Narrador omnisciente.
Trevol llegó a la mansión envuelto en una tormenta de emociones conflictivas. No sabía si estaba más molesto por la falta de aviso, celoso por las miradas de sus socios, o abrumadoramente orgulloso de la omega que poseía. Lo último, sin duda, era lo más cierto.
En el salón principal, el ambiente era de calma doméstica. Luna estaba sentada en las piernas de Liam, inclinada sobre la mesa de café, concentrada en sus deberes. Cristián y Eric estaban en el sofá contiguo, absortos en un partido de fútbol que se transmitía en la televisión. Liam, que despreciaba el deporte, disfrutaba de la cercanía con su omega y la lectura de un libro.
—Liam... estoy haciendo la tarea —dijo Luna con una sonrisa.
Trevol entró, dejando un rastro de tensión en el aire.
—Hola —dijo, su voz cortante.
Luna se levantó de inmediato. —¡Amor! —Se acercó rápidamente, le dio un beso en los labios y comenzó a quitarle el abrigo, notando la rigidez inusual de su postura.
—Ven acá, nena, debemos hablar —Trevol la tomó del brazo, una posesión firme, y caminó hacia el sofá, sentándose con sus hermanos.
Luna dejó el abrigo con la gobernanta y regresó, sentándose en la lujosa alfombra frente a sus alfas, su rostro lleno de preocupación. —¿Pasa algo grave, amor?
Liam se enderezó en el sofá, su interés picado por la seriedad de Trevol. Eric y Cristián pausaron el partido.
—Se puede saber, Luna, ¿por qué demonios no fui informado de la existencia de esas fotos comprometedoras en tu Instagram? —preguntó Trevol, su voz cargada de una molestia contenida.
—¿Mis fotos? —Luna frunció el ceño, confundida. —Son fotos de Eric y Cristián conmigo.
—¿Y a que son jodidamente sensuales? —Cristián sonrió, sacando su celular. Abrió su fondo de pantalla, que era precisamente la foto que Trevol había visto en la sala de juntas. —Esta es mi favorita. Luna es una artista capturando el ángulo perfecto sin revelar nuestros rostros.
Trevol miró a sus amigos, su ira intensificándose por sentirse excluido. —¿Ustedes lo sabían? ¿Todos lo sabían y yo era el único imbécil ignorante?
—Trevol, tranquilo —intervino Liam con una calma serena. —Luna tiene muchos seguidores. Y está bien que publique ese contenido. Ella está con nosotros, y no es como si se viera algo explícito. Ella siempre se encarga de que nuestros rostros queden ocultos. Busca el ángulo adecuado; sí, se ve que está desnuda, pero no expone de más. Es arte, amigo.
—¿Entonces, era el único que no estaba enterado de todo esto? —Trevol se sentía ofendido, traicionado por su propia manada.
Luna lo miró con los ojos llenos de tristeza, y eso le dolió más que la traición.
—Amor, yo siempre trato de hablarte de mis cosas —Su voz se quebró ligeramente—. Hace días te dije que iba a publicar fotos nuestras, que no saldrían sus caras. Pero tú... tú siempre estás ocupado. Nunca me prestas verdadera atención. Todo para ti es el trabajo, Trevol. —Miró sus manos, dolida. —Sé que mis cosas de adolescente no te interesan, pero siempre trato de hablarte de ellas. Yo quiero que me escuches, así como yo escucho cuando me cuentas cómo te fue en el trabajo.
Trevol sintió un pinchazo de culpa. Ella tenía razón.
—Nena, yo no... —La miró y exhaló, la tensión abandonando su cuerpo. No podía creer que hubiera descuidado así a su omega. —No quería hacerte sentir que no eres importante para mí. —La levantó con cuidado y la colocó sobre sus piernas, sosteniéndola firmemente. —Sabes muy bien que eres nuestro tesoro. Lamento no darte la atención que mereces. Te prometo que, de ahora en adelante, pondré más atención a todo lo que me digas. Serás mi prioridad. El trabajo será de segundo plano cuando se trate de ti.
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Chica De Cuatro Alfas
FantasiaLuna no sabe que su destino esta en manos de cuatro alfas que están obsesionados con ella, pero al pasar el tiempo con ella Luna se guarda un gran secreto y descubre los secretos de su alfas. Los cincos se esforzaran en recuperar la confianza y el a...
