Nuestro secreto

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RubirexMonth2021 Día2: Primera vez
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Nuestro secreto

La noche del último día de clases decidieron hacer una fiesta. Bueno, más que una fiesta era una juntada de frikis que para ellos era alocada. La casa elegida fue la de Willy a pesar de sus quejas, se dividieron que debía llevar cada uno y se encontraron el jueves en la noche. Los papás de Guillermo y su hermano mayor, para colaborar, esa noche decidieron salir hasta tarde.

—Llegó la pizza, mientras comemos, ¿quieren jugar a verdad o reto?

Un juego penosamente típico para salir del aburrimiento del momento. Todos estuvieron de acuerdo y acomodados en ronda, con algunos en el piso y otros en los sillones, se pusieron a discutir quién debía empezar.

—Bueno, Alex, ¿verdad o reto?

—Verdad.—Alejandro respondió casi de inmediato, no dispuesto a hacer uno de los retos asquerosos que sus amigos siempre daban para hacer, nunca más volvería a comer gomitas húmedas y con sal.

—¿Te gusta Fargan?—Lolito le guiñó un ojo luego de soltar las palabras. David era el hermano mayor de Guillermo, rodó la mirada y bufó con molestia, si hubiera estado Fargan en la casa hubiera temido responder.

—Si ya sabes que sí, ¿para qué me preguntas?

—¡Lolito, gastaste una oportunidad para averiguar otra cosa!

—Vale, perdón, perdón.

El silencio compartido que se formó mientras todos masticaban su pizza se rompió casi de inmediato. Alex tomó de su vaso de coca y se aclaró la garganta. Se sirvió otra porción de pizza antes de hablar y miró a cada uno de ellos para elegir a la siguiente víctima. Eligió a aquel que buscaba concentrar su mirada en cualquier cosa, menos en la de Alexby. Odiador principal de este tipo de juegos, nervioso y levemente frustrado.

—Rubius, ¿verdad o reto?—Su mejor amigo lo vio con fastidio.

—Paso.—Espetó, bebiendo su coca-cola y tomando otro pedazo de pizza.

—Eso te lleva a un inmediato reto, ¿estás seguro de querer pasar?—Las reglas eran claras, verdad o reto, y si te negabas a elegir uno, la prenda era un reto (peor que los otros retos, por cobarde).

Rubén suspiró, bajo la mirada de todos sus amigos, y contestó resignado a probablemente ser humillado, como todos.—Verdad.

Alex era conocido por intentar meterse en los nervios de sus amigos, pero con Rubius, negándose siempre a jugar estos juegos estúpidos que había marcado desde siempre como tonterías, se volvía un poco difícil. No disfrutaba cuando su amigo se enojaba con él...pero una vez cada tanto no era tan malo.

—¿Ya diste tu primer beso?—Primero lo miró con seriedad, procesando la pregunta, inmediatamente después las mejillas del castaño enrojecieron con furia. A falta de una respuesta el resto de los chicos comenzaron a reir con insistencia.

—¡Obviamente no! ¡Es Rubius!—Lolito tiró más leña al juego y rieron más fuertes.

—¡Eso no es cierto, yo...!—Pero no importaba que dijera a partir de ahí...ya nadie le creería.—Ach, los odio, yo no juego más a esto.

A pesar del enojo de Rubén, el juego siguió sin otros contratiempos. Decidiendo que era suficiente por el día, no volvieron a hacerle preguntas que sabían le molestarían.

Casi tocando las doce y media de la noche, el papá de Vegetta llegó para buscarlo a Samuel, a Alejandro y a Luzu. Quince minutos después la mamá de Lolito llegó por él y por Mangel. Rubén, por otro lado, ayudó a Guillermo a recoger las cosas que habían quedado desordenadas y ambos subieron a la habitación para preparar el segundo colchón. Como la mamá de Rubius trabajaba por la noche, le había dado permiso para quedarse a dormir.

Una vez terminaron de armar todo, ambos se sentaron en la cama de Willy y se acomodaron para jugar un rato a la consola, no teniendo clases al día siguiente, podían quedarse despiertos todo lo que quisieran. Los papás de Guillermo aún no llegaban del cumpleaños al que habían ido, y Fargan probablemente volvería más tarde aún.

