseo infantil y punzante me recorre la garganta: el anhelo de tener a mis padres cerca, de ser una familia. Sin embargo, sé que es una quimera; una posibilidad desvanecida en el tiempo que jamás regresará.
Sin embargo, el destino, ese tejedor caprichoso y cruel, tenía planes que escapaban a mi lógica. Fue en medio de ese gris cotidiano donde mis pasos se cruzaron con cuatro alfas extraordinarios. Fue un encuentro fortuito, casi magnético, que terminó vinculándome a ellos de una manera que ni yo misma puedo explicar del todo: me convertí en su omega.
Trevor Lennox, Liam Lee, Eric Miller y Cristian Morgan. Sus nombres resuenan en mi cabeza como una sentencia, pero también como un refugio. Son hombres poderosos, dominantes, y, aun así, soy yo quien logra poner sus mundos patas arriba con un simple gesto, con una sonrisa que apenas comprenden.
¿Les gustaría saber cómo comenzó este torbellino? ¿Cómo fue que una chica acostumbrada al silencio terminó siendo el centro de atención de cuatro hombres que parecen devorar el mundo? Pues sigan leyendo. Les cortaremos, con cada detalle, los matices de esta existencia que, aunque parece sencilla, esconde los secretos más oscuros de mi corazón.
Y, por si el destino no hubiera sido suficiente, existe un detalle adicional, una pieza olvidada en este rompecabezas que ni yo misma había logrado advertir hasta que fue demasiado tarde. Algo, o alguien, que cambiará las reglas del juego para siempre.
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Chica De Cuatro Alfas
FantasyLuna no sabe que su destino esta en manos de cuatro alfas que están obsesionados con ella, pero al pasar el tiempo con ella Luna se guarda un gran secreto y descubre los secretos de su alfas. Los cincos se esforzaran en recuperar la confianza y el a...
