Luna.
Sin duda, mi cita con Trevor fue, en todos los sentidos, romántica, elegante, cómoda y, sobre todo, apasionada y agresiva. A la mañana siguiente, no pude siquiera ponerme de pie; mi pobre cuerpo resentía la potencia y el fervor de ese Alfa. Pero, en fin, ya es viernes y estoy lista para irme con Christian al lugar al que decida llevarme.
Mientras retoco mi maquillaje frente al espejo de mi casillero, siento unas manos que se ciñen a mi cintura con una familiar y pesada posesividad.
—¿Quién...? —Me volteo y mi sonrisa se desvanece al ver a Lucas, el presidente del instituto y mi exnovio. Un Alfa que nunca aprendió a soltar.
—Ah, eres tú— Respondo con frialdad y vuelvo a concentrarme en mi reflejo.
—¿Tan emocionada te pongo?— Su voz es un sarcasmo cargado de resentimiento. —¿Con quién te verás? Deja de ponerte esa porquería—. Ahí estan de nuevo: sus comentarios machistas y condescendientes, la principal razón por la que puse fin a nuestra relación.
—Deja de molestarme. No es de tu incumbencia con quién me vea o lo que haga— Me acomodo la blusa, sintiendo el impulso de alejarme de su aura dominante.
—¿Será con el mismo tipo con el que cenaste? Vi tus fotos en Instagram. Esas manos... se notaban que era un hombre mayor. ¿Con quién te estás metiendo esta vez, Luna?— Su voz se torna una exigencia peligrosa.
Sonrío. Aquella foto había resultado tan maravillosa, y los comentarios no cesaban, todos queriendo desvelar la identidad del misterioso hombre. La atención era embriagadora.
—Te estoy hablando, Luna. Contesta— Gruñe, el aroma de su enfado, ligeramente amargo, llenando el reducido espacio.
Aunque mi olfato se esta recuperando de ser nulo, oler estos aromas son asquerosos.
—Sí, es mayor, y jodidamente sexy. Así que déjame en paz. No te diré quién es, y mucho menos tengo que darte explicaciones— Me giro completamente para enfrentarlo, sintiéndome extrañamente poderosa bajo su escrutinio. —Solo diré que es lo mejor de lo mejor—.
—¿Ah, sí? ¿O no será que eres solo su juguete para pasar el rato?— Se acerca, la proximidad de su rostro desata una alerta instintiva en mí.
—No lo sé y no me importa si lo soy. Soy libre de hacer lo que quiera— Cierro mi casillero con un golpe seco.
—¡Eres mía! ¡Desde que te toqué has sido mía, maldita sea!— Su rugido molesto hace que otros estudiantes giren la cabeza.
—Sigue soñando. Nunca he sido propiedad de nadie, y nadie me ha marcado— Me alejo de él. —Baja de esa nube de una vez. Nunca fui y nunca seré tuya. Grábate esas palabras—.
—¿Entonces es eso? ¿Quieres que te marquen como mía? Puedo hacerlo ahora mismo— Me sujeta de los brazos con una fuerza brutal. —No es un problema dejar mi marca en tu lindo cuello. Siempre quise marcarte, hacerte mi Omega y no dejar que otros imbéciles se te acerquen—.
—¡Lucas! ¡Suéltame!— Lucho por liberarme de su agarre, pero es inútil; él utiliza su fuerza de Alfa dominante. —Me lastimas, ¡suéltame!— Mis súplicas se ahogan.
—Veremos ahora de quién serás. Pronto solo me tendrás a mí, y no verás a nadie más— Aprieta más fuerte, acercando su rostro a mi lado derecho del cuello, buscando el punto sensible de la Marca.
Mis ojos se llenan de lágrimas por el pánico que me inunda. No quería ser marcada por él, no quería ser su Omega. El miedo olía a metal en el aire. —No... No...— En el último instante, siento el inconfundible aroma de Eric, fuerte y protector, e instantes después, su mano firme se posa en el hombro de Lucas, deteniéndolo en seco.
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Chica De Cuatro Alfas
FantasyLuna no sabe que su destino esta en manos de cuatro alfas que están obsesionados con ella, pero al pasar el tiempo con ella Luna se guarda un gran secreto y descubre los secretos de su alfas. Los cincos se esforzaran en recuperar la confianza y el a...
