Kimberly Loaiza, tuvo un pasado no muy bueno con su expareja, pero lo que le dio un giro inesperado pero hermoso a su vida... fue que tuvo una hermosa hija "Kima Sofía".
Juan de Dios Pantoja, no es el típico mujeriego, sino que es al revés, el amor...
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Me estaba alistando, cuando terminé, fui a despertar a mi hija. Luego bajamos a la cocina, mientras ella hacía su tarea, yo estaba cocinando.
—Mami, cuánto es 5+10? —Kima me preguntó.
—Hazlo tu mi amor y luego vemos si lo hiciste bien —le respondí.
—Esta bien —ella empezó a contar con sus deditos de la mano.
Kima tiene 6 años, está en la escuela, lo único bueno es que ella va en la tarde y no tengo que andar corriendo en la mañana.
—Mami —la voz de mi hija me sacó de mis pensamientos, así que la voltee a ver —la respuesta es... 15? —me preguntó.
—Así es —le sonreí —aprendes rápido mi amor —le entregué un plato con comida —mientras tú comes, yo iré a guardar tus útiles, de acuerdo? —también le puse un vaso con jugo de fresa.
—Ok mami —ella empezó a comer.
Yo me fui a la sala a buscar su mochila, mientras guardaba sus cuadernos y ordenaba su lapicera, recordé algo, hace exactamente dos años que Kima esta va y va de preguntarme por su padre. Pero, como le explico que su padre fue un completo idiota, por habernos dejado pero ni espero un tiempo y ya tiene otra pareja.
Por ese problema que tuvimos, cada quien llamó un abogado, para ver quien se quedaba con la custodia de Kima, y estoy muy feliz ya que yo me quedé con ella, pero lo malo, es que tengo que ver a mi ex pareja dos veces por semana.
—Terminé mami —voltee a ver a Kima.
—Vamos —le di su mochila, salimos de la casa, nos montamos a mi auto y nos fuimos.
—Y papi? —ella me preguntó de la nada.
—Está trabajando mi amor —agradecí mucho de que llegamos a la escuela.
—Va a venir hoy a casa? —me preguntó mientras caminábamos al portón.
—No mi amor —me sentía incómoda.
—Yo quiero ver a papii!!! —ella empezó a llorar.
—Mi amor, tranquila —traté de consolarla, pero era en vano.
—Hey, qué pasa? —un hombre se detuvo a un lado de nosotras.
—Quiero ver a papi!!! —Kima seguía llorando.
—Lo siento —no podía con tanto, mis ojos los sentía llorosos.
—Vamos a ver —escuché al hombre —cuál es tu nombre pequeña? —le preguntó.
—Ki...ma... —mi hija le respondió entre sollozos.
—Un gusto Kima, soy Juan —él le respondió.
—Vamos Kima... ya es hora... de que... entres a la... escuela —yo soltaba suspiros algo pesados.
—Lo siento.... señor —Kima le respondió y luego se fue a la escuela.
—Lo siento —voltee a ver al muchacho —estamos pasando por un mal momento —me sequé mis mejillas.
—Tranquila, me llamo Juan de Dios Pantoja —él sonrió levemente.
—Kimberly Loaiza —yo igual le sonreí —me tengo que ir —me sentía desorientada.
—Cuidado! —escuché la voz de Juan, luego me pegó a su cuerpo.
—Fíjate perra!! —me gritó el conductor del carro, en conclusión, casi muero atropellada.
—Estas bien? —me preguntó separándome un poco de él.
—No —sentía unas ganas enormes de llorar.
—Vamos a tomar algo, yo invito —el terminó de hablar y yo sólo asentí.
Nos fuimos a una cafetería, Juan pidió por los dos, mientras que yo estaba arreglando mis pensamientos.
—Kimberly? —la voz de Juan logró sacarme de mis pensamientos.
—Soy un desastre —agaché mi cabeza y mordí mi lengua para no empezar a llorar de nuevo.
—Tenemos menos de una hora de conocernos, y no creo que seas un desastre —él con cuidado puso su mano en mi mentón e hizo que yo lo viera.
—Apenas puedo hacer feliz a mi hija —solté un suspiro.
—Tu hija? Tienes... pareja? —él me miró sorprendido.
—Si, es mi hija, y no, no tengo pareja, ya que con él tuve un problema y ahora tiene que ver a Kima dos veces por semana —sentía una presión en mi pecho.
—No quiero hacer que recuerdes tu pasado, ok? —pude ver sinceridad en su mirada, pero no quería caer de nuevo en el estúpido amor.