Cuando perdieron una vez más en el nivel siete del juego al que estaban jugando, Willy dejó el control a un lado.

—Rubius.

El castaño lo miró confundido, dejando el control en su regazo.

—Yo tampoco besé a nadie nunca, así que no creo que tengas que sentirte avergonzado al respecto.

Guillermo siempre tan directo. Las mejillas de Rubén enrojecieron por completo por segunda vez en las últimas tres horas. Intentó contestar pero nada salía de sus labios, y cuándo por fin pudo hablar, tartamudeó. Willy se veía levemente serio, también con las mejillas un poco sonrojadas, y los ojos rasgados clavados en los de él.

—A-a ¿a q-que viene eso?

—Bueno...yo...—Muy pocas veces se presentaba la ocasión de ver al albino de ojos rasgados nervioso, así que verlo hablar tan lentamente y jugar tanto con las pulseras de cuero de su muñeca, le generó más nerviosismo.—Bueno...quería saber si...te gustaría dar tu primer beso.

Al principio no entendió, por supuesto que le gustaría, de esa manera sus amigos dejarían de burlarse de él, pero...¿por qué Willy estaba preguntándole eso? Entonces cuando vio las mejillas ajenas sonrojarse mucho más lo comprendió. Sintió sus orejas calentarse de la vergüenza y tragó, sintiendo la garganta un poco seca.

—Nadie tiene por qué enterarse...solo...solo para probar.

—Vale...

Era solo para probar y nadie tenía porqué enterarse. Ambos se sentían nerviosos, sin saber realmente que hacer, así que el albino dio el primer paso. Se sentaron enfrentados y Guillermo estiró su mano para tomar la mejilla ajena. Su mano estaba fría y la cara de Rubén caliente, así que el contraste de temperatura les hizo temblar. Acarició por mero nerviosismo y se inclinó lentamente, dándole a su amigo el beneficio de la duda.

Cuándo sus alientos se juntaron, ya se habían lavado los dientes, así que el aroma a pasta de dientes de extra menta era demasiado palpable, Rubén supo que no había vuelta atrás. Aún así Willy se detuvo, sin saber si debía continuar o no. El mayor lo tomó entonces como una oportunidad de dar el siguiente paso y cerró la distancia entre ambos, uniendo sus labios en un contacto seco y nuevo. Los labios de Willy se sentían húmedos, ni muy gruesos, ni muy finos, tibios. Los de Rubén se sentían suaves. Inexpertos movieron sus labios intentando buscar un compás que no encontraron. Se separaron, sintiendo que se les incendiaba el rostro, y volvieron a unirse, esta vez con más valentía.

Guillermo le tomó ambas mejillas y se arrimó más a él, moviendo su boca con más entusiasmo, y el castaño lo recibió gustoso intentando seguir el ritmo. Sin saber que agarrar, se aferró a la camisa de pijama ajena. Rubén fue quien se animó a llevar el beso un poco más allá, deslizando la punta de su lengua sobre los labios ajenos, empujando levemente, pidiendo permiso. Willy al comienzo dudó, pero finalmente abrió los labios un poquito y le permitió la entrada. La sensación fue extraña, demasiado, cuando sus lenguas se tocaron por primera vez y pensaron en retroceder. Pero luego se sintió...cómodo. Finalmente se separaron en busca de aire. El aire a su alrededor se sentía caliente, y la mano que al comienzo se habían sentido frías, habían absorbido por completo el calor del rostro que estaban tocando.

Justo cuando iban a hablar la puerta se abrió de golpe. David asomó la cabeza para fijarse si estaban despiertos o no. Por el susto Rubius se tiró a su colchón y escondió su cabeza en la almohada, antes de que el rostro de Fargan apareciera en su campo de visión.

—¿Guille? Ya llegué...¿estás bien?

—Eh...sí. Justo estábamos...yéndonos a dormir.—Willy rezaba por que la poca luz, perteneciente solo a la lámpara de noche, no delatara el color de su rostro.

—Vale, buenas noches. Mamá y papá no llegaron todavía.

—Buenas noches.

No volvieron a tocar el tema. Pero ese beso, sin darse cuenta, se convirtió en el inicio de algo.

One-Shots RubirexHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora