Capítulo 7

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♥⋆˖⁺‧₊☽El final de un mal día☾₊‧⁺˖⋆♥

Los labios de Ring-Ring eran suaves, el choque lejos de haber sido doloroso era como si hubiera aliviado la caída, el tenue sabor que sentía era el del labial rosa de la contraria, tan dulce como un caramelo de fresa... Odiaba el gusto que le generaba esa ese exquisito sabor fortuito, pues Ring-Ring no tardo ni tres segundos en apartarla de un fuerte empujón.

     —¡¿QUÉ DEMONIOS TE PASA PUCCA?! —cuestionó mientras sacaba su Yang y la tomaba de la camisa de forma amenazante.

      —¡F-FUE UN ACCIDENTE! —exclamó Pucca regresándole el empujón.

      —¿¡ACASO ME USAS PARA VENGARTE DE TU "NOVIECITO"!? —gritó mientras se limpiaba la boca.

      —¡¡CLARO QUE NO!! ¡Además Garu lo hizo para que rompiera el piso y venciera el ejército! ¡¡Cosas que TÚ NO HICISTE!! —explicó y hecho en cara.

      —¡¡Que buena excusa!! ¡¿No crees?! Si quieres hazte la tonta pero te dire lo qué pasó: tu novio no rehuyo tanto de besar a un hombre para salvarnos a diferencia cuando tiene que andar contigo para quedar bien con todo el mundo y que tú no lo mates con tus arrebatos. —contestó.

—N-no es verdad, é-él me ama, ¡solo porqué nadie te quiere a ti no significa que todos estamos como tú! —exclamó Pucca apretando sus puños, Ring-Ring pareció enojarse aún más con el comentario, pero igual sonrió de lado.

—Pero nadie usa mis sentimientos para su beneficio —contestó.

     Pucca al oír eso... sintió un nudo en su garganta, definitivamente Ring-Ring siempre buscaba como hacerla sentir mal siendo una gran perra, la peor parte es que siempre lo lograba.

      —...Vete a la mierda. —espetó y la pasó de largo golpeando su hombro, odiaba los insultos, pero Ring-Ring siempre sacaba lo peor de si misma, aunque quería golpearla, ya había perdido mucho tiempo, quería acabar con todo esto de una vez.

     Ring-Ring rodó los ojos y la siguió, no sentía pizca de remordimiento por decir lo que para ella era la verdad que Pucca negaba. Garu también siguió su paso, realmente quería desmayarse, todo este día había sido estresante, ¡el peor día de su vida hasta ahora!

La caminata de los cuatro no duró mucho, pero definitivamente ya estaban en su límite de cordura, estaban tan estresados que dudaban de poder actuar racionalmente frente a otra adversidad, pero un poco de alivio hubo en ellos cuando vieron el pozo.

Los cuatro se acercaron y se asomaron, muy en el fondo, demasiado para su gusto, se podían ver las luces, al menos la primera.

—...Bajaré primero, Ring-Ring, sostén bien el hilo, cuando jale tres veces, significa que estaré en la tercera luz... —volteó a verla pero notó que ya no estaba, el hilo que las unía ya estaba dentro del pozo, y este comenzó a jalar su meñique—. Esto va a doler —dijo y luego fue jalada por el hilo provocando que cayera en el pozo.

Garu se asustó al ver eso y escuchar como Pucca gritaba, hasta que el sonido se desvaneció por completo.

—...Bien por ti, ya no lidiaras con tu opresiva novia. —dijo Tobe indiferente a la situación.

𝕸𝒶𝓁𝒹𝒾𝓉𝑜 𝐇𝒾𝓁𝑜 𝕽𝑜𝑗𝑜Donde viven las historias. Descúbrelo ahora